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Nota de tapa / Entrevista

Nacho Figueras: cuestión de actitud

Revista

Notable polista, modelo de Ralph Lauren y amigo de celebridades como el príncipe Harry, dice que para tener estilo hay que "encontrarle la vuelta a lo que uno es." Su glamorosa familia, el optimismo como bandera y una visión de la Argentina: país de moda

Por   | Para LA NACION

Toma con naturalidad aquello que decretaron algunos medios americanos, cuando lo bautizaron "el hombre más guapo del mundo". En realidad, todo lo que cuenta Nacho Figueras -eximio polista, modelo y personaje del jet set internacional- pareciera de lo más normal, pero es sólo una cuestión de actitud, de tono a la hora de hablar. La gente común no menciona al príncipe Harry, de Inglaterra, con tanta familiaridad. Tampoco se codea con Madonna, Hugh Jackman, Oprah Winfrey, Marc Jacobs y el mismísimo Ralph Lauren, su amigo y referente en la vida.

-Por ese lado viene la historia, ¿no?

-En realidad, fue Weber. Bruce Weber, el famosísimo fotógrafo. Todo se dio en 1999, en Nueva York, más precisamente en Bridgehampton, en el condado de Suffolk, un lugar repleto de millonarios aficionados al polo. Yo estaba ahí. Me lo presentaron y quiso sacarme unas fotos junto a Penélope Cruz, que era la cara de Ralph Lauren. Eso cambió mi rumbo. Y sí, comenzó todo.

Hijo de un ingeniero agrónomo y un ama de casa, Figueras nació y se crió en 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires, como un chico de campo, entre caballos y naturaleza. A los 17 años tuvo la gran oportunidad de viajar a París para jugar al polo; luego surgieron torneos en Puerta de Hierro y Sotogrande, en España, y de ahí, directo a los Estados Unidos. Todo se dio muy rápido en su vida, incluso el amor. Con espléndidos 34 años, es padre de tres hijos (Hilario, de 11; Aurora, de 6 y Artemio, de 2), fruto de su matrimonio con Delfina Blaquier, ex modelo y fotógrafa.

-Los New Romantic, tituló una revista australiana que los presentó en sociedad como una de las parejas más glamorosas del mundo. ¿Cómo se lleva semejante bandera?

-¡Ja! Es que gustó mucho lo que hicimos con Delfi para Romance, el perfume de Ralph Lauren. Es un corto filmado por Weber en el campo de la familia de ella. En realidad es muy simple: ella a caballo, vestido al viento, los pies descalzos. Creo que no hace falta ser rebuscado para mostrar la belleza. Supongo que vende bien nuestra imagen de familia. Viajamos sin parar, es cierto que conocemos gente importante. Pero éste soy yo, en alpargatas. A mí lo que realmente me interesa es la familia.

-Hablás de alpargatas, pero también te hemos leído haciendo apología del traje y la corbata.?

-Es cierto. No sé si apología, pero es verdad que a mí me interesa lo clásico y tradicional. En el mundo, hay cierta tendencia al no me importa nada, soy canchero yendo como estoy. Y eso no lo comparto. Está buena la chancleta y la alpargata, la prueba es este instante, pero también el esmoquin cuando corresponde. A mí me gusta mucho aquello de esta ocasión merece que me ponga el traje.

-¿Qué es el estilo?

-Estilo es encontrarle la vuelta a lo que sos. Tener personalidad. Escucharte e interpretarte. Pero es fundamental sentirse cómodo. Para eso no hay que copiar a nadie. Hay gente que tiene estilo con bombacha de campo y camisa arremangada; Mick Jagger tiene estilo con chupines y remera. Sinatra lo tuvo con su traje y sombrero. No todo les queda bien a todos. Hay que sentirlo y llevarlo. Y a partir de ahí, todo. Es una cuestión de actitud.

-Hace años que viajás por todo el mundo. ¿Cuál es tu residencia oficial?

-La Argentina, sin dudas. Vivo acá, en General Rodríguez, que es donde juego al polo. Pero paso mucho tiempo afuera. Los Hamptons, Nueva York. Ahora en enero me voy a Suiza, al polo en la nieve, como embajador de Veuve Clicquot... Algo así es todo el año.

-¿Cómo hacen con los chicos?

