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Los pequeños capítulos de la guerra

La rutina de la represión y la resistencia se reproduce a diario hasta en las ciudades más chicas

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PARA LA NACION
Sábado 11 de febrero de 2012
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HOMS, Siria.- Durante las últimas dos semanas, pequeños capítulos de una guerra civil en toda regla y de larga duración comenzaron a surgir. Al Qusayr, una localidad de 40.000 habitantes, es un microcosmos en el que se observa a la perfección cómo funciona la resistencia, el ejército y la reacción de la población.

"Básicamente están los que están con [el presidente Bashar] Al-Assad, los que están en contra y los que miran", resume Kasir, el líder de la resistencia en esta ciudad.

La vida está paralizada desde hace once meses. Las tropas del régimen aún controlan lugares estratégicos, como el hospital o la municipalidad, bombardean con mortero de forma esporádica a la población, y hay una veintena de francotiradores apostados en los edificios del centro que disparan a los civiles sin distinción.

Cada día hay uno o dos funerales y los muertos son enterrados a toda prisa en un pequeño cementerio improvisado, lejos de la zona tomada por los soldados del régimen. Aun así, la resistencia sigue con su lucha día tras día, organiza multitudinarias manifestaciones como la de ayer, con pancartas escritas en cirílico, en las que se puede leer."Rusia está matando a nuestro pueblo".

Dos miembros del ejército libre van en una moto, con un pasamontañas y una Kalashnikov colgada del cinto. Aquí equivocarse de calle puede llevarle a uno a la muerte, porque el Ejército Libre controla solamente un tercio de esta ciudad y las tropas del presidente Al-Assad, tienen tomado el hospital y la municipalidad, con una veintena de francotiradores que disparan de forma indiscriminada contra hombres, mujeres y niños.

Ayer la brigada Al Farouk del Ejército Libre logró tomar el cuartel general de los mukhabarat (servicios secretos) del régimen y matar a cinco oficiales que se encontraban en el interior.

Muchos intentan evitar que se prenda la mecha de la violencia religiosa en esta localidad donde hay una minoría cristiana, que representa un 10% de la población.

La semana pasada, el Ejército Libre arrestó a uno de los miembros de la familia Kasuja, de confesión cristiana, acusada de colaborar con Al-Assad, y como represalia el régimen detuvo en la calle a cinco musulmanes sunnitas, rama del islam a la que pertenece el 80% de las familias sirias.

Algunos jóvenes enfurecidos salieron a la caza de cristianos y capturaron una veintena. Kasir tuvo que mediar entre todos ellos y evitar un estallido de violencia sectaria.

"Eso es lo que quiere Bashar al-Assad, pero no lo vamos a dejar. Esta es una revolución política, no tiene nada que ver con Dios. Todos queremos la libertad, sin distinción de creencias", comenta. La familia Kasuja continúa en la ciudad. "Nos ocuparemos de ellos", asegura Kasir.

Ayer, diez morteros cayeron en una sola vivienda de cristianos, aunque resulta imposible confirmar si fue el ejército de Al-Assad o el rebelde el que disparó, en medio de una situación de caos en donde los rumores contradictorios circulan a toda velocidad por la castigada ciudad.

Abdullah, de confesión cristiana, asegura colaborar con la resistencia. "Yo he escondido a gente en el interior de mi casa", asegura. En la provincia de Homs, un perro halló los restos de una fosa común con los cadáveres de cinco personas, pero resulta imposible confirmar su identidad y al bando al que pertenecen.

La población, castigada

La población sufrió ayer el impacto de varios morteros y se refugia en las plantas más bajas, sin luz, sin comunicaciones y desconectada del mundo. Desde el inicio de las revueltas, aquí murieron más de 70 personas.

Mientras los informativos de todo el mundo centran su atención en el bombardeo masivo de la ciudad de Homs, donde murieron cientos de personas desprotegidas en los últimos días y se vive una situación de emergencia humanitaria, la revolución se ha extendido a otras ciudades de toda la provincia de Homs, como Rastan, Al Hula, Tall Khalal, Balmira, además de otras localidades y otras zonas del país, como Aleppo, Ildib, Hama, Daara, Raka o Hesaka, Zuaida (de mayoría drusa), o Der Al Azor, además de los suburbios de Damasco.

PARA RUSIA, OCCIDENTE ES CÓMPLICE DE LA CRISIS MOSCU (AFP).– Al apoyar a los opositores al régimen sirio, las potencias occidentales se convirtieron en "cómplices" de la crisis y la oposición será considerada responsable del "derramamiento de sangre", dijo ayer el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Riabkov. "La responsabilidad de buscar una solución reposa sobre la oposición", que se rehúsa a negociar con el gobierno, declaró Riabkov. Tras reunirse esta semana con Al-Assad, el canciller ruso, Sergei Lavrov, sostuvo que el régimen sirio está dispuesto a negociar con la oposición, pero ésta exige la salida del presidente para resolver la crisis.

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