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Las peleas y los escándalos, clave del éxito en TV

Sin prejuicios, desde la visión de los mediáticos, te contamos cómo es ser uno de esos personajes del circo de la tele

Jueves 22 de diciembre de 2011 • 11:12
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Adabel y Emiliano Guerrero son hermanos, sus peleas lideraron el rating de la tarde hace unas semanas
Adabel y Emiliano Guerrero son hermanos, sus peleas lideraron el rating de la tarde hace unas semanas.

¿Cómo ser un buen mediático? Esa es la pregunta que resuena en las mentes de muchos que, con la ñata contra el vidrio de la puerta de algún canal o en la fila de un casting para un reality show, pergeñan estrategias para ser parte de la vida televisada... por siempre jamás.

Si no hay talento para ofrecer, la estrategia predilecta es la violencia. El insulto y la agresión son las manos que valen y golpean tan fuerte como los ceros que se van sumando de a decenas a las primeras cifras del valor de la pauta publicitaria. El rating le sonríe a los malabares y cachetadas del circo del momento.

Prejuicios. Para salir de ellos LA NACION le preguntó a varias figuras mediáticas cómo es ser un mediático y cuál es la fórmula para triunfar bajo ese traje de lentejuelas aporreado por la fatalidad de una vida privada desafortunada.

En pos de comprender cómo funciona la calesita de personajes animados que circula por los diferentes canales de aire, los identificamos según sus perfiles.


Los mediáticos comenzaron a ser más requeridos en la tele con el reality Gran Hermano, ciclo que supuestamente trabajaba con las realidades de la gente de a pie. En realidad eran jóvenes que muy bien no sabían qué querían, sólo que querían vivir de la tele, y así le pusieron el cuerpo y pocas veces el ingenio a ese sueño. "El mediático es un género que ya excede GH, se instala dentro de una especie de humor grotesco que no está cerca de Les Luthiers ni de Midachi porque el límite lo corren todo el tiempo porque el escándalo es el ruido imprescindible que hay que hacer en la pantalla para que la gente se asome", explica a LA NACION el escritor y periodista Alejandro Seselovsky. Seselovsky publicó hace poco su libro Trash , un compilado de entrevistas a mediáticos en el que los analiza. "Trash no por basura, si no porque es como la comida chatarra, los consumís rápido, te dan un momento de diversión, culposa o no, y pasás a otra cosa. Sí, te hace mal y el pediatra no la recomienda pero son de fácil digestión", argumenta. Para este escritor y analista de la tele, la ley que debe cumplirse en la fórmula de un buen mediático es que mida. "Si no mide, no sirve, aunque tenga talento artístico".

1- El mediático de la prepotencia

La violencia verbal y, a veces hasta física, suele ser la estrategia predilecta de los mediáticos que eligen la prepotencia para estar en la tele. Graciela Alfano lideró esa troupe este año; le siguieron otros personajes como Flavio Mendoza y Ricardo Fort.

La exposición de las miserias familiares también es un buen recurso. "Para ser un buen mediático se necesita tener un novio con el que te pelees mucho y que esté dispuesto a dar su visión de las cosas, o tener una familia complicada. Hay que tratar de armar quilombo por cualquier lado", opina con una sonrisa Alejandra Maglietti, la rubia que entró en la tele gracias a que expuso su acento cordobés y su sensualidad en una propaganda de papas fritas.

Maglietti, que se defendió varias veces de los ataques de sus compañeras en el Bailando de Marcelo Tinelli, advierte: "Yo no lo hice, pero sé que hoy en día se elige el camino fácil o si no: trabajen, trabajen, trabajen y en un par de años tendrán la oportunidad de llegar. Yo tuve mucha suerte por participar en esa publicidad".

Adabel Guerrero, bailarina y modelo, suele aparecer en varios programas televisivos debido a las peleas que protagoniza con su hermano Emiliano. El dice cosas como: "Mi hermana se prostituía con narcos y chorros". Ella responde: "Mi hermano se droga, yo le hago regalos". La nube de palabras más arriba representa lo que prima en sus discusiones.

Una de las entrevistas a Emiliano Guerrero en Intrusos (canal América) logró picos de más de 9 puntos, cifra importante en lo que es la franja en la que compiten los programas de la tarde.

"Yo soy mediática obligada porque en realidad soy bailarina desde hace mucho. Estar en el teatro de revista hace que te hagas mediático por los escándalos y si tenés picardía lo podés usar a tu favor. Pero no tengo idea qué estrategia usar para ser un mejor mediático- explica Adabel en una llamada telefónica con LA NACION.

-¿Las discusiones con tu hermano, están guionadas?- se le pregunta a la joven. Un silencio de cinco segundos se impone.