-Ahora estoy mermando un poco, reorganizándome. Comienza una nueva etapa. Hilario va a cumplir 12 años y ya, con todo derecho, reclama algunas cosas que tienen que ver con una vida más estable. Durante todos estos años, contamos con la ayuda de maestras que les dieron clases en casa. Y lo tomó con total naturalidad, porque sabe que ésa es la vida de la familia. Aurora y Artemio son más chiquitos y todavía no hay planteos. Pero es natural. Los chicos crecen e iremos adaptándonos a sus necesidades.

-¿Piensan seguir agrandando la familia?

-Nos gustaría uno más. Pero bueno, hay que ver. Es imposible explicar el lío de valijas que hay cada vez que viajamos. Una mudanza.

-Alguna vez dijiste que querés descontracturar el polo. ¿A qué te referís, a que sea más popular?

-Hablo a nivel mundial. Creo que se juega en lugares muy exclusivos, que se le da un look un poco excluyente. En 1929 en Estados Unidos, el US Open reunía unas 40.000 personas. Después, con la crisis de la posguerra todo fue decayendo. En Buenos Aires tenemos la suerte de tener un estadio en medio de la ciudad y, más o menos, todos saben de qué se trata, conocen a los jugadores. Pero en general, a nivel mundial, falta mucho. Hay que trabajar para que se metan las marcas, la televisión. Con el polo se pueden hacer cosas grandiosas, sobre todo en lo que tiene que ver con la solidaridad.

-¿Sos embajador de la fundación del príncipe Harry de Inglaterra?

-Sí, se llama Centavale y es a beneficio de los chicos huérfanos de Lesoto, Sudáfrica.

-Imposible no preguntarte por él...

-Realmente, Harry y su hermano William están muy comprometidos con ayudar al prójimo. Les sale muy de adentro la idea de devolver algo de lo tanto que les dio la vida. Y te das cuenta de que lo hacen de corazón. No es un asunto de imagen. No me lo cuentan, yo lo veo todo el tiempo. Se emocionan, se preocupan, trabajan mucho desde el alma. Yo no sé lo que pueda verse desde afuera. Sólo puedo asegurar que son personas muy cálidas.

-¿Te gustaría invitarlos a la Argentina?

-Sí, claro. Me encantaría como símbolo, que sirva para limar asperezas y diferencias que, a mi criterio, no valen la pena. Pero ésta es una opinión muy personal, prefiero no meterme. De todas formas, lo veo complicado; ellos tienen una agenda terrible. Hay un montón de factores en el medio.

-Participaste en un capítulo de la popular serie Gossip Girl. ¿Está en tus planes el cine o más TV?

-No, eso fue como un tiro de escopeta. Me encantó; salí con la camiseta de Black Watch, mi equipo. Pero sólo hago de Nacho, el polista. Me llamaron y me cerró porque tuve que interpretarme a mí mismo. Si es así, me sirve para difundir el polo y está perfecto. Pero no es la idea hacer una carrera de actor.

-¿Qué dice Delfina de todo esto?

-Nada. Nos divertimos juntos. Ella es muy segura, personal e independiente. Todo lo logramos de a dos. A lo mejor, el que no nos conoce cree que fue cruzar el charco y chau. Hace mucho que estamos juntos, desde muy jovencitos, y lo vivido fue una gran aventura. Además, no es celosa porque sabe que ella es todo para mí. Siempre lo digo: mi mujer es la mejor y la más hermosa. Y encima nos llevamos de maravillas, somos compañeros y compinches. Desde hace un tiempo, ella está con la fotografía, y me encanta. Es muy profesional y creativa en todo lo que hace.

-¿Se hicieron coleccionistas de arte?

-En realidad, nos vuelve locos el diseño y la arquitectura. Nos encanta el arte moderno.Y como viajamos mucho compramos algunas cosas. Muebles, cuadros, fotografías. A mí me gusta pintar. Pero es un tema mío, no es que voy a exponer. Hago pintura abstracta. Ese es mi cable a tierra.

-Buen desahogo. ¿Muchos colores?

-Sí. Soy naturalmente alegre y positivo.

-¿También con respecto al futuro del país?

-Totalmente. Tengo muchas esperanzas. El país es increíble; la gente, muy talentosa y luchadora. Superaremos los obstáculos que tengamos que superar porque hay mucha riqueza. Será cuestión de ponernos un poco más de acuerdo entre los argentinos y tirar para el mismo lado. Estando tanto tiempo afuera soy testigo del auge turístico. La Argentina está muy de moda y eso hay que aprovecharlo. El polo es una bandera muy grande y yo lucho para que eso sea cada vez mayor. Tenemos el tango, el fútbol, el dulce de leche, Maradona, Messi.?Pero también este deporte tan fuerte. Es muy representativo nuestro y a mí me produce orgullo estar trabajando en esto. Siento que, de alguna manera, hago algo por el país, al que tanto quiero.

