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Amores que matan

No es un problema estrictamente femenino: la violencia de género arrasa las vidas de familias y comunidades enteras. Próximos al Día Internacional de la Mujer, el 8 de este mes, un diagnóstico de la situación en la Argentina y cómo enfrentarla

Domingo 04 de marzo de 2012
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PARA LA NACION
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Quién no escuchó alguna vez fuertes discusiones entre una pareja de vecinos en la que hubo más que un intercambio de palabras? ¿Quién no tiene alguna conocida que se haya separado a causa de maltratos físicos o psicológicos de su pareja o novio de apariencia inofensiva? La gran mayoría. La violencia hacia la mujer fue noticia permanente en 2011 con un saldo escalofriante de 282 muertes (femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas), según datos del Observatorio Adriana Marisel Zambrano, de la Asociación Civil La Casa del Encuentro.

Algunas habían hecho denuncias, otras no pudieron hacer otra cosa que guardar silencio y dar una última oportunidad, sí, la última. Muchas veces por piedad, otras tantas por miedo a represalias o por sentir que estaban completamente solas. Se puede morir por acceder a una charla breve en un auto, por creer en las lágrimas de arrepentimiento del hombre que asegura que las ama más que a nadie en el mundo. Por pensar que en la vida no espera nada mejor.

La magnitud de este problema radica en que el enemigo duerme en casa o la frecuenta. El lugar más inseguro es la casa y, entre los vínculos, los más cercanos, íntimos, familiares, según datos de esa asociación. De la totalidad de casos de 2011, 106 fueron asesinadas por esposos, parejas, novios, y 58 por sus ex compañeros. Y la lista continúa con padres, padrastros, vecinos e hijos.

La violencia contra mujeres y el femicidio (el asesinato de mujeres por razones de género; por ejemplo, el que comete un hombre con una mujer a quien considera de su propiedad), no discriminan condición social, color de piel, nacionalidad ni edad. Destruyen más que una vida. Dañan profundamente el tejido social, fracturan familias y comunidades enteras. Quedan menores de edad sin el cuidado de sus madres, con un padre asesino. O niños que ya no están, porque los ataques cobraron nuevas formas: golpear al entorno de la mujer, donde más duele. "El femicidio vinculado es una nueva categoría creada por el equipo de investigación de esta ONG, que se divide en dos: aquel que se produce contra una persona que intenta impedir el femicidio o aquel que se produce contra una persona nada más que para castigar, destruir y aniquilar psíquicamente a esa mujer. Un caso emblemático y muy cercano es el de Tomás Dameno Santillán", explica Fabiana Tuñez, cofundadora de La Casa del Encuentro. El chico de 9 años que movilizó durante dos días a la ciudad de Lincoln en una búsqueda desesperada, fue encontrado en un descampado sin vida. El presunto asesino es la ex pareja de su madre, Adalberto Cuello, con quien tiene un hijo en común.

Los registros de femicidios del Observatorio Zambrano, hechos sobre la base del seguimiento de 120 medios de comunicación y agencias de noticias, resultan por el momento la única recopilación de datos existentes y, por ende, un gran aporte a las políticas públicas para evaluar cuál es el grado de violencia de género en el país. Nació hace tres años en homenaje a Adriana Marisel Zambrano, una chica de 28 años asesinada a golpes por su ex pareja, Manuel Alejandro Zerda, en Palpalá, Jujuy. El juez entendió que la mató sin intención y lo condenó a tan sólo cinco años de prisión por homicidio preterintencional. Es el caso de una víctima convertida otra vez en víctima.

Por tal motivo, con tener una buena ley no alcanza. Disminuir la brecha entre el reconocimiento formal de los derechos y su aplicación es una de las grandes tareas por hacer. Si bien en 2009 fue promulgada la ley 26485 de violencia de género, todavía queda mucho por hacer para que pueda ser aplicada. El problema es muy complejo, teniendo en cuenta que la desigualdad histórica entre hombres y mujeres aún pesa en lo cultural, y los patrones estereotipados de una cultura patriarcal continúan fuertemente arraigados en la sociedad y las instituciones. Desde la Corte Suprema de Justicia, la Oficina de la Mujer, que depende de la jueza Carmen Argibay, fue creada por y para el cumplimiento y coordinación de esa misma ley. Entre sus actividades brinda jornadas de capacitación para introducir la perspectiva de género a funcionarios del Poder Judicial, fuerzas de seguridad y otras instituciones.

Igual de importante es la obtención de un presupuesto que permita construir una estructura completa a nivel nacional, que incluya refugios, asistencia psicológica, jurídica, y recursos para volver a insertarse en el ámbito laboral.

Durante el encuentro sobre Erradicación de la Violencia hacia las mujeres, realizado en el Palacio San Martín a fines de 2011, quedó claro que la lucha contra la violencia de género debe involucrar a toda la sociedad. Que no es un tema femenino ni de feministas. Hay formas de pensar muy instaladas que tienen que cambiar, por ejemplo, que en los temas de pareja no hay que meterse. Por el contrario, se trata de denunciar y dejar la indiferencia a un lado, ya que la Justicia empieza a actuar cuando los hechos han ocurrido.

