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"En Madres siempre se reivindicó la revolución", dijo un ex docente

El periodista y militante de derechos humanos, Herman Schiller, opinó que Bonafini "es la única responsable de la decadencia" de la entidad

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LA NACION
Viernes 23 de diciembre de 2011 • 01:04
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Conoce a Hebe de Bonafini desde hace más de treinta años. En los setenta, su revista Nueva Presencia publicaba datos sobre detenciones durante la última dictadura militar y decidió acompañarla en las rondas. A Sergio Schoklender lo conoció en la cárcel, cuando el abogado cumplía condena por parricidio.

El periodista y militante de derechos humanos, Herman Schiller, se integró a Madres de Plaza de Mayo desde sus inicios, y conoció de cerca la relación entre su presidenta y el ex apoderado. Hace cinco años fue echado de la Asociación por manifestar críticas contra el gobierno de los Kirchner.

Hoy, tras el escándalo, asegura que siempre en la entidad siempre se reivindicó la lucha armada, aunque desconoce si se acopiaron armas con planes concretos, tal como reveló Schoklender en su reciente libro "Sueños Postergados. Coimas y corrupción en la patria de los desvíos".

Hebe de Bonafini
Hebe de Bonafini. Foto: Archivo

Schiller dio clases en la Universidad de Madres de Plaza de Mayo y organizó debates y mesas redondas hasta el 2005. Pero, como ocurrió con otros intelectuales, Bonafini decidió separarlo de la entidad por considerar que transmitía mensajes contrarios al Gobierno. "No se podía ser neutral. Hebe impuso que, quien no reivindicara al kirchnerismo, estaba en contra de la entidad", señaló en diálogo con LA NACION.

Hoy, este intelectual señala a Bonafini como "la única responsable de la decadencia" de la entidad, y asegura que varias de las madres "no están de acuerdo con el pensamiento único" que impone su titular. "Schoklender no podía hacer nada que ella no supiera", afirma al referirse a los desmanejos investigados por Norberto Oyarbide.

-¿Qué opinión le merecen las revelaciones que Sergio Schoklender publicó en su libro?

-No sé cuánto de lo que dijo es cierto. Pero lo que demuestran sus declaraciones es que la única responsable de la decadencia de Madres de Plaza de Mayo es Hebe de Bonafini, porque ella siempre estuvo al tanto de todo lo que ocurría.

-¿Es cierto que se guardaban armas de guerra en la Universidad y que se había planificado un secuestro a Massera?

-A mí no me consta lo de las armas, porque no las vi. Lo que te puedo decir es que en la Universidad de Madres se reivindicaban todos los movimientos revolucionarios del mundo, sea que estuvieran a favor de la lucha armada, o no. Parte de la ideología que existía en Madres era la exaltación de las corrientes que luchaban por la liberación.

-¿Es cierto que en los 90 se financió la entidad con asaltos a supermercados?

-No voy a responder eso. Yo formaba parte de la pata académica de la Asociación. Lo único que puedo asegurar es que Hebe estaba al tanto de todo y digitaba todo lo que ocurría adentro de Madres.

-¿Cuándo empezó usted a tener conflictos con Bonafini?

-Yo tenía una actividad de gran convocatoria de la Universidad de Madres y muchas veces venía gente de izquierda que criticaba a la política kirchnerista. Hebe, desde su elementalidad, era partidaria de un pensamiento único que no aceptaba ese pluralismo, más cuando la relación con el Gobierno se hizo muy estrecha.

Lo que hizo desbordar el vaso fue un debate con jubilados en el que hubo muchas críticas al Gobierno. En simultáneo, Hebe hablaba en la radio con [Graciela] Ocaña, por entonces directora del PAMI, y tuvimos un choque muy fuerte. Schoklender fue el encargado de comunicarme mi despido.

-¿Qué le dijo al despedirlo?

Me aseguró que trató de postergar mi salida, pero no pudo sostenerlo más. "Ella no acepta el tipo de cosas que vos hacés", me dijo. A muchos los echaron de la noche a la mañana, el mío fue un escándalo porque tenía mucha apoyatura interna, incluso hubo una solicitada de repudio a mi expulsión.

-¿Cómo se vivió desde adentro la evolución de la relación de Hebe con el Gobierno?

-Fue un cambio muy brusco. Hay que recordar que en 2003 Hebe dijo que Kirchner era la misma mierda que Menem y Duhalde y en el primer aniversario de de la muerte de [Maximiliano] Kosteki y [Darío] Santillán llamó a la lucha armada. Pero poco después ella se sintió conmovida por el discurso de Néstor. Empezó a hablar con él cada vez más seguido y entabló una simbiosis.

Desde entonces, cada vez que yo traía a Madres a alguien que criticara al oficialismo, ella se volvía loca. Y en la Fundación empezó a circular más dinero, no sé para qué fines, incluso antes de que se creara el programa Sueños Compartidos.

-¿Cuándo empezaron los vínculos económicos?

-Ya en 2004 en la Fundación circuló el rumor de que el Gobierno levantó una deuda muy grande que Madres tenía por el edificio de la calle Hipólito Yrigoyen.

-¿Schoklender estaba a favor del kirchnerismo en sus inicios?

-Yo diría que no, pero era cauto con lo que decía. Él nunca quiso enfrentar a las Madres ideológicamente y se encargaba sólo de lo económico. A muchos les molestó su ingreso en Madres, pero lo cierto es que se mostró como un hombre capaz de gestionar, con mucha capacidad organizativa y un perfil austero. Hasta la llegada de Schoklender, las Madres eran muy pobres, paupérrimas. Ahora sale a la luz esta marea de negociados. Yo quisiera hablar con él, hay cosas que no me cierran.

-¿No cree que Schoklender haya estafado a las Madres?

-Yo no lo demonizo como todo el mundo, tengo que tener una charla con él para saber bien que pasó. Lo que te puedo decir es que la relación entre Hebe y Schoklender era tan simbiótica que difícilmente él hiciera algo que ella no supiera. Ella era la jefa de la banda. Era muy absorbente y autoritaria adentro de la Asociación.

-Las otras madres de la entidad ¿Cómo vieron el vínculo con el oficialismo?

-Hay varias que no están de acuerdo con el pensamiento único de Hebe y son muy críticas tanto de la relación de la entidad con el Gobierno como de la gestión de Schoklender. Algunas, cuando se desató el escándalo, vinieron al programa de radio "Leña al Fuego", que yo conduzco. Lo acusaron a él de ser un arribista y a ella de haberlo dejado.

A ese programa lo titulamos "crónica de una decadencia anunciada", porque se veía que política e ideológicamente, la entidad se entregó al kirchnerimo. Más allá del dinero, dejó de ser la vanguardia revolucionaria que era. Madres era un organismo activo, de los derechos humanos de ayer y de hoy, un conglomerado de gente que venía de diferentes lados, tanto del sector nacional y popular como de la izquierda. Y eso se perdió.

-¿Cómo vivió el escándalo por las viviendas sociales?

-Mal, porque salpicó a todo el conjunto de los organismos por los derechos humanos. En un momento pareció que los años de lucha se venían abajo.

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