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Personajes / Un italiano suelto en Buenos Aires

Enzo Maiorca, una leyenda del mar

Información general

Fue el primer hombre en sumergirse hasta los 50 metros en apnea y salir vivo pese a los pronósticos científicos

Por   | LA NACION

Hay una imagen impactante: Enzo Maiorca aspira y exhala profundo con un sonido gutural, casi animal. Luego se sumerge en las profundidades del mar sin asistencia respiratoria de ningún tipo.

En la superficie, cientos de personas, también contienen la respiración, pero nadie puede aguantar tanto. Luego de varios minutos que parecen eternos, Enzo aparece al ras del agua con su estampa de galán italiano. Todos gritan; se abrazan.

Descendió a 50 metros y batió el récord mundial de inmersión en apnea. Ocurrió en 1962. Y fue un acontecimiento mundial, porque los científicos habían pronosticado que el descenso era imposible para cualquier ser humano, dado que la presión del agua haría estallar sus pulmones.

Enzo, la leyenda del submarinismo, hoy con 81 años, visitó Buenos Aires invitado por el Consulado Italiano para dar una charla ante un grupo de fanáticos del buceo, un deporte poco tradicional, pero que convoca a personas muy apasionadas. El mito viviente de la apnea apareció en el escenario del Colegio Cristoforo Colombo con un traje sin corbata y zapatillas deportivas. Sus dos hijas, Patricia y Rossana -que estuvo con él en Buenos Aires-, siguieron la misma senda de su padre. O sea, una familia dedicada a este deporte extraño y extremo. Patricia, la menor, falleció por un cáncer precoz, poco después de alzarse con los récords femeninos en descenso en apnea.

"Amo el mar porque existe la tierra: cuando bajo, espero siempre volver. Uno siente que el alma del mar transfiere su pureza al alma del hombre y ésa es una sensación indescriptible", relató Maiorca, luego de la proyección de un documental que recorre toda su trayectoria.

La historia cuenta que Maiorca nació en Siracusa, sur de Italia, donde la apnea fue una pasión de multitudes entre las décadas del 50, 60 y 70. Enzo es un hombre de esa tierra, ese puerto, y ese mar mítico en el que terminaron sumergiéndose civilizaciones enteras como la griega antigua. De hecho, los buscadores de esponjas de mar de la antigua Grecia fueron los primeros apneístas.

"Ahora la apnea es un deporte que perdió un poco su espíritu porque está dominada por el dinero y los récords; antes era una actividad libre movida por la pasión de los hombres por traspasar los límites", comentó Maiorca ante un auditorio con buzos de todo el país.

Vida de película

Uno de los datos importantes es que la vida de Maiorca inspiró la película de Luc Besson, Azul p rofundo, que cuenta en clave de ficción la rivalidad que existía entre este italiano y el francés Jaques Mayol. Ir más abajo y batirse en una pelea silenciosa terminó transformándose en un espectáculo casi boxístico. Incluso, las hazañas de Maiorca tuvieron una gran cobertura televisiva de la RAI. Los relatos televisivos de la época se basaban principalmente en la previa al descenso, los nervios, los preparativos, la tensión entre el público y los pocos minutos entre el descenso y el ascenso. Cuando Maiorca emergía con la martingala del nuevo récord en la mano, explotaba la emoción. Durante 25 años, Enzo fue el rey del submarinismo.

Consultado acerca de qué pensamiento lo acompañaba en cada inmersión, Maiorca dijo: "Mi concentración estaba puesta sólo en el mar con el que tenía que encontrarme y, sobre todo, pensar en el mar que es quien me permitiría volver a la superficie". Maiorca, declarado vegetariano, logró sumergirse a 101 metros en 1988 con más de cincuenta años; un portento de la naturaleza, sin dudas.

Como deporte subacuático, la apnea tiene sus peligros. Uno de los principales riesgos se presenta durante el ascenso de los practicantes desde profundidades alrededor de los 20 metros o más, lo que produce una expansión de los pulmones a su volumen natural, que expande el CO2 disuelto en sangre y, por lo tanto, esta situación puede llevar a un síncope (o Black Out). El primer síntoma es la pérdida total de la consciencia que puede derivar en accidentes mayores como la muerte.

"El mar es nuestra pasión. Cuando uno hace apnea, hay una metamorfosis del hombre con el mar y ésa es la sensación más fuerte para nosotros; los récords no es lo que realmente importa", concluyó Maiorca..

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