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El discurso de Cristina, con un eje en el nacionalismo y Malvinas

PARA LA NACION
Viernes 27 de enero de 2012 • 01:24
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Al reasumir sus funciones el 25 de enero, la Presidenta pronunció un discurso político, que confirma una vez más, la experiencia histórica de que los líderes políticos pueden cambiar de ideología, de acuerdo a intereses, conveniencias o circunstancias, pero que no cambian de personalidad.

Mantuvo una actitud política ofensiva, fue precisa al refutar críticas, no olvidó a sus adversarios e incluyó algunos nuevos, puso más énfasis en los valores de confrontación política que en los de conciliación.

A veces, los problemas de salud producen alteraciones en la personalidad, pero ello no suele suceder con los líderes políticos y el discurso de Cristina es una confirmación de ello.

El kirchnerismo como fenómeno político se ha caracterizado desde sus inicios en el segundo trimestre de 2003, por poner especial atención en los enemigos que elige.

"Los líderes políticos pueden cambiar de ideología, de acuerdo a intereses, conveniencias o circunstancias, pero que no cambian de personalidad"
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En este caso, los medios de comunicación volvieron a ser blanco de críticas, como viene sucediendo desde hace años. Pero ahora se incorporó un enemigo nuevo, que son las petroleras, hasta ahora percibidas políticamente como un sector próximo al gobierno, sobre todo en el caso de Repsol-Ypf.

Más allá de tratarse el discurso que confirma estilo y personalidad, lo nuevo es la importancia que dio a Malvinas, quizás el tema central en el discurso.

Aparece como cuestión fundamental en la política exterior; se refutan argumentos británicos y en particular del primer ministro David Cameron; se utiliza el tema para criticar a los grupos ambientalistas que protestan contra la llamada megaminería; se introduce en la política militar al afirmar que va a ser desclasificado el llamado Informe Rattembach,- apellido del General que lo elaboró,- que enjuicia duramente la conducción militar de la guerra, como lo evidencian las dos ediciones publicadas en forma de libro en los ochenta; la critica a las petroleras, se produce en momentos que el gobierno de las islas intenta revitalizar la inversión en exploración de hidrocarburos.

"El nacionalismo parece ser una faceta de la profundización del modelo, a la cual está recurriendo la Presidenta"
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Este discurso confirma que el conflicto de Malvinas quizás sea el tema más relevante en la política exterior en el primer semestre del año, cuando se conmermoran los treinta años de al guerra y ello aumenta las expectativas sobre él tanto en el Reino Unido como en Argentina.

Pero también el discurso marca que el tema comienza a tener efectos políticos internos, al revitalizar el nacionalismo argentino, algo sobre lo cual también parece girar en estos días la política económica, cada vez más orientada por el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

En momentos que la economía enfrenta un panorama más difícil -como en todo el mundo- y lo social ocupa el centro de la escena política, con la discusión salarial, la puja con los gremios, las tensiones en provincias y municipios y el debate en torno a las tarifas de los servicios públicos, el nacionalismo parece ser una faceta de la profundización del modelo, a la cual está recurriendo la Presidenta.

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