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Sigue el debate por la dolarización

Viernes 25 de junio de 1999

WASHINGTON.- Eduardo Borensztein, jefe de la división de países en desarrollo del Fondo Monetario Internacional (FMI), mostró cómo sería el dólar continental: en lugar de la cara de George Washington tendría el mapa del hemisferio, y estaría escrito en tres idiomas: inglés, español y portugués.

Borensztein comenzó así, a modo de broma, su ponencia en un debate sobre la dolarización que organizó el FMI, con la participación de Miguel Kiguel, jefe de Gabinete de Roque Fernández en el Ministerio de Economía, entre otros especialistas.

La discusión comenzó con un elogio para el presidente Menem: "Tal vez fue histórico" en el momento en que lanzó la idea de dolarizar la economía argentina, afirmó Jeffrey Frankel, profesor de Harvard y ex integrante del Consejo Económico de asesores de Clinton.

Frankel dijo que la Reserva Federal nunca aceptará asumir los compromisos que importaría la firma de un tratado monetario con la Argentina, y alentó la posibilidad de la adopción del dólar de manera unilateral.

Kiguel le contó que Estados Unidos no había sido el único sorprendido con la iniciativa de Menem, sino que el Presidente también "tomó desprevenido" en enero último a Economía y al BCRA.

Pero no mostró ningún entusiasmo por la dolarización unilateral. Por el contrario, aclaró que el Gobierno quiere constituir una comisión formal de debate técnico con la Reserva Federal, y que el proceso quedaría supeditado a la voluntad política del sucesor de Menem.

El jefe de Gabinete de Fernández consignó que Economía no quiere perder los US$ 750 millones anuales que percibe de señoriaje (el interés que obtiene por las reservas internacionales que mantiene en bonos del Tesoro norteamericano) Por otra parte, dijo que está dispuesto a estudiar algún sistema novedoso, multilateral y con partipación del sector privado, para que el Banco Central no perdiera su capacidad de actuar como prestamista de última instancia.

Kiguel afirmó que no considera una pérdida la incapacidad para utilizar las herramientas de política monetaria. "Si no la tenemos hoy (por el régimen de convertibilidad), ¿para qué la queremos en el futuro?, si cuando la tuvimos armamos lío", dijo el funcionario.

Las criticas a la iniciativa de Menem, de tono bastante irónico, corrieron por parte del titular del Banco Central mexicano, Guillermo Ortiz. Desde que dejó flotar el cambio tras la crisis del tequila, México se encuentra en mejor situación para enfrentar los shocks externos, dijo.

Por María O´Donnell Corresponsal en EE. UU.

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