-No, ojalá lo estuvieran, o si no, no me dolería la panza cada vez que me cruzan con ese (en referencia a su hermano) porque nunca sé con qué mentira va a salir, contesta luego de tomar aire.

"Hace falta talento para pelearse". Así lo cree Seselovsky y agrega: "Victoria Vanucci es muy talentosa para la escandalogía, para otra cosa no. Su pelea con Granata por el Ogro Fabbiani la llevó a una tapa de revista [en la que se la ve como una mujer golpeada ]", ejemplifica.

Silvia Süller surgió entre las huestes mediáticas cuando de ser secretaria de Grandes valores del tango pasó a ser la novia de Silvio Soldán. Escándalos, peleas por la tutela de su hijo de por medio, ama hacer confesiones polémicas. "Soy muy transparente con mi vida, el público la conoce, pero hoy todo es pura violencia. No me gusta nada el lugar dónde Tinelli pone a la mujer, ni los golpes ni los insultos. La tele de hoy es un desastre y no le recomiendo a nadie usar esas estrategias", opina la rubia.

2- El mediático escandaloso, pero con talento

"Para quien quiera triunfar en la tele, mi consejo es que siempre tengan algo que ofrecer. No es lo mismo una persona que te da algo que alguien que sólo putea. La mayoría ha avanzado con la gente que consume el escándalo", explica a LA NACION Nazarena Vélez.

Nazarena se dice actriz y bailarina. Actúa desde los 14, estuvo en varios shows de revista (ahora arranca con Despedida de Solteros en Villa Carlos Paz). No obstante, es inevitable recordarla por haber protagonizado peleas con sus ex parejas, Daniel Agostini y Hernán Caire.

"Soy una persona transparente, por eso hablo de mi vida y la gente está al tanto, no es una estrategia. Tiene que haber talento detrás de alguien que quiera estar en la tele", aclara Nazarena.

Talento. Un artista no sólo necesita saber bailar bien. Como bien dicen los bailaores, se necesita "duende", que significa aún más que tener carisma. Aníbal Pachano se encuentra entre ellos. Es un artista de larga carrera que triunfaba en los ´80 desde un under que se destapaba brillante hacia las tapas de los medios especializados.

"A Pachano le gustó la cámara e impuso su personaje de galera. Si antes su público era más especializado o consumidor de comedias musicales ahora se enamoró de la masividad de la tele", cuenta Seselovsky.

Nazarena también tiene su opinión al respecto: "Pachano hace de su vida en la tele un reality. Está con su hija, muestra lo duro y exigente que puede ser y resulta".

3- El mediático carismático y nada más

"El carisma es lo que más importa. Susana lo tiene y hasta ese chico Tito que pasó de ser un personaje que no hablaba a estar en el Bailando", dice Suller, salvando las grandes diferencias entre la diva de los teléfonos y el guardaespaldas.

Tito Speranza es un buen ejemplo de cómo estar en los medios gracias al carisma. Aunque claro, el empujón fue de Tinelli que comenzó por bromear con el custodio de Ricardo Fort que no decía ni una palabra.

Pedro Alfonso y Paula Chaves son otros ejemplos en donde el carisma le gana al talento. También creados en el vientre de Tinelli, por decirlo de alguna manera, el productor y la modelo se enamoraron y el rey de la televisión explotó esa relación. Hoy la pareja recorre varios canales con su paso de comedia romántica, y al parecer su amor mide más que bien.

Recordemos que la segunda semifinal de Bailando por un Sueño, con Tito y Paula en competencia, midió 31,8 puntos y fue lo más visto del martes pasado.

4- El mediático con humor creativo

Moria, no. María Eugenia Ritó, tampoco. El humor de ambas, tutora y encargada respectivamente, se basa en la palabra afilada. Belén Francese, sí merece estar entre los mediáticos con humor creativo, más no corrosivo.

La rima fue su primer estrategia. Le siguieron sus discusiones en las que se se ponía ella misma en ridículo. Hoy se reinventó en sus caricaturas. Algunos dirán que todo es una gran pavada, pero ser un mediático que no ofrece la cachetada de siempre, es una muy buena estrategia.

"Todo eso es parte del show y existe. Ricardo [Fort] es así de pirucho y sirve, como sirve [Graciela] Alfano siendo villana. Se puede ser villana sin agresión. Siendo participante del Bailando por un sueño, a veces me preguntaba: ¿con qué me voy a encontrar?", dijo a LA NACION el verano pasado Francese, quien se alejó de todos esos perfiles para trabajar en el propio.

Puede que se muestre como una pirucha simpática, pero no tiene nada de tonta. Consiguió tener un programa en el canal Magazine, que duraba un minuto cuarenta. Ahora, la pregunta es cómo hará para sostener ese humor con nuevos malabares. Incógnita que desvela a los nuevos valores del circo televisivo.

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