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Viernes 27 de enero de 2012 | Publicado en edición impresa

Boca

Julio César Falcioni: "No me cambia ganar"

Por Christian Leblebidjian | LA NACION

Twitter: @cleble     |   
 
 
 

Al semblantear a los integrantes del plantel xeneize podía apreciarse que la mayoría tenía una alegría mesurada, al margen de los cantos y los festejos en el vuelo chárter de regreso a Buenos Aires. La satisfacción de Julio César Falcioni tenía que ver con que se le había ganado a River, pero no a River en el contexto de siempre, sino con una presión extra porque todavía Boca no había triunfado en el verano. Pero había más. Porque las lesiones no le habían permitido al entrenador armar el equipo ideal que él pretende para la Copa Libertadores; porque el DT quería contar con Silva para todas las competiciones y la AFA no lo dejó, habilitándolo sólo para el torneo continental; porque el equipo todavía no había hecho goles en los partidos disputados ante San Lorenzo e Independiente y su eterno rival se había llevado todos los elogios luego del éxito ante Racing; porque había (y hay) incertidumbre en cómo responderá su máxima figura (Riquelme) en 2012; porque el mismo Román había cuestionado el nivel del último campeón ("Bien juega el Barcelona", dijo hace poco desde Tandil); porque una comisión directiva nueva tomó las riendas hace poco y, al margen de haberle renovado el contrato, trata de ir poniéndole su sello a cada decisión; por la tarjeta roja de Pitana a Cvitanich; por el golpe que el delantero se había dado en la práctica antes de viajar y que le produjo cortes en el pómulo y la nariz; por la fractura de Leandro Paredes; por comentarios periodísticos que -el técnico entendió- eran exagerados desde un sector y podían desestabilizar su trabajo.

Por todo esto es que Julio César Falcioni se había propuesto ganar el clásico en Chaco. Al pasar, Omar Píccoli, la mano derecha del DT, comentó: "Estoy feliz"; pasos más atrás, acto seguido, Javier Sanguinetti, otro de los ayudantes, agregó: "Los clásicos siempre hay que ganarlos". Aunque parezca difícil de creer, Falcioni se sacó una mochila. Aunque parezca difícil de creer también, Falcioni, el técnico del último campeón invicto del fútbol argentino, siente que rinde más exámenes ahora que antes de asumir en Boca. ¿Tanto necesitaba vencer a River? Sintió un alivio que estaba buscando, aunque en realidad no lo necesitaba tanto realmente.

Tras el éxito, Falcioni soltó la frase para explicar más adelante: "No me cambia ganar". Y luego siguió con sus sensaciones:

-Viendo los chispazos que tuvo, no se puede hablar de "amistoso".

-Los clásicos nunca son amistosos, ¿no? O sea. Sigo sosteniendo lo que decía en la previa. Es un partido clásico donde está en juego el folclore del fútbol, donde el hincha se maneja con pasión, pero nosotros estamos en un proceso de preparación. No me cambia ganar. No me cambia ganar este partido la idea que tengo, ni tampoco la cambia cualquier otro resultado.

-¿Cuál es esa idea?

-Poner a punto a todos los jugadores, recuperarlos de las lesiones, porque tenemos un largo proceso de trabajo, de partidos y de exigencias. Necesitamos que todos tengan rodaje. Estoy contento porque se ganó, estoy contento porque el equipo hizo un buen esfuerzo, pero a la vez seguimos manteniendo la misma cautela en cuanto a que necesitamos seguir dándole lugar a jugadores para que al 2 de febrero (Copa Argentina), al 10 (Clausura 2012) y al 14 (Copa Libertadores) lleguemos en buena forma.

-¿Boca sacó ventaja porque no perdió la calma y River sí?

-No. River comenzó bien. Nos apretó, nos ahogó bastante y no teníamos el control de la pelota. Tuvo alguna ocasión en el comienzo, pero nosotros convertimos en la primera salida rápida. Eso abrió el partido, nos dio tranquilidad y, en la segunda etapa, tuvimos más salidas rápidas que, de haberlas definido, nos hubieran permitido una mayor diferencia.

-¿Estudiaste a River como si fuera un rival de la primera fecha de la Libertadores, fuiste minucioso?

-Sabía que estaba presionando mucho arriba y que podíamos provocar situaciones de mano a mano con los centrales; que teníamos que tratar de aprovechar eso con la velocidad de Pablo [Mouche] y con el pivoteo permanente de Blandi. Nos faltó mayor precisión, pero la tenemos que ir consiguiendo con el transcurso de los encuentros.

