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Renacimiento

Boy Olmi sorprende con un collage de fotos suyas. De gran charla con él mismo, el actor termina desconcertando a su otro yo. Y no es para menos: está desocupado ocupadísimo, y sabe combinar muy bien las patas de rana con la robe de chambre

Viernes 06 de enero de 2012
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LA NACION
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-¿En qué estás?

-Vacación, explosión creativa, desocupado ocupadísimo, con un pie en el mar, cambio de paradigma.

-No se entiende.

-Bueno, terminé con Espejos Circulares , donde volví a actuar en teatro con deleite. Y en el ver qué hago me puse a investigar ballenas; creo que tal vez haga algo para ayudar a protegerlas. Recién llego de un viaje mágico donde las oía resoplar bajo la luz de la luna llena.

-¿Por qué hacés cosas tan diferentes?

-¿Por qué no? Todas tienen que ver conmigo. Me formé como actor, pero antes soy persona inquieta. Curioso, tengo una mirada que me inunda por los ojos y me sale por los dedos en forma de dibujos, fotos, palabras escritas, videos, películas, manualidades, cataratas de ideas?

-¿Es un problema?

-Es lo que es. Toda virtud lleva colgada algo de defecto. A veces me pesa, pero soy muy así. Y me lo paso bien. De chico quería ser como Leonardo, pero al poco tiempo me di cuenta de que no era ningún genio y que no podía con ciertos esfuerzos. Entonces me quedé con hacer cosas que me gustan, que son muchas.

-¿Por ejemplo?

-Me mueve la idea de la felicidad. La mía y también la de los demás. Ahora, afinando con los años, al diseñar mis proyectos, además del placer y el dinero, se agregó intentar que sea útil para los demás. Estoy sumándome a comunicar sobre la construcción de una sociedad más equilibrada. Sustentabilidad y justicia social. El planeta está en serios problemas pero también sus sociedades, y todo a partir de una desmesura en la ambición. Empecé a observar el peso de la economía global en decisiones que afectan al medio ambiente, y también a los recursos de la gente. Demasiada desigualdad. Pero eso puede y debe cambiar. Me gustaría ir a la Cumbre Mundial de Río+20 y contar lo que pase allí.

--Hablás como un idealista .

-Hablo como me sale. Me parece que si algo encierra 2012 es la posibilidad de un renacimiento. La cosa está urgente. Hay que cambiar la forma de entender ciertas prioridades. ¿No te gustaría un mundo más solidario?

-¿Es decir que ya no ves tan apocalíptico?

-Hace un tiempo tenía un puñado de amigos seleccionados para que cada uno liderara un grupo de supervivencia guiando a la gente a las montañas si se venía el agua. Ahora estoy pensando qué hacer para evitarlo.

-Me desconcertás. Te he escuchado hablar del surrealismo, de tu relación con el inconsciente. Y ahora esta mano tan concreta.

-Y sí, bancátela. Soy contradictorio. Hoy me agarraste así. Puedo estar cómodo en la nieve o arriba de un caballo, y, algunas veces, hasta en un embotellamiento. No te agites. Siempre tengo lista la ro be de chambre y las patas de rana.

Producción: Yamila Schmies

Un espacio experimental en busca de la entrevista soñada: el elegido se interroga y se fotografía

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