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El costo de la amistad con el Gobierno

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LA NACION
Viernes 20 de enero de 2012
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En su primer año en la Presidencia, Néstor Kirchner otorgó una suerte de aguinaldo a los beneficiarios de planes sociales. Al año siguiente quería consolidar el superávit fiscal y no les dio nada. Para un conocido analista, eso reflejaba la brutalidad del "estilo K". Prioridad de la caja y las relaciones que van y vienen en base a necesidades. Ayer, Hebe de Bonafini, seguramente de manera involuntaria, hizo una revelación. De visita en Río Gallegos, para hacer la tradicional ronda de los jueves de las Madres en homenaje al ex Presidente, dijo: "Se me ocurrió que teníamos que venir acá a rescatar, a ver. No solamente ver dónde nació (José de) San Martín, (Manuel) Belgrano. Tenemos un héroe, un patriota". Así parece haber dejado claro que quien hizo desde 2003 de los derechos humanos una bandera de su gestión no había tenido, hasta entonces, ninguna iniciativa para llevar a su provincia a las Madres. Bonafini parece la primera parte visible de la iniciativa oficial que quiere elevar lo antes posible a Néstor Kirchner a la categoría de prócer.

Uno de esos violentos cambios de orientación kirchnerista acaba de involucrar a la petrolera YPF, conducida por la familia Eskenazi, hasta hace poco de excelentes vínculos con el kirchnerismo. Pero recibió una acusación de cartelización por el precio del gasoil. Y fue la que dio la más sonora respuesta, quitándole a Shell y a su presidente, Juan José Aranguren, por una vez, el podio de los más enfrentados con el Gobierno.

Detrás del ataque está la intención de hacer que las refinadoras reduzcan el precio del gasoil. Se trata de pagar menos subsidios, para moderar el déficit y tener más dinero para pagar la deuda interna y externa. Es la repetición de un estilo. En su momento, Néstor Kirchner hizo acusaciones similares contra los supermercadistas Horst Paulmann (Jumbo) y Alfredo Coto para obligarlos a firmar acuerdos de precios.

El saludo de Enrique Eskenazi con el presidente de Repsol, Antonio Brufau, cuando, a principios de 2008, la petrolera vendió su filial argentina al grupo Petersen
El saludo de Enrique Eskenazi con el presidente de Repsol, Antonio Brufau, cuando, a principios de 2008, la petrolera vendió su filial argentina al grupo Petersen. Foto: EFE

"Quieren abaratar el gasoil a granel para aumentar lo menos posible o nada el boleto de colectivo y dejar así a (Mauricio) Macri como «el malo de la película»", dijo un petrolero. Caja para hacer política es la directriz "K". Y que nadie más la tenga. El Gobierno acaba de amenazar a las provincias para que no apliquen aumentos de la tarifa eléctrica adicionales a los que surjan de la baja del subsidio nacional al precio mayorista. Las distribuidoras provinciales suelen tener márgenes mucho más altos que las metropolitanas y así alivian a los tesoros locales. La receta para las provincias es ajuste, pero que no pueda culparse con ello a la Casa Rosada.

El anuncio de que Pdvsa entrará en la actividad de refinación en la Argentina, asociada con la local Enarsa, generó escepticismo y temores. "¿Será una fantasía de (Hugo) Chávez?", dudó un petrolero local. Chávez anunció varias veces un irrealizado gasoducto para traer el fluido desde Caracas a Buenos Aires. Y también que Pdvsa tendría aquí 600 estaciones de servicio. "¿De dónde sacarán el petróleo, de Venezuela, o pretenderán que los productores locales se lo vendan a precio preferencial?", especuló. "Parecen haber hecho bien los Bulgheroni en comprar Esso, destilar y vender al público y no sólo producir crudo", dijo otro petrolero, quien recordó que la operación todavía debe ser aprobada por el Gobierno.

joviedo@lanacion.com.ar

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