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"Si Wanda se muere, matame"

Esas fueron las palabras del ex baterista de Callejeros cuando su mujer fue llevada al hospital; la muerte de Wanda Taddei, una historia que toca de cerca a Cromañón

Viernes 30 de diciembre de 2011 • 12:23
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LA NACION
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-Si Wanda se muere, matame. ¡Matame!-Te doy el beneficio de la duda, pero si esto es culpa tuya, te vas a tener que hacer cargo, Vázquez.

El impactante diálogo tuvo lugar en el Hospital Santojanni, cuando Jorge Taddei fue a buscar a su hija que había sufrido quemaduras en el 60 por ciento de su cuerpo tras un confuso episodio con su marido, Eduardo Vázquez, el ex baterista de Callejeros.

"Cuando quedó libre se potenció toda su porquería"

En ese momento, Jorge no quería sacar conclusiones. La vida de su hija pendía de un hilo y sus nietos hablaban de una fuerte discusión entre la pareja, previa al episodio por el que terminaron en el hospital. Luego de que Wanda falleciera a raíz de las quemaduras, Jorge decidió depositar su confianza en la Justicia.

Hoy, a casi dos años de "el día trágico", como lo llama la familia Taddei, Jorge recuerda el brusco cambio que notaron en Vázquez luego del fallo de Cromañón, que absolvió a los músicos de Callejeros.

"Antes del fallo Vázquez estaba como aterrado, tenía miedo de ir a la cárcel, no le interesaba otra cosa, ni siquiera los 194 muertos", cuenta Jorge. "Cuando quedó libre se potenció toda su porquería. Estaba como agrandado, sobre todo cuando tuvieron un par de shows. Se convirtió, como Mr Hyde y el Dr Jekyll".

Foto: Archivo

Wanda y Vázquez fueron novios en la adolescencia. Pero a la familia Taddei no le gustaba nada "este muchacho que andaba todo el tiempo drogado" e intervinieron para evitar la relación. Wanda se juntó con otro hombre y tuvo dos hijos. Luego se separó y volvió con Vázquez, cuando el baterista ya era conocido tanto por la banda Callejeros como por la tragedia de Cromañón.

Se casaron y se fueron a vivir juntos, con los hijos de ella. "Lo levantó de la calle, sin un mango. Cuando al tipo lo absolvieron y volvió a juntar una monedita, se transformó", dice Jorge. Estos cambios generaron preocupación en la familia Taddei. Beatriz, la mamá de Wanda, temía por los chicos.

"De la escuela avisaron que Facundo (hoy de 10 años) tenía reacciones violentas. Intentamos intervenir, que se hicieran tratamientos psicológicos, pero Wanda no lo permitió. Estaba enceguecida con Eduardo", cuenta Beatriz.

Esa situación hacía muy difícil el acercamiento de la familia. En la boda, Wanda brindó por "un amor que nadie va a separar", como una advertencia a sus padres. Y dos días antes de morir le dijo a su hermana: "Soy la mujer más feliz del mundo".

La relación de los Taddei con Vázquez tampoco era buena. "Él era muy cerrado con nosotros. Nos consideraba caretas. Como él era el rockero…", opina Jorge.

Para Jorge, la vida de Vázquez en Callejeros estaba llena de "pendejas, escabio y faso". "Se daban vuelta mal", insiste.

Hoy Facundo y Juan Manuel, sus dos nietos, viven con su padre y la pareja de él en una casa que los Taddei les regalaron. "Nos mantenemos unidos y sobre todo procuramos que los chicos no crezcan con odio, que no se quieran vengar. No creemos en la justicia por mano propia", dice Beatriz.

Lo que les dejó Cromañón

Aunque no estuvieron ahí, Cromañón los tocó de cerca. Para los Taddei, la situación judicial que siguió a la tragedia fue definitoria en el carácter de Vázquez y en su relación con Wanda.

"Si yo soy una artista y tengo la desgracia de estar en un lugar donde se produce una tragedia no estaría pensando en mi libertad; no podría dormir pensando en todos esos pibes que me siguieron a mí", dice Jorge. "Vázquez no, una vez que no fue a la cárcel " piripipí "", señala el padre de Wanda y además asegura que el día del incendio en el boliche Vázquez "tiró los palitos y se fue". La madre del baterista falleció en esa tragedia.

Para él, la responsabilidad por Cromañón la tiene primero el gobierno de la ciudad porque "sus mecanismos de control no funcionaron". Pero considera también que la banda debería "hacerse cargo de su parte". "Como decía Vázquez, hacían de la bengala la frutilla del postre", dice Jorge.

"Lo levantó de la calle, sin un mango. Cuando al tipo lo absolvieron y volvió a juntar una monedita, se transformó"

A pesar de haber sufrido la trágica pérdida de su hija, los Taddei siguen confiando en la Justicia y luchando para conseguirla. Incluso piensan participar de la concentración que se realiza hoy en conmemoración de las víctimas de Cromañón.

Además, los padres de Wanda se comprometieron a luchar contra la violencia de género, participando de varias charlas en universidades de todo el país.

"Hay que entender a la mujer golpeada, padecer a un sujeto de estas características no es fácil, se mezclan los sentimientos. El tipo la faja y al otro día le dice que la ama", dice Jorge. Y agrega: "No es fácil. Hay que comprenderlas y ayudarlas".


Cromañón: la otra cara de la tragedia que marcó a una generación
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