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Un puente a la música

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Calidad: el sello de Iván Cosentino reeditó el "Romance de la muerte de Juan Lavalle", de Sabato y Falú.

Los últimos lanzamientos del sello Cosentino de obras fundamentales dentro de la música popular y su constante difusión de un material que es indiferente a las multinacionales sirven de reserva de un material indispensable. Lo demuestran la reedición del disco "Romance de la muerte de Juan Lavalle", por Falú-Sabato, y la obra integral para piano, de Carlos Guastavino.

Durante once años (del 66 al 77) se desempeñó Iván René Cosentino como crítico musical en el diario Clarín. Llegó allí para reemplazar al prestigioso compositor y escritor Rodolfo Arizaga. Pero en el ínterin, Cosentino expandió su actividad. Entre otras cosas, se dio a conocer como compositor y trabajó en el Instituto de Musicología. Pero su pasión fue grabar discos. Y lo está haciendo desde hace veinte años a través de sus tres sellos independientes: Irco, el Arca de Noé y La Caja de Pandora.

"Empecé fabricando tarjetas musicales. Y como me fundí, decidí fundar el sello Stentor, a mediados de los cincuenta, que grabó a Los Hermanos Abalos, Pugliese, los primeros Trovadores, Jaime Dávalos... También se fundió, porque nos rompieron las instalaciones. Pero el bichito del disco estaba intacto, así que antes de la década del 60 inventé el sello Qualiton, con el que empezó a grabar el Coro Estable de Rosario y otros, como el Pro Música.

-Buscabas la excelencia...

-Por cierto. Qualiton crece y se convierte en una sólida empresa, en 1970: Fonema. Hicimos muchos discos del barroco latinoamericano y música colonial con Mario Videla. Allí publicamos una edición trilingüe (inglés, francés, castellano): "Folklore musical y música folklórica argentina", seis tomos de discos, con un libro de estudio musicológico sobre orígenes, distintos ritmos, formas de rasgueos, etc., y diapositivas... algo de locos.

-La empresa crecía...

-Sí. Pero caímos en manos de especuladores y vendimos parte de la empresa. Yo pensé entonces en armar un estudio de 24 canales. En 1978 fundé Irco-Video y me quedé con todos los artistas de Fonema. Aquí hicimos más de ciento cincuenta ediciones de música clásica y popular argentina.

-¿Cuál es la idea rectora en materia de grabaciones?

-Dar a conocer a los músicos argentinos, compositores y, sobre todo, intérpretes. Música para piano, de cámara, sinfónica, coral, etc. Y luego abarcar también música de América. Música étnica, como la de matacos, araucanos y tobas. Actualizar la colección de música criolla de varias regiones del país. De esto último publicamos hace poco unos once discos.

-¿Cómo se divide entonces el catálogo de los sellos?

-Irco Cosentino, toda la música clásica y cosas especiales, como Falú-Sabato, el "Romance de Juan Lavalle"; El Arca de Noé, música folklórica, tango (Astor Piazzolla), étnica e infantil -hace poco se editaron canciones para chicos por el Pro Música de Rosario-, y la Caja de Pandora, el resto.

- ¿En qué estás embarcado hoy?

-Promediamos un Panorama de la Música Argentina en dieciséis CD que van cronológicamente hacia atrás hasta llegar a la música colonial. Paralelamente lanzamos discos de compositores argentinos modernos y contemporáneos, como Athos Palma, Juan Carlos Paz, Ginastera, Guastavino, Kröpfl, García Morillo, Manolo Juárez... y nos quedaría la serie de Intérpretes Argentinos.

Iván René Cosentino está consciente de que en el terreno clásico también se vende mucha pavada sonora. Sus ideales están sostenidos por un profundo y serio conocimiento de la música. "Hay que formar para que haya cultura -sostiene-. Lamentablemente, los mediocres manejan la difusión. Por eso hay que apuntar con obstinación al crecimiento para que el goce espiritual sea auténtico." .

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