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Un noruego que desafía los cánones

Del tango electrónico a la clásica "salsera"

Jueves 16 de febrero de 2012
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LA NACION
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¿Qué hace un noruego en Buenos Aires en pleno verano? La respuesta es simple: a éste le gusta el calor. Y por el frío que azotó a Europa las últimas semanas, la decisión de Sverre Indris Joner de volar e instalarse por un mes en la Argentina había sido la adecuada. Claro que no fue de un día para el otro, ni en plan turístico sino de trabajo.

Sverre es compositor y arreglador. Tiene formación académica e incursionó, desde el piano, en el jazz. Pero como el calor lo llama, un día se fue a La Habana, para estudiar la percusión de la música afrocubana. Y también llegó a la Argentina hace unos veinte años, para aprender un poco de tango. Tomó algunas clases con Horacio Salgán, quien en ese momento le dijo que no veía con futuro a las músicas trasplantadas o fusionadas. "Pero con todo esto de la Internet no creo que hoy sea tan cierto. Además, empiezan a surgir géneros que por casualidad tienen su eje en tal lugar. Por ejemplo, la gran capital del death metal es Oslo. Pero yo ni enterado estoy", dice Sverre.

Con él se puede hablar de todo: desde el tango y la salsa hasta de la obra del más famoso de sus compatriotas músicos, Edvard Grieg.

Si uno escribe su nombre en el buscador de YouTube lo primero que aparecerá son grabaciones que Joner hizo con una orquesta sinfónica, de obras de Bach, Beethoven y Mozart, en versiones salseras, orquestadas por él. Son piezas muy conocidas –la quinta sinfonía de Beethoven, la serenata Eine kleine Nachtmusik de Mozart– pero, por cómo están arregladas, más de un distraído podrá pensar que se trata de piezas originales del repertorio salsero. No tienen sabor a híbrido. A Sverre le gustan esos cruces.

En pocas semanas participará en un festival en Suecia. Acompañará a un violinista clásico que le viene pidiendo arreglos. Primero le pidió que esas mismas piezas clásicas que se ven en YouTube tuvieran una versión de cámara. Luego arreglos con toques tangueros y ahora música de Monteverdi, que se escucharán en el festival con la voz de Julia Zenko (Julia también participó en el último disco de Joner).

Sverre llegó a Buenos Aires para terminar de preparar un espectáculo musical coreográfico con el bailarín Pablo Verón, que todavía no tiene nombre y que posiblemente estrenen este año. Le quedan pocos días antes de subir al avión que lo lleve de vuelta a Oslo, aunque antes hará una breve parada en Río de Janeiro, porque quiere ver el Carnaval.

Su anterior visita a la Reina del Plata fue a mediados del último año, cuando lanzó el disco Adrenalina, el segundo publicado con su grupo de tango electrónico, Electrocutango, y dio algunos conciertos en Buenos Aires. De esto habla Sverre.

–¿Considerás que hay varias corrientes de tango electrónico?

–Me parece que no hay demasiadas intensiones de innovar o de ir por el propio camino. Algunas son de un productor para vender y nada más; otras tienen cierta identidad. Obviamente, algunos encontraron una forma que funciona y producen en esa dirección. Yo soy más inquieto. Trato de investigar y ver hasta dónde va. Nunca voy a ser una estrella del tango electrónico que toca en una cancha porque no me estoy comunicando de esa manera. El otro día, viendo un video de Bajofondo, me daba cuenta de que ellos, en vivo, escogieron una pauta rockera. Ese tipo de fuerza tienen en vivo. En cambio, los Gotan Project son los cool del lounge, del club, del café. Creo que ellos encontraron fórmulas para comunicar a ese nivel. Yo no pienso cómo voy a vender a determinado público pero, a la vez, sé que no estoy disociado de ciertos mecanismos. Por ejemplo, siempre tengo en cuenta el aspecto bailable para ese ambiente de las milongas mundiales, tan hambriento de música. Pienso en algo para ofrecer. Por eso he tocado en festivales de tango, en Europa. Creo que sirve tanto para los que quieren quedarse con lo que ya saben como para desafiar a los que tienen otro nivel en el baile y deciden incorporar otras cosas.

–¿Qué te espera luego de tu vuelta a Oslo?

–Un proyecto de canciones pop de Noruega en versión salsa con orquesta sinfónica y de cámara. Hay música popular de los años 30 o 40, y del 60 en adelante, que tiene más influencia rockera. El concepto es que sea música noruega cantada por un cubano... porque su acento es parte del paquete. Creo que es un comentario de la situación política de Europa hoy, con una inmigración enorme y la integración de los nuevos ciudadanos. Cómo hacer para evitar los viejos errores de la segregación, el racismo, los guetos. Esta es una contribución con alegría caribeña. Me parece mejor que el discurso de un político. Alegra más hacer bailar a la gente un poco de salsa con temas noruegos.

–Y combate el frío.

–Descongela la cadera [se ríe].

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