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Scioli goleó a Macri en un partido muy sugestivo

El equipo bonaerense ganó por 10-5; evitaron hablar de política

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LA NACION
Viernes 06 de enero de 2012
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MAR DEL PLATA.- Como local, hinchada y merchandising tenía de sobra. Su gente copó las dos tribunas cabeceras y las tiño del naranja que tanto había abundado en las últimas elecciones. Hasta el eslogan "Yo creo" se repetía en varias banderas, sobrevivientes de la campaña. Cualquiera que ayer entrara en el complejo Punto Sur no habría dudado en arriesgar que se trataba de un acto de campaña con un partido de fútbol de por medio.

Su rival lo sufrió por partida doble. Porque el equipo de Villa La Ñata, que tiene como delantero, goleador y también protestón estrella al gobernador Daniel Scioli, se dio el gusto de ganarle un partido de futsal al equipo de Boca, que tuvo como figura invitada y con la 10 en la espalda nada menos que al jefe de gobierno porteño y blanco móvil favorito del kirchnerismo, Mauricio Macri.

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Mauricio Macri y Daniel Scioli compitieron en un partido de fútbol en Mar del Plata
Mauricio Macri y Daniel Scioli compitieron en un partido de fútbol en Mar del Plata. Foto: LA NACION / Mauro Rizzi

Hubo saludos de rigor y un sorteo que ganó Macri. Hasta ahí sonrisas, y después, como casi siempre fuera de la cancha, dientes apretados. Así como en algún momento tuvieron roces por cuestiones políticas, los hombres fuertes de los dos distritos más poderosos del país ayer se sacaron chispas en los primeros minutos del partido. Scioli marcaba presencia en el área y Macri, mientras tuvo aire y resto, le dio batalla a pesar de la diferencia de porte físico.

Habrá que ver si la presidenta Cristinta Kirchner, en recuperación de la cirugía a la que fue sometida , pudo seguir por televisión este partido con fines solidarios. Si no lo vio, alguien se encargará de contarle que Scioli no es el hombre callado y sumiso que muchos creen. Si no, hay que repasar las histriónicas protestas, ademanes y hasta insultos que repitió cuando Macri salió de la cancha y su reemplazo no fue un mayor de 50, como fijaba el reglamento.

"Yo tengo 55 y tengo el riñón roto", justificó Scioli ante su reclamo. Recordó que esta semana estuvo internado en un hospital por una complicación renal y ayer, en Tandil, tuvo que pasar por un hospital para hacerse un chequeo. "Agradezco a mi médico. Jugar este partido es demostrar que estoy perfecto", dijo Scioli con firmeza.

Ante un equipo rival que fue puro despliegue físico, Macri poco pudo aportar. Se lo vio perdido, como si tuviera la cabeza puesta en las reacciones que puedan llegar con el aumento del precio del boleto de subte que dispuso.

El partido entre Scioli y Macri acaparó todas las miradas. Foto: Prensa Scioli
El partido entre Scioli y Macri acaparó todas las miradas. Foto: LA NACION / Mauro Rizzi
El partido entre Scioli y Macri acaparó todas las miradas. Foto: LA NACION / Mauro Rizzi
El partido entre Scioli y Macri acaparó todas las miradas. Foto: LA NACION / Mauro Rizzi
El partido entre Scioli y Macri acaparó todas las miradas. Foto: LA NACION / Mauro Rizzi
El partido entre Scioli y Macri acaparó todas las miradas. Foto: LA NACION / Mauro Rizzi
El partido entre Scioli y Macri acaparó todas las miradas. Foto: LA NACION / Mauro Rizzi
El partido entre Scioli y Macri acaparó todas las miradas. Foto: LA NACION / Mauro Rizzi
El partido entre Scioli y Macri acaparó todas las miradas. Foto: Prensa Scioli
El partido entre Scioli y Macri acaparó todas las miradas. Foto: LA NACION / Mauro Rizzi

Mientras los jefes políticos sudaban la camiseta, las primeras damas compartían platea. Juliana Awada y Karina Rabolini permanecieron en una tribuna lateral, pero siempre expectantes de Antonia Macri, que tuvo que permanecer fuera de la cancha por el ruido exasperante y sin descanso que con ritmos y hasta coreografías de batucada llegaba desde una de las populares uniformadas de naranja. Scioli gritó los 10 goles de su equipo tanto como el que convirtió. Macri sufrió unos adentro, otros afuera. Al finalizar el partido, destacó la recuperación del equipo. "Achicamos la diferencia de cinco a un gol, pero como vimos que casi se infartaban, aflojamos otra vez", dijo Macri después de la goleada.

No hubo ni siquiera un mensaje político en el encuentro. "Si de algo me tengo que quejar no es de Daniel sino de los bombos, que me volvieron loco todo el partido", dijo Macri.

Las fintas de Scioli frente a Macri y el show montado en torno a las camisetas de vibrante color anaranjado sirvieron para despejar las dudas que el vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, tenía sobre acompañar a Scioli hoy, cuando se inaugure la temporada veraniega en Pinamar. "¿Irá Mariotto a Pinamar después de la foto Scioli-Macri?", se preguntaban anoche cerca del vice, con mucho de picardía y una certeza rotunda sobre la respuesta.

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