-¿Qué opinión te merece la actualidad de Blandi?

-Nico está muy bien, trabajando en silencio. Nosotros estamos muy contentos con él y con todo el grupo, que trabaja buscando el bienestar general. Y cada uno, en el momento que le toca jugar, da lo mejor. Con Ledesma pensábamos que arranque de suplente y luego tenga minutos. Desde octubre que no jugaba. Iba a jugar Rivero y luego él iba a ingresar. Le pregunté si aguantaba 30, 45 minutos. Y después vi que tenía algo más para dar. No lo exigimos más de lo necesario y terminó haciendo un buen partido.

-¿Jugaste con el mejor equipo o no querías poner a todos los titulares?

-No podíamos arriesgar. Había jugadores al límite como Erviti, como Clemente; Rivero había amanecido con una inflamación. Por eso aclaré que no me cambiaba ganar en cuanto a la búsqueda de la sintonía que pretendemos. Porque los vamos a necesitar a todos.

-¿Pero ahora estás más tranquilo, vas a trabajar distinto?

-Siempre es importante para todos. El hincha, el folclore; es importante ganar. También para la dirigencia, que era su primer clásico; para todos es importante. Bueno, dentro de este contexto, las cosas salieron muy bien.

-Muchos dicen que los clásicos no se analizan, se ganan. ¿Coincidís?

-Los clásicos hay que ganarlos, como primera medida, ¿sí? Después, se puede jugar mejor o peor; si además de ganar terminás haciendo un buen juego, te irás más contento. Pero para que el hincha se vaya contento, para que todo circule con tranquilidad, siempre es bueno ganar. Insisto en que mi meta es que todos estén sanos desde lo físico para afrontar las tres competencias y poder equilibrar los esfuerzos.

Volviendo a la frase del título, al DT quizá no lo cambie ganar, pero sí lo altera perder o lo pone nervioso que las cosas no le salgan como él pretende. Porque aunque no pueda tener habilitado a Silva; aunque haya sido expulsado Cvitanich, Boca volvió a ganar con Mouche y Blandi, una pareja de atacantes que le dio más de un resultado positivo para la vuelta olímpica en el Apertura 2011. Por eso sorprendieron las actitudes del DT en las quejas posderrota con Independiente (en un amistoso), que le generaron la expulsión, y en sus declaraciones. Siente que debe confirmar día tras día para continuar con su proyecto y él mismo se puso la vara demasiado alta. Luego de perder tres finales de Copas Libertadores como jugador se quiere sacar la espina como técnico. Casi como una obsesión. En esa búsqueda, si algo no andaba del todo bien, el triunfo ante River puso otra vez las cosas en su lugar para el cuerpo técnico. Quizás, "no lo cambie ganar" en cuanto a las metas y a los objetivos propuestos para 2012, pero sí modifica y calma su ansiedad en una temporada que había comenzado con más chispazos de los esperados. Y, para lo que viene, vale resaltar una de sus últimas frases: "Para que todo circule con tranquilidad, siempre es bueno ganar".

MIRA EL DESQUITE
La idea de Falcioni es jugar con River, pasado mañana, en Mendoza, con un equipo alternativo. Pondría a los titulares en la Copa Argentina, el 2 de febrero, con Santamarina.

ROMÁN Y VILLAREAL
"No pienso irme de Boca", aclaró Riquelme, sobre la nota que dio en Marca, de España, cuyo título fue: "Si Villarreal me llama, iría mañana mismo".

SEGÚN LA VOZ DE PABLO LEDESMA


"Todos los años que me tocó estar en el club la gente me demostró su afecto y por eso los saludé cuando me reemplazó el técnico. ¿Qué pasó con el Chori Domínguez? No escuché nada."

"Fue un partido amistoso, un partido de preparación para lo que viene, que será un semestre muy movido, importante. Lo mejor que hizo Boca fue ser inteligente, mostrar oficio. No jugamos lindo, pero jugamos bien. Fue clave saber mantener la calma. Tratar de estar bien parados, bien ordenados y hacer nuestro negocio."

"Lo de los duelos personales se dan en todos los partidos. Traté de hacer lo mejor posible para darles una mano a mis compañeros. Es verdad, hace cuatro meses que casi no jugaba y que no tenía ritmo futbolístico, pero de a poco lo voy a conseguir."

"Desde el día que me fui siempre soñé con la vuelta, es un poco devolverle todo ese afecto de la gente. ¿Cómo lo vi a River? Presté solo atención a lo que podíamos hacer nosotros. ¿Si había diferencia de ritmo? Pienso sólo en Boca.".

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