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Pigna: "Las tres mujeres más importantes de la historia argentina son Evita, Cristina y Victoria Ocampo"

Política

Felipe Pigna lanzó en noviembre "Mujeres tenían que ser", un libro en el que repasa el protagonismo de las mujeres en el país desde la Conquista hasta 1930. Además, el historiador es una de las figuras más importantes del recientemente creado Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego , que recibió fuertes críticas de historiadores como Luis Alberto Romero , Tulio Halperín Donghi e Hilda Sabato.

En su libro repasa las formas en que la mujer argentina estaba sometida al dominio del hombre. ¿Cómo ve la situación hoy, teniendo en cuenta que por un lado una mujer es presidenta electa, pero por otro se multiplican los casos de violencia contra la mujer? Parecería que todavía se sigue viendo a la mujer como una propiedad del hombre...
Creo que eso no ha cambiado demasiado, la intención que uno tiene con el libro es que no solo lo lean las mujeres sino muchos hombres para entender de qué se trata esta cuestión de la igualdad y que la mujer no es una propiedad privada del hombre. Y evidentemente sigue habiendo muchísimos casos de violencia de género y nos enteramos solamente de algunos, por lo que implica para la mujer hacer la denuncia. Todavía no hay una red de contención que a la mujer le dé ciertas garantías, seguridades y es un verdadero drama, la violencia familiar, la violencia doméstica, la violencia de género, que incluso se ha incrementado en los últimos tiempos en el mundo, no solo en la Argentina, siendo el país uno de los menos machistas de América Latina, donde el parámetro es bastante alto.

¿Y por el lado del avance? Porque para que Cristina haya llegado a la Presidencia algo tiene que haber cambiado.
Una cosa no quita la otra. Hay avances, las mujeres hoy en día comparten espacios de conducción con el hombre, las mujeres son activos miembros de la sociedad y nadie negaría esa posibilidad. En términos mediáticos hoy es muy incorrecto tener una posición machista o misógina, aunque sigue habiendo, disfrazado de chistes, de bromas.

¿Piensa que a Cristina le resultó difícil el comienzo de su presidencia por su condición de mujer?
Sí, por supuesto. No fue así en las últimas elecciones, donde me parece que no pesó en absoluto el género. La gente la votó o la votó, pero no porque sea mujer. Está claro. Ningún analista serio diría hoy que ganó porque es mujer o que perdió votos por eso. La gente eligió independientemente del género, lo cual es muy importante. Después hay cosas que siguen siendo absurdas, como el cupo del 30 por ciento que se toma como un techo, cuando es un mínimo. Lo que les cabe a todos los partidos políticos. Particularmente en las provincias se da mucho, cuando lo lógico, en términos numéricos, si el 50 por ciento de la población es mujer, la mitad de los cargos electivos debería estar ocupado por mujeres.

¿Debería estar regulado?
Y los vamos a tener que regular, evidentemente... la sociedad argentina va a tener que plantearlo. Pongamos un piso del 50 por ciento. Hay muchos temas que necesitan la presencia femenina: temas de género, que tienen que ver con el control de la natalidad, con el aborto.

"Pongamos un piso del 50 por ciento de cupo femenino"

¿Considera al aborto dentro de los derechos de la mujer?
Sí, y considero absolutamente absurdo que una institución como la Iglesia opine sobre el cuerpo de una mujer. No tiene ningún derecho. Es una cuestión absolutamente individual. Me parece increíble que en el siglo XXI se ponga en igualdad de debate a una corporación religiosa que a un científico.

¿Cuáles son las tres mujeres más importantes de la historia argentina?
Una mujer muy importante fue Victoria Ocampo , en términos de presencia femenina cultural. Obviamente Eva Perón y obviamente la Presidenta. Son las tres más importantes de la historia argentina, sin hacer juicios de valor. En distintos niveles. Cualquiera coincidiría. Ninguna otra mujer tuvo tanta incidencia como tuvo Victoria, y aparte tan perdurable. Cristina es indudablemente una de las mujeres más importantes de la historia argentina porque es la única mujer y una de las pocas del mundo que ha sido reelecta presidenta.

 
 

Ahora América Latina, a pesar del machismo del que usted hablaba, es curioso que en ese sentido esté a la avanzada, con Cristina, Dilma Rousseff en Brasil, Michelle Bachelet en Chile. Los tres principales países del Cono Sur están o estuvieron dirigidos por mujeres.
Se está demostrando que una mujer puede ser candidata sin mayores problemas, lo cual es sanísimo. Esto era un obstáculo hace un tiempo. Ese tema ya no está. Y es bueno que se sostenga, porque la verdad que es un absurdo pensar la política en términos de género.

