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La sequía amenaza la próxima siembra

Productores de La Carlota y Canals dicen que están descapitalizándose y que "el drama viene adelante"; misa para pedir que llueva

Domingo 08 de enero de 2012
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LA NACION
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LA CARLOTA, Córdoba.- Además de la desazón de haberlo perdido todo, por la sequía que afecta gravemente a los cultivos de soja y maíz, muchos productores ya sienten que también se van quedando fuera de carrera para la próxima campaña agrícola 2012/2013.

En esta localidad de unos 14.000 habitantes, ubicada en el sudeste cordobés y considerada uno de los epicentros de la seca junto con la vecina Canals y otras ciudades del sur provincial, los productores advierten que, sin cosecha, se descapitalizarán y tendrán dificultades para encarar la campaña de maíz y soja que empezará en septiembre próximo.

"Esto [por la seca] es como si nos quedáramos sin laburo. Por eso, el tema ahora va a ser cómo enfrentamos la próxima siembra; el drama viene adelante", señaló Roberto Gadea, un contratista, es decir, un prestador de los servicios de siembra y cosecha de granos. También alquila tierras en sociedad con otros productores o profesionales en un esquema donde se aportan semillas y maquinaria según el capital de cada uno. Con esta modalidad, con tres socios hoy viene trabajando alrededor de 1000 hectáreas.

"Al maíz no lo voy a poder cosechar y la soja que tengo se está quemando en el campo con 40 grados", afirmó.

Con ese panorama, Gadea dice que los productores se van a cargar de deudas y se verán limitados en la posibilidad de invertir. Y sentencia: "Para pagar los insumos yo tengo que vender una cosechadora". En la actualidad, como contratista, Gadea posee dos cosechadoras.

Para tener una dimensión de la inversión que hacen los productores cordobeses, sólo en el cultivo de soja gastan US$ 1000 millones para sembrar 4,8 millones de hectáreas.

Además, en maíz gastan 840 millones para hacer alrededor de 1,4 millones de hectáreas. La inversión por hectárea en soja está algo por encima de los 200 dólares y en maíz es de US$ 600. Todo esto sin considerar el pago de alquileres y fletes y gastos comerciales.

Como Gadea, a Carlos Castro, otro productor de la zona, también lo desvela el futuro. En su caso, ve que la sequía le está encareciendo los gastos de producción en su tambo, ya que es más costosa la alimentación.

"Antes, el 30 a 35 por ciento de mi ingreso se iba para cubrir la alimentación [de las vacas] y ahora ese porcentaje ya está en el 50 por ciento", explicó.

Castro había realizado un maíz para destinarlo en parte a cosecha como grano y otra parte para silo para alimentación. Por la seca, se tuvo que olvidar de la cosecha y hacer un silo que rindió un 30 por ciento de lo normal.

Encima, las vacas en el tambo (posee unas 370 vacas en ordeñe) vienen reduciendo su producción en medio de las altas temperaturas. De hecho, en la última semana esa producción vino resintiéndose 200 litros por día. "La vaca come poco", señaló.

Para mitigar en algo el impacto de las altas temperaturas, puso ventiladores y aspersores de agua para que en una sala contigua al tambo los animales se refresquen un poco.

En realidad, el temor que se percibe en La Carlota por el futuro también salta a escena en la vecina Canals, e incluso en Pergamino, en la provincia de Buenos Aires, otro de los lugares que durante tres días recorrió LA NACION.

Precisamente, en Pergamino dicen que una probable consecuencia de la descapitalización de los productores podría ser que en la próxima campaña se reduzca la siembra de maíz en favor de la de soja, cultivo que demanda una tercera parte de la inversión del cereal. No obstante, en términos de beneficios para el suelo el maíz contribuye a que la agricultura pueda ser más sustentable en el largo plazo, incluso para la soja misma.

"Al descapitalizarse, en vez de hacer trigo y maíz, que son más caros, la gente va a hacer soja", subrayó Bernardo Gutiérrez, productor en campos arrendados y contratista que hizo 200 hectáreas de soja y otras 200 de maíz en una zona donde el alquiler ronda los 500 dólares por hectárea. Hoy se enfrenta a un escenario de fuertes pérdidas.

"Vamos a necesitar cuatro años buenos para recomponernos de un año malo", estimó Gutiérrez.

La opción es rezar

En medio de la sequía, en la localidad cordobesa de Canals, el sacerdote Hugo Daniel Sánchez intenta llevar una esperanza a los productores. Por esta situación, en la misa de las 20 de la iglesia La Anunciación y Santo Cristo se pide exclusivamente por la llegada de las lluvias.

"Sinceramente, la situación es dramática, porque al no haber cosecha esto va a influir en la vida social del pueblo. Si hay cosecha hay trabajo. La mayoría de la gente vive del trabajo del campo; todos estamos involucrados", expresó.

Según el sacerdote, "la gente reza [en la misa de las 20] para que Dios intervenga". "Si bien las leyes naturales son libres, como cristianos y creyentes le pedimos que intervenga, ya que Dios es el creador del universo." El párroco le dijo a LA NACION que ve "en general un poco entristecidos a los productores" por la sequía. "Entienden que la naturaleza es así, pero no les deja de preocupar. Yo acompaño con la oración", concluyó.

US$ 600 Inversión por hectárea Se necesita en el caso del maíz, cuando para la soja ese monto es de poco más de 200 dólares.

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