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Pamela David: "A Daniel Vila lo veía como un touch and go"

Espectáculos

 
Pamela David. Foto: Martina Matzkin
 

Fue participante de un reality, panelista, notera y hace siete meses debutó como conductora. Pamela David, 33 años, en pareja con Daniel Vila -uno de los dueños del canal donde trabaja-, se ríe de las acusaciones que genera su virtual puesto de primera dama de América. Acepta hacer esta nota apenas termina Desayuno Americano y se entrega a la charla sin evitar ningún tema. Se la nota sincera, además de increíblemente fotogénica. Todavía no convive con su novio, pero hace muy poco se mudó a una cuadra de su casa. Ella, su hijo Felipe y él, con sus cinco hijos (de dos matrimonios diferentes), formaron una nueva familia, a la que Pamela defiende con uñas y dientes.

-¿Cómo te sentís con programa propio?

-La primera semana me sentí presionada porque este programa lo fui pateando, decía para qué lo voy a hacer, van a hablar... Incluso pensé en trabajar en otro canal y despegar.

-¿Y qué pasó?

-Juan Cruz Avila me propuso esto, me animé y ahora estoy feliz. Si estuviera en mi casa viendo a otra en mi lugar, no me lo perdonaría. Sobre todo por el clima de laburo: la paso genial. Hay trabajos donde no la pasás muy bien, pero no te queda otra y tenés que seguir yendo. Acá me da placer.

-¿Cómo es bastonear a un panel?

-Yo vengo del palo del panelismo, donde sufrís porque no te dejan hablar. Pero ahora me doy cuenta de que es muy difícil ser generosa con todos, a veces no te das cuenta.

-¿En qué programa no te sentías cómoda?

-En Animales sueltos. Yo prefería salir a hacer notas porque éramos una banda en el programa y a veces no podía ni hablar. Y estar de florero no es lindo, yo quería laburar. Pero ahora, a la distancia, lo comprendo a Alejandro Fantino porque manejar tanta gente no es fácil.

Video: La conductora de "Café americano" habló con lanacion.com
-¿Te gusta mucho hablar?

-Sí.

-¿Opinás de todo?

-Aprendí que de lo que no sé, no opino.

-¿En qué temás preferís no meterte? ¿En temas políticos?

-Yo puedo opinar desde el lugar de una ciudadana común, después siempre está el prejuicio de "ay, le dan letra". Pero como no es mi caso, no me importa.

-¿Por qué decís eso?

-Bueno, una está en un canal y los demás lo miran y piensan si ese canal se amigó o no con el Gobierno... Viste que ya no hay neutrales en los medios. Pero en Desayuno Americano eso no pasa, no hay bajada de línea, cada uno dice lo que quiere, lo que piensa. Y yo me siento cómoda cuando hablo. Por ahí no quiero hacer política, pero si tengo que opinar, opino.

-¿También tienen libertad para opinar de la AFA?

-Tenemos, sí. Yo discuto mucho con Daniel porque pienso diferente en algunas cosas y él nunca me dijo "no hables de ese tema".

-¿No te pidió que lo defiendas en su campaña contra Grondona?

-Ah, pero no hace falta que me lo pida. Yo lo defiendo porque sé que él podría cambiar las cosas en el fútbol. Daniel no tiene la necesidad económica de hacer un negocio ahí, no va a ir a robar. Entonces creo que lo haría por convicción. Se necesita un cambio, cualquier empresario con cabeza y ganas lo podría hacer. Yo en eso lo banco

-¿Y el resto de los periodistas del programa?

-Yo digo lo que pienso, siempre. Y los demás tienen la misma libertad de opinión. Ahora, si alguien se guarda lo que piensa, es otro tema. Yo no lo hago. Tampoco soy polémica, pero no te digo una cosa cuando no la pienso.

-¿Por qué cambiaste tanto tu look?

-Porque a la mañana, no puedo recibir en el living a una familia que tiene un nene con cáncer, vestida con escote y las tetas acá. Yo sé que todos dicen "ay mirá ahora cómo se viste de señora". Pero es porque en el programa tocamos temas serios y me parece más respetuoso vestirme así que con transparencias. En la calle uso shortcitos. Y si vuelvo a trabajar en un programa a la noche, hablando de sexo, no me voy a vestir así. Pero un programa a la mañana es distinto. Es por eso. No tiene que ver con mi relación con Daniel, ni con nada.

