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Granados: el patrón menemista que tiene a Ezeiza en un puño

Política

El intendente supo aprovechar los 90 y se acomodó con los Kirchner; inició su quinto mandato al frente del distrito; sus vínculos con Maradona

Por   | LA NACION

Fue ultramenemista, duhaldista y supo enrolarse en el kirchnerismo. Gobierna Ezeiza desde 1995: los vecinos no conocen otro intendente; es el único desde que se creó el distrito. Por su manera personalista de manejar el poder, la oposición lo acusa de manejar el municipio "como si fuera su estancia".

En las urnas, fue implacable: sacó el 66% en los últimos comicios y fue reelecto por cuarta vez. Cuando termine su quinto mandato, en 2015, completará dos décadas a cargo de Ezeiza, un distrito estratégico en el conurbano bonaerense. En el kirchnerismo lo señalan como un intendente ejemplar y destacan su capacidad de gestión.

"Ezeiza es un feudo y él es el señor de los anillos. Decide todo, desde una multa hasta obras públicas, todo pasa por él. Vivimos en Granadolandia", dijo a LA NACIÓN un opositor que pidió no ser identificado.

Granados nació en una familia de comerciantes. Su padre era dueño del famoso restaurante El Mangrullo y del hotel que estaba al lado del aeropuerto internacional. En la zona dicen que sus vínculos con la Fuerza Aérea eran "más que buenos".

Se afilió al radicalismo en plena primavera alfonsinista, pero se dedicó a los negocios familiares hasta la década del noventa, cuando se volcó de lleno a la política en el peronismo. Los opositores cuentan que el sindicalista Lorenzo Miguel pidió prestado El Mangrullo a la familia Granados y que de ahí surgió el vínculo de Alejandro con el gremialista y con Carlos Saúl Menem.

En El Mangrullo se festejaron los triunfos del ex presidente en la elección interna del PJ en 1988 y la reelección de 1995.

"Menem pasaba temporadas en su quinta. Hoy, el logo de la municipalidad está tomado de la tipografía que usaba Menem en aquella época [los noventas]", contó otro referente opositor.

"Tuvo habilidad para pegarse al poder. Primero, para conseguir que Menem le diera dinero para obras. La plata siempre vino de Nación o de provincia. Él se lució haciendo obras", agregó.


 
 

Nepotismo

Otra de las críticas opositoras a Granados es que sus funcionarios son familiares, amigos o allegados. "Está todo copado", coincidieron en señalar las fuentes consultadas. Gastón Granados, uno de sus hijos, es el presidente del club Tristán Suárez, que es propiedad de la familia. Su cargo implica vínculos con la Asociación de Futbolistas Argentinos (AFA) y con su histórico líder, Julio Humberto Grondona.

Alejandro Granados, otro hijo, es el titular de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Leonor Granados, hermana del intendente, es senadora provincial.

La sucesión en Ezeiza también quedará en sus manos. Según él mismo reconoció, su mujer, Dulce Granados, tiene todas las cartas para asumir en 2015. Dulce es diputada nacional y fue secretaria de Desarrollo Social del municipio. Hace dos meses, en la inauguración de la Universidad de Ezeiza, la propia Cristina Kirchner sugirió que Dulce debía tener la oportunidad del gobernar el distrito. Las paredes de Ezeiza lo ratifican: "Lo dijo Cristina: Dulce 2015".

La familia tiene un amigo célebre. Cuando está en el país, se refugia en su casa de Ezeiza. Es habitué de El Mangrullo y acompañante ocasional del intendente en la inauguración de algunas obras, especialmente las ligadas al deporte. Alejandro y Gastón Granados son íntimos de Diego Armando Maradona. El polideportivo municipal lleva su nombre.



Obra pública

Hasta el 20 de octubre de 1994, Ezeiza fue parte de Esteban Echeverría. Desde la división, tuvo un crecimiento exponencial. Este punto es el que más ponderan incluso quienes más lo critican.

Graciela Congett, radical, ex candidata a la intendencia por la Unión para el Desarrollo Social (Udeso), dijo que "no se puede negar lo que hizo en Ezeiza". Referentes de Pro coincidieron. "No se debe desconocer que es un ejecutor permanente", dijo Mario Heredia. El presidente de ese espacio en Ezeiza, Luis Roberto Barbaccia, admitió que el crecimiento del distrito es "innegable".

Otro opositor que también destacó el cambio que hubo en la zona en los últimos 15 años fue menos optimista. "Vivimos en un lugar más o menos seguro, si. Pero lo inseguro es decir que te robaron, porque él [Granados] te arregla [paga]. Entonces los índices de criminalidad son bajísimos, no son reales. Tenemos actos de delincuencia como en otros lados, pero pasa eso: te dan lo que decís que te falta y así no hacés la denuncia", contó.

"El grado de posibilidad de denunciar es cero. Domina la fiscalía. Maneja el Poder Judicial. Maneja el Legislativo", agregó.

Barbaccia graficó la situación con palabras similares. "Hay disuasión para que uno no haga denuncias, para que esto parezca un paraíso. En el Poder Judicial no aceptan denuncias de nada", aseguró. LA NACIÓN intentó contactarse con el intendente, pero no hubo manera de hablar con él.

División de poderes

Además de las acusaciones por su influencia en el Poder Judicial, en la oposición apuntan a los concejales. "Más que respeto, es miedo. Es increíble cómo maneja el poder: ha logrado someter a quien se le plante adelante. Hay secretarios que están sólo porque levantan la mano. Los concejales, lo mismo", sostuvo otro dirigente de Pro.

En la UCR, se expresan en el mismo sentido. "No hay oposición y los pocos que han entrado, opositores, al poco tiempo pasaron al plantel de Granados. Los proyectos que se debaten son los que presenta el Ejecutivo", dijo Congett Grillo.

Barbaccia contó que en el Concejo Deliberante "a todos les da un carguito" y comparó al intendente con un patrón de estancia. "No hay representación del pueblo. Granados trabaja para diezmar a la oposición, a quienes tienen alguna chance de organizarse", añadió.

José Enrique Tissera, histórico militante, ahora en Pro, explicó: "La mayoría de los que no estamos con Granados venimos del peronismo, pero él arma lo propio y las oposiciones. Él y su manga de secuaces están en todo".

Damián Bocaccio es el actual jefe del Aeropuerto de Ezeiza, fue dos veces concejal, delegado municipal de los barrios Uno y Tristán Suárez y secretario de Tierras de la gestión Granados. "El trato de Alejandro es muy bueno y muy exigente. Como jefe, se levanta a la seis, a partir de las 7.30 empieza con los llamados, recorre el distrito con su camioneta, sin custodia, tiene trato directo con la gente. Es muy detallista, está en todo, es obsesivo con el trabajo", aseguró.

Consultado sobre la forma de gobernar del intendente, Bocaccio dijo que su conducción es firme y es la que se necesita. "¿Qué quieren, que venga Heidi? Se necesita a alguien firme, no son fáciles las cosas en el conurbano", agregó.

Un dirigente opositor fue contundente en su crítica a Granados y a la propia oposición. "Por temor y por presión, él es el único que puede movilizar. Es una buena gestión porque es el único, no hay otro".



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