¿Piensa que la mujer, como gobernante, tiene algún rasgo positivo que no tengan los hombres? ¿Algún tipo de sensibilidad mayor?
Ojalá que esto sea así y se demuestre en la práctica. Hay algunos ejemplos que dicen todo lo contrario. Margaret Thatcher, Condoleezza Rice, son mujeres guerreras salvajes, sin ningún miramiento maternal. Se ve que la maternidad en ellas no hizo nada para conmiserarse por el resto de los mortales. Creo que la igualdad también cabe en ese sentido. Se supone que la mujer tiene alguna cuestión distinta en torno a lo maternal, el respeto a la vida, pero no hay una garantía. También lo ves en los niveles de crueldad que tienen las mujeres hacia Cristina. Eran quizás las más fuertes críticas.

Usted forma parte del recientemente creado Instituto Dorrego. ¿Por qué el Estado debe fomentar una cierta mirada ideológica de la Historia?
Primero hay que decir que el Estado tiene una cantidad importante de institutos. Está el Sanmartiniano, está el Belgraniano, el Yrigoyeniano, los de Perón, y este es uno más. Que el Estado se preocupe de que tengamos otra visión de la Historia me parece interesante. No es con la intención, como se dijo maliciosamente, de que se convierta en la historia oficial y que se enseñe en los colegios, porque no tenemos esa capacidad. Los profesores siguen saliendo de universidades donde se les enseña en forma tradicional. Y la hegemonía de esa enseñanza no está en nuestras manos, sino de nuestros críticos. Entonces nos parece que está bueno compensar esa mirada hegemónica, de un liberalismo de derecha, como el de Luis Alberto Romero y Mariano Grondona, que nos critican, con una mirada distinta, que tiene que ver con las luchas populares, con la historia de nuestro pueblo, con personajes olvidados.

Y otra cosa interesante es que el Instituto Dorrego es totalmente ad honorem, estamos porque queremos, nadie nos paga un centavo. Y además pensamos muy distinto los que estamos ahí. Tenemos visiones diferentes de la Historia, no es unívoco. No sé por qué hay tanto temor a esto. La verdad que me parece increíble. Sobre todo de gente que no hace nada por divulgar la Historia, que es nuestro objetivo central. Hilda Sabato y Romero tienen una mirada muy antipopular, muy elitista. Ambos adscriben a la idea de que el primer centenario fue el mejor momento de la historia argentina. Cuando sabemos que en esa época había presos políticos, el país estaba en la miseria absoluta, las mujeres no votaban, no había voto secreto, universal y obligatorio... Nosotros estamos totalmente en contra de esa mirada y tenemos todo el derecho a estar en contra. No vamos a sacar un manual escolar de uso obligatorio, sí vamos a sacar un libro colectivo que va a salir en marzo.

"No vamos a sacar un manual escolar de uso obligatorio"

Pacho O'Donnell , director del Instituto estuvo con Alfonsín, Menem y ahora con Cristina. ¿Cómo lo analiza?
No puedo responder por él. Con Pacho tengo una amistad de años. En algunas cosas pensamos parecido y en otras distinto. Es un tipo con el que se puede hablar y con el que siempre tuvimos afinidad en las diferencias. Tenemos en común la vocación por la difusión de la Historia. Hemos discutido muchas veces por cuestiones políticas y de historia, pero es una persona honesta.

Cristina dice -y usted coincide con ella- que en el Bicentenario estamos mejor que en el Centenario. Pero en términos absolutos no debe existir ningún país que esté peor, debido a los avances científicos y tecnológicos. El tema es en términos relativos.
Te puedo asegurar que el país no estaba mejor. ¿Cómo se mide la ubicación de un país cuando se dice "la quinta potencia mundial"? Se mide por el PBI, que era altísimo, por las exportaciones de carne y cereales. Y por el ingreso per cápita, que como la población era escasísima era muy alto. Pero claro, esa cifra era ilusoria, porque el dinero no se repartía en partes iguales entre la población. Tenemos datos muy fieles, que son los del Servicio Militar Obligatorio, que se empieza a implementar en 1902. Tenemos registros de rechazo muy altos por malas condiciones de salud, por desnutrición de los chicos de 20 años. Para 1910, tenemos en la Pampa Húmeda, la zona más rica, un 46,5% de rechazo. En la zona de NEA y NOA, el 62,5% de rechazo. Así que esto habla de niveles de miseria muy importantes. A lo que agregamos un informe elaborado a pedido del presidente Julio Roca en 1904 donde se habla de niveles altísimos de miseria en el centro y norte del país. Esos son registros reales que muestran que más de la mitad de la población vivía en la total miseria. Entonces no estábamos mejor en ese lado. Por otro lado, hablamos de calidad institucional, que era lamentable. Son dos parámetros que eran fundamentales. Tampoco había leyes obreras.

Pero en Europa tampoco, y también había miseria, en general la gente vivía peor.
Había muchísima miseria, es verdad. Pero estamos mejor ahora.

No sé si en términos relativos estamos mejor.
Estamos mejor. Vos ahora podés escribir libremente, pensar libremente, las mujeres tienen derecho al voto, los niveles de miseria son inferiores que en 1910. Es ridículo decir que estábamos mejor en 1910..

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