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YPF desistió de comprar Metrogas

No llegó a un acuerdo con los acreedores para salir del concurso preventivo; incertidumbre por el futuro de la distribuidora de gas

Sábado 24 de diciembre de 2011
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LA NACION
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Luego de dos prórrogas en el período de negociación, YPF desistió de comprar las acciones en poder de la británica BG Group y convertirse en la dueña de Metrogas. El fracaso, originado según la versión oficial, en la imposibilidad de arribar a un acuerdo con los acreedores, abre un escenario de incertidumbre sobre el futuro de la distribuidora de gas.

"YPF Inversora Energética no hará uso de la opción de compra de las acciones que BG Group tiene en Consorcio Gas Argentino SA [GASA], sociedad controlante de la empresa Metrogas -afirmó la petrolera en un comunicado de prensa-. YPF Inversora Energética no llegó a un acuerdo con los tenedores de la deuda de GASA que permita una salida ordenada y sólida de esta sociedad del concurso preventivo."

El 70% de Metrogas está en manos de GASA, el 8,3% pertenece a la Anses, el 11,7% cotiza en Bolsa y el 10% corresponde a las acciones en poder de los trabajadores. BG (ex British Gas) tiene el 54,67% de las acciones de ese consorcio y es la socia controlante, mientras que YPF es dueña del 45,33% restante.

Ante las dificultades de Metrogas para salir del concurso preventivo -el Gobierno había nombrado un interventor a mediados de 2010-, YPF se ofreció el 3 de junio a hacerse cargo de las negociaciones con los acreedores como parte de una opción de compra por el resto de las acciones de GASA.

Además del acuerdo con los tenedores de deuda, la otra condición era la tramitación de un permiso especial del Gobierno para que YPF pueda operar en el negocio de la distribución de gas, algo que hoy está impedido para una productora de hidrocarburos, como es la empresa que dirige Sebastián Eskenazi.

Como parte de esas negociaciones, en julio, Metrogas presentó una propuesta a sus acreedores, que incluía la emisión de obligaciones negociables (ON) a 14 años de plazo con una quita del 55% del capital de la deuda. La oferta no prosperó y el plazo para la opción de compra de YPF debió ser renovado el 31 de agosto y el 17 de octubre.

La última renovación vencía el lunes próximo, pero, ayer, YPF canceló sorpresivamente las negociaciones. "Pese a los esfuerzos efectuados y las sucesivas renovaciones del plazo de vencimiento de la opción, la compañía no encontró las condiciones que oportunamente planteó en el inicio de la negociación", afirmó en el comunicado difundido a la prensa. Minutos antes había oficializado su decisión en una nota enviada a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires en la que no se brindaron mayores detalles.

Sorpresa

Fuentes cercanas a la negociación indicaron que, mientras las conversaciones con el fondo Dolphin (de Marcelo Mindlin) estaban bastante avanzadas, hubo fuertes resistencias a la quita por parte del fondo de inversión Marathon, con sede en Nueva York. El otro acreedor de peso es Fintech, del mexicano David Martínez.

La noticia tomó incluso por sorpresa a varios ejecutivos de Metrogas. "Aquí nunca se habló de planes alternativos porque siempre se esperó que saliera para adelante la negociación de YPF", dijo uno de ellos.

Ante la incertidumbre abierta por el nuevo escenario, en el sector energético no descartan ninguna derivación de la actual situación: desde una movida de BG o una declaración de quiebra, hasta una decisión del Gobierno de hacerse cargo de la distribuidora.

Incluso hay quienes especulan con que fue la propia YPF la que dejó caer la negociación. Dos fuentes conocedoras del mercado señalaron que la empresa controlada por Repsol y gerenciada por el Grupo Petersen se había metido en estas negociaciones por pedido del Gobierno y que, ante la nueva situación política de distanciamiento con la administración Kirchner (evidenciada a partir del rechazo oficial al reparto de utilidades), perdió el incentivo para seguir adelante.

Metrogas es la mayor distribuidora de gas de América latina. Tenía plazo hasta marzo de 2012 para reestructurar su deuda -cercana a los 250 millones de dólares-, según lo que había dispuesto oportunamente la justicia comercial.

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