-¿Dejaste de hacer tantos desfiles?

-Hago algunos, pero estoy muy relajada. A veces pienso: o dejo de desfilar o me meto en un gimnasio. Y como meterme en un gimnasio no está cerca de mi realidad, no los hago.

-¿Ya no te sentís tan diosa?

-Nooooo, ni cerca. Cuando hacía teatro me cuidaba a la fuerza porque sabía que tenía que salir en bolas. En Desayuno Americano estoy con las medialunas, el café con leche... Es difícil que de un día para el otro acepte un desfile en ropa interior. No me voy a ver linda, ¿para qué voy a hacer un papelón? Te hago una campaña gráfica, pero ¡usame el photoshop! No es que no me desnudaría nunca más, pero ahora no tengo ganas.

-¿Te siguen llamando?

-Sí, me llamaron de la revista Hombre y les dije "chicos, bánquenme, ahora no puedo".

-Se te nota más contenta ahora, tenés mejor cara que cuando estabas en Animales sueltos.

-Es que mi vida era otra. Y en el último tiempo las cosas se acomodaron tanto en lo personal que me siento muy feliz. Tuve una crisis, me separé y hoy por suerte mantengo una excelente relación con el padre de mi hijo y estoy contenta en pareja, siento que somos una familia.

-¿Cómo fue la etapa cuando tu relación con Daniel Vila estaba oculta?

-No queríamos que se sepa. Nos funcionaba perfecto así. Teníamos miedo de los comentarios si lo nuestro salía a la luz. Sobre todo él pensaba en mí, en lo que podían decir de mí.

-¿No era que vos querías oficializar y él no?

-No, nada que ver. De hecho no nos escondíamos. El verano del año pasado lo pasamos en Carlos Paz, yendo a cenar afuera todas las noches y no salió en ningún lado.

-Bueno, me parece que hubo presiones para que esas fotos no se publiquen.

-No, eso no. Si los periodistas no se animaban, problema de ellos. Nosotros no nos escondíamos, pero sí nos cuidabamos. Porque cuando abrís la puerta, tenés que bancarte lo que entra.

-¿Y cómo fue, finalmente, cuando se hizo público el romance?

-No fue tan terrible. Ni siquiera las críticas a Desayuno... fueron crueles. Salió mejor de lo que esperaba. Cuando arrancó el programa sufrí, pero ahora estoy feliz.

-¿Cómo es estar en pareja con un millonario?

-Daniel es una persona muy simple.

-¿No sos una princesa que tiene todo lo que quiere?

-Soy una princesa a la que le gusta trabajar. Y sí, tengo lo que quiero: un programa de televisión.

-Siempre decís que él es muy simple, ¿por qué?

-Porque es un caballero, no me hace problema por nada, me acompaña a hacer mis curros. No me dice: "Dejá de trabajar que no te hace falta".

-¿Eso fue lo que más te gustó, que no te limitara?

-No, los hombres son todos iguales. Al principio te apoyan y después van mostrando las garras y quieren ganar territorio. Todos, absolutamente todos. Pero lo que me pasa con Daniel es que podemos pasar horas charlando, tenemos muy buen diálogo. Puedo ser yo misma, no tengo que hacer un personaje. Estoy cómoda.

-¿Te arrepentís de haber contado tu separación llorando en Animales sueltos ?

-Fue lo que me salió. Yo odio esa imagen mía cuando me quiebro. En esa época no hacía terapia, no podía llorar en casa, en el teatro tenía que estar espléndida, entonces me descargué ahí. Venía acumulando angustia y largué todo. Fue fuerte porque vos veías dos tetones llorando... Y bueno, no me puedo arrepentir, me pasó.

- ¿Y la pelea con Ricardo Fort?

-De esa sí me arrepiento, porque la busqué yo. Igual, yo fui la primera a la que maltrató, pero después vimos que él saca lo peor de todos.

-¿Te reconciliaste con él?

-Digamos que sí. Un día, en privado, se ofreció para ayudarme con un chiquito enfermo que había venido al programa. Y empezamos a tener relación vía mensaje de texto. Hasta que se ofreció a venir al programa a contar todo. Y como la hipocresía no me va, limamos asperezas detrás de cámaras.

