A los 29 años, Carlos Berlocq vive su mejor momento. A una edad en la que muchos tenistas empiezan a pensar en el retiro, el jugador nacido en Chascomús está a punto de ingresar en el top 40, la mejor ubicación de su carrera. Batallador de los courts, por mucho tiempo transitó el circuito de challengers hasta convertirse en el máximo ganador argentino en esa categoría, con 14 títulos. Hace tiempo, emprendió el salto al ATP Tour; los malos resultados lo empujaron de regreso al pelotón de luchadores. Una grave lesión en la muñeca derecha lo tuvo varios meses sin jugar. Volvió. Empezó desde abajo, remando en cada semana.
En el horizonte asoman esos torneos a los que antes debía entrar desde la clasificación: los Masters 1000, los Grand Slams. A principios de año, Martín Jaite habló con él sobre la posibilidad de ser parte de la Copa Davis, todo un sueño. Hace tres semanas, llegó a su primera final en el tour mayor, en Viña del Mar. Ayer, necesitó poco más de una hora para ganarle al francés Gilles Simon, 12° del ranking, por 6-2 y 6-1, y conseguir así la mejor victoria de su carrera, por encima de otros triunfos destacados ante Juan Carlos Ferrero, Gastón Gaudio y Fabrice Santoro. No le iba bien en el ATP porteño: se había ido cuatro veces en primera rueda. Ahora, está en cuartos de final.
"Es un momento muy lindo, soñado. Esperé muchísimo estar en este nivel, es algo increíble para mí, no pensé que iba a avanzar tan rápido y en tan poco tiempo. Esta vez jugué el partido de mi vida, creo que me salieron todas las cosas que intenté. Estaba con confianza, pero ahora creo que di un gran salto. Pasé una rueda en Australia, llegué a la final en Viña, a cuartos de final en Brasil, también cuartos de final aquí? Siento que me están pasando cosas increíbles cada semana, estoy evolucionando mucho", contó Berlocq.
Su ascenso lo lleva a ser considerado para la Ensaladera. "Sueño día a día con estar en la Davis, pero delante de mí hay muy buenos jugadores; está Juan Martín, está David? jugadores muy afianzados en el circuito. Con todo mi respeto hacia ellos, yo voy a seguir trabajando para esperar mi posibilidad, y si me toca representar a la Argentina, daré lo mejor, y si no me toca este año, lo intentaré el próximo. Ojalá que la Argentina gane la Davis, porque sería algo fundamental para el tenis argentino".
Podría llegar a clasificarse para los Juegos Olímpicos, aunque él prefiere ir despacio, disfrutando cada momento, cada minuto dentro de la cancha: "Cada semana será importante para mí, con muchos torneos nuevos, y lo mejor que puedo hacer es estar tranquilo. Los Juegos son algo soñado para cualquiera, pero antes hay muchos torneos importantes; si llego a entrar, bienvenido sea. Pero tengo que mantenerme, trabajar mucho y no dormirme, porque el circuito está muy competitivo". Mientras, de la mano de su mujer, María Noel, y Estefanía, su hija de dos años, Berlocq disfruta sus mejores días en el tour..

