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De vivir con 500 pesos, a jugar la segunda rueda de Australia

Paula Ormaechea, de 19 años y 194° del ranking, dio el golpe ante la rumana Simone Halep (50°) y avanzó de fase en Melbourne; una historia de sueños y sacrificios

Martes 17 de enero de 2012 • 12:36
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"Odio que la gente me pregunte qué es lo peor de ser jugadora de tenis, porque todo es lo mejor", responde Paula Ormaechea derrochando simpatía. Con esa misma desfachatez y entusiasmo, se lanzó a los 13 años desde su Sunchales natal hasta Polvorines, provincia de Buenos Aires, para continuar su entrenamiento. Contaba con la ayuda de una familia que la alojaba en su casa, y 500 pesos por mes. Hoy, con 19 años, ya está en la segunda rueda del Abierto de Australia.

Avanzó desde la qualy, en la primera rueda dio el golpe y dejó en el camino a Simona Halep (por 6-1, 3-6 y 7-5). Ahora tendrá enfrente a la N°8 del mundo, la polaca Agnieszka Radwanska (jugará, cerca de las 4 de la madrugada de mañana en hora de la Argentina). Un desafío mayúsculo para este chica que llegó desde Santa Fe. Pero ella está acostumbrada a los sueños y al desafío de realizarlos. "Mi sueño es ser N°1 del mundo", confiesa Ormaechea. Y dice además, que en su afán por mejorar su juego, en youtube, "para copiar sus golpes", mira videos de sus ídolas: las hermanas Williams. Hace dos años, en los vestuarios de Roland Garros, se las cruzó. Se quedó paralizada.

Ormaechea, a los 13 años, partió desde su Sunchales natal
Ormaechea, a los 13 años, partió desde su Sunchales natal.

Fanática de Boca, para Paula, el fútbol es el deporte que más le gusta, después del tenis, claro. Por eso, cuando le preguntan qué fue lo mejor que le pasó en la vida, no lo duda ni un segundo: "Que mi papá me haya llevado un día al club y me diga: «Paula, ¿qué querés hacer?» Y me lleve a la canchas de tenis. Y yo le diga que sí. Gracias a eso hoy estoy acá", relata.

Su padre Marcelo, quien vende repuestos de automóviles, y su madre Mirna, una empleada de Sancor, inflan su pecho desde Sunchales cuando la ven a Paula con su potente juego y sus gritos de guerra dentro de la cancha. Con esta actuación en el Abierto de Australia ya quedará entre las 140 de la WTA y se aseguró de jugar las qualys de Indian Wells y Miami. "El que no arriesga, no gana", es una de las frases de cabecera de Paula. Ya tuvo su primer gran triunfo y su camino recién empieza.

Fuente: BaTennis.com

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