-¿Te animarías a la política?

-No. Hoy no tengo tiempo. Todavía me quedan diez años jugando al polo afuera. Pero no tengo prejuicios. Me gusta trabajar y me engancho con todo aquello que me entusiasma. Siempre me pongo metas altas.

-¿Algún miedo que a veces no te deje dormir?

-Nada. Pero nada, de verdad. Es que no pienso en cosas malas. Esa es la clave. Tampoco es que tenga todo resuelto, por supuesto que analizo escenarios, me preocupo como todo el mundo. Pero no soy un tipo miedoso. Veo que algunos padres se angustian con el paso del tiempo, les asusta ver crecer a sus hijos. A mí no me pasa. No me asusta que el tiempo vuele. Lo que hago es intentar no perderme un segundo. Sé que soy un privilegiado, así que no tengo derecho a preocuparme por cosas que no son graves.

-¿Mucho yoga, reiki, meditación?

-No, mucho caballo. Cada día me gustan más. Ellos me conectan a la tierra, a la naturaleza. No soy un tipo de diván. A lo mejor porque me crié en el campo. Para mí las cosas se resuelven hablando, bajando a las cosas simples. Soy más físico. Me meto adentro de un paisaje y todo pasa. Además ahora estoy muy metido en la cría de caballos, que es como un milagro. Hilario ya juega al polo, así que imagino que alguno saldrá especial, y será suyo. Esas cosas para mí son todo. No pido nada más; no me atrevería a hablar de sueños.

LA MUJER DE SU VIDA

Ella fue modelo y atleta (campeona sudamericana de salto en alto, ahora fotógrafa apasionada) y es encantadora por donde se la mire. Y de una frescura que sorprende. Empieza así: "Yo no sé de dónde saqué a este hombre, me cayó del cielo. La verdad, es un sol. Muchos me dicen que lo hechicé, y a lo mejor fue así de manera inconsciente; siempre dije que tengo alma de bruja. Pero hablando en serio, Nacho es un bombón. Me sigue diciendo cosas hermosas, me abre la puerta del auto y es generosísimo, además de ser el mejor padre del mundo". Así define Delfina Blaquier a su compañero de los últimos 13 años, con quien comparte familia, trabajo y aventuras. "Dejé todo para seguirlo. Igual, lo de la fotografía lo llevaba en la sangre. Es la mejor forma de canalizar toda la parte creativa que heredé de mi familia -es hija de Delfina Frers y Eduardo Blaquier-, que siempre estuvo ligada al diseño. Mi abuelo, Germán Frers, fue el fundador del astillero que hoy construye los barcos más increíbles del planeta. Hay un montón de personajes en mi familia", cuenta la chica que actualmente inmortaliza floripones (o daturas) para su próxima muestra, y que tuvo el honor de participar en el libro Horses, que editó la fotógrafa Kelly Klein, esposa del diseñador Clavin Klein.

SOBRE LA BELLEZA

Lo de Ralph Lauren comenzó con una foto y hoy comparten lo que llama lifestyle. "Nos juntamos con él y su hijo, David, y lanzamos la línea Black Watch, que es el nombre del equipo de polo con el que juego en los Estados Unidos. Surgió a partir de la inspiración de la camiseta y un poco de mi vida. Es una línea de alta gama, más moderna, entallada, con una leve inspiración italiana. Además, sigo siendo la imagen de todos los perfumes. Trabajar con él es fabuloso, lo respeto muchísimo. A mí me inspira como empresario, padre, líder. Tenemos conversaciones superamenas; casi nunca hablamos de trabajo. La realidad es que Ralph no es sólo un diseñador de moda. Es como un director de cine. Tuvo una idea, un sueño y creó una marca que es un estilo de vida ligado a lo clásico, lo moderno, lo vigente, todo lo que me gusta a mí. Por eso estoy tan en desacuerdo cuando se generaliza y se habla de frivolidad en la moda. No creo en la belleza como belleza en sí. Para mí sirve cuando viene de adentro y logra transmitir algo. La exterior es efímera, así que no vale la pena detenerse en ella.".

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