-¿Con Moria Casán te pasó algo parecido?

-Con ella trabajé en Doble vida y como compañera es lo más. Pero un día, cuando yo estaba en Animales sueltos, ella estaba reemplazando a Fantino como conductora invitada y me empezó a maltratar metiéndose con mi relación con Daniel. Estábamos grabando el programa y ella se levantó, enojada conmigo, y se fue. Yo estoy segura de que fue un acting porque lo que quería era irse para ser jurado de "Bailando por un sueño". Y yo caí en su estrategia. Hace poco la sacamos al aire en Desayuno... , yo se lo dije y ella me lo negó. Pero bueno, por lo menos pude hacer catarsis.

-¿En qué te facilita las cosas ser la pareja del dueño del canal?

-Para mí, en nada. Yo tengo que dar el ejemplo, justamente por eso. Y si quieren decir que soy la primera dama y que tengo mi programa por eso, bueno, que lo digan. Cuando yo quise ir a escuchar una oferta de Telefé, Daniel me dijo: "A mí no me parece que te vayas a trabajar a la competencia". Lo entendí totalmente. Tenía razón.

-Hace unas semanas se publicó que Vila y Manzano se habían acercado al Gobierno, ¿te modifica en algo eso?

-No, yo sigo teniendo mi hermosa opinión formada. Yo no estoy de acuerdo con el Gobierno. Ahí discutimos con Daniel. Reconozco que estuvo bien que gane Cristina porque no había una oposición válida, pero no entiendo que no se hagan cosas con la inseguridad, con la droga... Cualquiera que vaya a una villa a hacer una nota, enseguida sabe quién es el puntero, quién vende, a dónde, cómo... ¿Por qué el Gobierno no lo investiga y no corta con eso? Seguro es difícil gobernar, pero en eso veo que no hacen nada.

-¿Y al programa cómo lo afecta ese cambio de actitud de Vila?

-En nada, América es un canal neutral. Acá trabaja Luis Majul, estuvieron a punto de contratar a Jorge Lanata... El después cerró con Canal 13, pero lo llamaron.

-Lanata dice que estuvo tres horas reunido con Daniel Vila y que después no lo llamaron nunca más.

-A mí me gusta Lanata y qué pasó no sé. Yo lo voy a mirar en Canal 13.

-¿Estás de acuerdo con la frase "América está con el Gobierno"?

-No. Yo no sé lo que es una bajada de línea. Yo veo Canal 7 y te digo sí, ahí sí. En algunos programas te das cuenta porque son publicidad pura, en América no pasa eso. Está bueno que sea neutral. Si después, hay una buena relación con el grupo, ya es un tema de ellos, no del canal. Por mi programa pasaron todos los políticos y les pudimos preguntar lo que quisimos.

-¿Te vas a casar con Daniel?

-No. El me lo pidió un montón de veces, pero yo no quiero. El matrimonio me parece un mandato social. Ojalá estemos juntos toda la vida, pero no me hace falta un papel. Cuando me casé lo hice porque era muy importante para mi ex, pero estoy arrepentidísima.

-¿Más hijos?

-Sí, dejé de cuidarme en diciembre. Ya lo decidimos, antes no queríamos por nuestro egoísmo de pareja, pero ahora sería como broche de oro de nuestra historia de amor.

-¿Cómo se conocieron?

-En el canal, yendo a comer, él es muy amigo de Juan Cruz Avila, el productor de Animales sueltos... Me encantaba charlar con él, pero no lo veía como hombre.

-¿El estaba casado?

-No sé, creo que no. Pero ése es su tema, no me meto. Yo sí estaba casada, a las patadas y en crisis, pero estaba casada. No estaba separada porque no me largaban. Pero a Daniel lo veía como un touch and go , no quería saber nada con otro compromiso. El estaba enamorado y yo no lo quería tomar en serio. ¡Quería libertad! Hasta que empecé a extrañarlo y necesitarlo. No me podía dormir de pensar en él. Entonces me entregué. Y ahora está buenísimo. Daniel me hace mucho bien. Siempre tiene la palabra correcta, le pregunto y tiene la respuesta. Y no sólo no me rompe, si no que me apoya. Me acompaña... Es mi familia..

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