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Este mes, 35 corsos en las calles porteñas

Más de cien murgas, con cerca de 20.000 artistas, desfilarán desde mañana todos los sábados, domingos y feriados; habrá cortes de calles

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LA NACION
Viernes 03 de febrero de 2012
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"Nací con la murga, y con la murga voy a morir", cree Enrique Aumasque, fundador de Los Cometas de Boedo, una de las murgas porteñas más antiguas, creada en el año 1959. "Soy el único que queda, porque los otros se retiraron o fallecieron", contó con cierta tristeza. Los Cometas forman parte del fenómeno murguero que hace pocos años comenzó a recuperar las calles en el mes del Carnaval. El año pasado, el corso porteño atrajo cerca de 1,3 millones y este año se espera superar esa marca.

Cuando tenía sólo doce años, Enrique se reunió con ocho amigos y, haciendo sonar latas de galletas, comenzó con ellos a recorrer el barrio entonando "canciones picantes" en bares y trenes. Algún tiempo después, los nueve se transformaron en 17 y, con la aceptación y el cariño del público, año tras año, se unieron más integrantes. "Hoy somos 150 cometas y eso me llena de emoción", dijo.

Como Enrique, son muchos los murgueros de todas las edades que ensayan contra reloj para la edición 2012 del Carnaval porteño, que comenzará mañana. Durante los desfiles, que finalizarán el domingo 26, se presentarán 110 murgas en 35 puntos de la ciudad, donde se interrumpirá el tránsito. Los corsos serán los días sábados, domingos y los dos feriados de Carnaval, lunes 20 y martes 21. En total, participarán unos 20.000 artistas.

Gisella Gutiérrez, directora del cuerpo de baile de Los Cometas de Boedo, junto a sus murgueras
Gisella Gutiérrez, directora del cuerpo de baile de Los Cometas de Boedo, junto a sus murgueras. Foto: Marcelo Gómez

"Este año se espera un gran despliegue, como al que ya nos tienen acostumbrados las murgas porteñas", prometió Elsa Calvo, coordinadora del Carnaval de la ciudad. La preparación para estas fechas requiere un arduo trabajo que, durante casi todo el año, deben afrontar los líderes murgueros.

Gisella Gutiérrez, de 29 años, es directora del cuerpo de baile de Los Cometas y cuenta que la murga se toma sólo dos meses de descanso en el año y que luego retoman los ensayos para el siguiente Carnaval: "En invierno ensayamos una o dos veces y ahora, como mínimo, tres. Trabajamos mucho para que se luzca todo", relató.

El tiempo y la dedicación que exige el Carnaval no son impedimentos para que los integrantes de las murgas se congreguen todas las semanas. "Lo que hace fuertes a las murgas son los lazos afectivos, no las elecciones estéticas. Lo que las sostiene es su pertenencia territorial, su capacidad de generar identidad", explicó Calvo.

Ensayos

Por su parte, Daniel Reyes, director general del centro murga Los Reyes del Movimiento de Saavedra, considera que en su barrio la murga tiene además una función solidaria. "Nosotros priorizamos la parte social: sacar un pibe de la calle o de la droga. Para algunos de nuestros chicos las vacaciones son los ensayos de la murga", contó.

Entre los relatos de los murgueros hay una palabra que se repite: "familia". Es que muchas de estas agrupaciones resultaron de una iniciativa familiar y conservan aún ese espíritu de pertenencia.

Las hermanas Carla y Cecilia Giacci, de 18 y 22 años, forman parte de Furia de Carnaval de Ciudad Evita y llevan la pasión familiar por la murga. "Esta es una forma de expresar lo que sentimos y de compartir la alegría de hacer lo que más nos gusta", cuenta Carla.

A lo largo de esta edición, desfilarán murgas de cuatro géneros distintos: los centros murgas, que preservan los parámetros musicales más tradicionales de la murga porteña; las agrupaciones murgueras, en las que hombres y mujeres pueden bailar juntos, y los grupos humorístico-musicales, que tienen componentes del teatro y del circo, y que expresan la fuerte influencia italiana en sus barrios de origen.

Algunas de las murgas más representativas de cada género son: el centro murga Los Cometas de Boedo, la agrupación humorística-musical Los Linyeras de La Boca, el centro murga Los Viciosos de Almagro y la agrupación murguera Los Quitapenas. En los desfiles, se sumarán también murgas invitadas que preservan estéticas de otros países, como Brasil y Uruguay.

Pocos días antes de su inicio, el Carnaval no sólo despierta expectativas en los murgueros. Muchos vecinos de la ciudad también aguardan ansiosos para poder asistir a los corsos. Este es el caso de Dora Santos, vecina de Mataderos: "Amo las murgas. Son contestatarias y divertidas. Yo voy todos los años a los corsos porque, además de que me encantan, me trasportan a mi infancia".

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