Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

El pulso político

Cristina, con una pequeña ayuda de sus enemigos

Política
 
 

El kirchnerismo, experto en sacar provecho de los errores de sus rivales, encontró en la causa Malvinas un tesoro para cimentar su construcción de poder en un inicio de año cargado de medidas económicas ingratas.

Era previsible que Cristina Kirchner inflara el fervor nacionalista por el aniversario de los 30 años de la guerra. Pero costaba imaginar que fuera a contar con tanta ayuda del premier británico, David Cameron. Anunciar el envío de un destructor o asustarse por el colonialismo argentino sonó a un chiste indigno del proverbial humor inglés. Sobre todo porque ya opera en la isla Soledad una fuerza militar capaz de impedir que las Fuerzas Armadas argentinas se mojen siquiera en la zona de exclusión que rodea el archipiélago.

La sobreactuación le ofreció a la Presidenta una tribuna que aprovechará al máximo: ordenó que el canciller tramitara de urgencia la denuncia de "militarización" en el Consejo de Seguridad la ONU y agregó que está llegando material nuclear, un dato que se basa en informaciones periodísticas que Londres nunca confirmó. Además, analiza viajar ella, en junio, a defender el reclamo por la soberanía ante el Comité de Descolonización. En ese órgano la Argentina presenta su caso todos los años desde los 60. Suelen ir los cancilleres y sólo de tanto en tanto se le da algún vuelo político. La facultad del comité es "recomendar" a las potencias cómo dejar sus posesiones anacrónicas. Una presión módica.

Para la Presidenta adquiere otro valor. Por unos meses la causa Malvinas podría anestesiar aún más a los opositores y prorrogar la calma política, amenazada por tarifazos múltiples. En medio está el aniversario del 2 de abril, para el que se prepara un "gran acto nacional", pese a evocar el inicio de la ofensiva dictatorial de 1982 que ella empezó a condenar en sus discursos.

El Gobierno quiere a los opositores cerca en la patriada. Varios dirigentes fueron invitados a ir a la ONU en la misión que presidiría Cristina Kirchner. Fascinados por ser tenidos en cuenta, importantes referentes de la oposición se sentaron a aplaudir el martes los anuncios presidenciales y se pasaron la semana elogiando al Gobierno. En privado, admiten que denunciar la militarización del Atlántico Sur ante el Consejo de Seguridad -allí Londres tiene poder de veto- es una medida destinada a los archivos. Pero no respaldar una política sobre Malvinas genera un vértigo inasumible para el político argentino medio.

Sin riesgo

Cameron también suma, aunque en su país Malvinas es un tópico de relevancia media. Juega sobre seguro: cuesta creer que Gran Bretaña pueda sufrir una sanción internacional por enviar naves a una de sus bases militares. Tampoco parece creíble que el alarde de fuerza se deba a un temor real a un ataque argentino.

Más allá de la pirotecnia, los dos países se aferran a sus posiciones tradicionales. Por ahora la Presidenta mantiene los acuerdos bilaterales de 1999 que dieron carácter legal a los vuelos semanales de LAN a las islas. Amenazó con romperlos en septiembre; tal vez sea ésa la carta para potenciar el 2 de abril. Eso sería golpear fuerte: aislar más a los malvinenses y dejar las relaciones con el Reino Unido a tiro de ruptura.

En el Gobierno dudan de que llegue hasta allí. Ella no da pistas de hasta dónde decidirá llevar la causa Malvinas en el año de la "sintonía fina"..

REDES SOCIALES
 

TEMAS DE HOYCristina KirchnerInseguridadElecciones 2015Frente Amplio UNEN