Un tema de todos

Sorprende en la Oficina de Violencia de la Corte Suprema que raramente se reciban denuncias por parte de terceros, ya que no necesariamente tiene que ir solamente la víctima. "Incluso cuando la ley de protección a la infancia obliga a los ciudadanos a reportar hechos de violencia contra los niños, esto no es común", asegura Analía Monferrer, secretaria letrada de esa oficina. "Hay que pensar también qué hace cada uno dentro de la sociedad. También es interesante observar que la mayoría de los casos que se tramitan en la oficina tiene que ver con personas que en su denuncia relatan por primera vez hechos de violencia que han padecido hace 5 o 10 años atrás. Además, el entorno familiar y las amistades generalmente encubren deliberadamente los hechos de violencia y esto es lo que hay que empezar a modificar –asevera–. El gran avance que se ha logrado con la apertura de esta oficina es que se pueden tomar medidas en cuestión de horas (y no meses como sucedía antes), especialmente si se adoptan medidas de protección para la víctima, quien no puede esperar. Funciona las 24 horas, todos los días del año. Con el relato, la evaluación de riesgo y el informe médico de ser necesario, los jueces deciden en el mismo momento qué es lo que van a hacer".

Monferrer explica que un hecho que se cometa dentro de un contexto familiar no puede ser obstáculo para la aplicación del derecho penal. Ahí está puesto el foco de la Corte, y ha empezado a trabajar con los jueces para encontrar cuáles pueden ser los elementos de prueba que permitan modificar la situación de archivo sistemático. "Lo cierto es que se ha empezado a valorar el testimonio único. Eso significa que si el testimonio es coherente, no es contradictorio, tiene determinadas características, puede ser la base de una sentencia penal condenatoria. La Corte no pretende que todas las personas implicadas como agresoras sean condenadas penalmente porque nuestra Constitución exige cumplir con determinados requisitos para aplicar una sentencia condenatoria, pero lo interesante es ver cómo en los casos de violencia hacia las mujeres estos pasos de evaluación de condiciones para decidir, absolver o condenar ni siquiera se daban".

Llegar a las mujeres que padecen maltrato a diario y no saben cómo detectar los primeros signos de violencia o salir de ese infierno (muchas ni siquiera saben que pueden hacer una denuncia) es uno de los objetivos de la Fundación Mujeres en Igualdad. "Nos estamos centrando en este sector, haciendo campañas de difusión, con páginas Web, blogs, Facebook, Twitter y participaciones en jornadas. Y los medios, que son importantísimos", relata Monique Altschul, que en 2011 fue contactada por muchas mujeres en busca de asesoramiento gracias a las apariciones de placas de la fundación en novelas como El elegido y Maltratadas. La mayoría de las preguntas eran cómo llegar a la Justicia.

Otro de los grandes desafíos de Mujeres en Igualdad es educar a las generaciones que vienen. "Estamos justo a tiempo de decirles a los más jóvenes lo que es violencia, el fantasma de los celos, hablar de lo que significa cuando dicen vos no salís con tus amigas o vos no salís vestida así", ejemplifica. Para ellos hay un blog www.amoradolescente.org.ar con propuestas y concursos que los invitan a participar, como el último, en el que realizaron videos de dos minutos, dibujos, diseño digital o pintura que contenían mensajes contra la violencia.

Cuentas pendientes

Las asociaciones abocadas a la lucha contra la violencia de género insisten en que aún queda mucho por hacer. Por ejemplo, incorporar el femicidio como una figura penal autónoma, lo que implicaría penas más duras. Y una pérdida automática y definitiva de la Patria Potestad del femicida, pero no así de sus obligaciones alimentarias. Asimismo, reclaman un pacto y consenso social y político para diseñar un plan nacional para la erradicación de la violencia de género, que involucre al Ejecutivo Nacional, Ejecutivos provinciales, Poder Judicial, Poder Legislativo, Fuerzas de seguridad, universidades, Asociaciones Sindicales, Partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil.

También consideran prioritario la apertura de oficinas de violencia doméstica de la Corte Suprema de Justicia en todas las provincias. Hasta ahora sólo fueron inauguradas en Salta, Tucumán y Santiago del Estero. En sintonía, urge la implementación de un número telefónico único y gratuito a nivel nacional para denuncias, orientación y derivación en violencia de género.

LA PROPUESTA DE BACHELET

Michelle Bachelet, actual directora ejecutiva de ONU Mujeres, presentó 16 medidas para erradicar la violencia de género."Aunque la igualdad entre las mujeres y los hombres está garantizada en las Constituciones de 139 países y territorios, con demasiada frecuencia a las mujeres se les niega el acceso expedito a la justicia y a la protección contra los abusos –expresó la ex presidenta de Chile–. Esto no se origina por desconocimiento sino por una falta de inversión y de voluntad política de respetar las necesidades de las mujeres y de proteger sus derechos fundamentales. Es hora de que los gobiernos asuman su responsabilidad."

1- Ratificar los tratados internacionales y regionales (garantizar que a nivel local se observen las normas internacionales en materia de derechos femeninos)

2- Adoptar y cumplir las leyes (juzgar a los culpables de violencia contra las mujeres y las niñas, y otorgar reparaciones y soluciones a las víctimas)

3- Crear planes nacionales y locales de acción (reunir al Gobierno, a las organizaciones de la sociedad civil, a los medios y al sector privado en un frente colectivo)

4- Hacer que la justicia sea accesible para las mujeres y las niñas

(brindar servicios jurídicos y especializados gratuitos, y aumentar la cantidad de mujeres en los cuerpos de policía y en los principales servicios)

5- Poner fin a la impunidad frente a la violencia sexual en los conflictos

(juzgar a los culpables en contextos de conflicto y de post conflicto, respetando el derecho de las supervivientes a los programas globales de reparaciones)

6- Garantizar el acceso universal a los servicios esenciales (contar con intervenciones rápidas para la seguridad y protección de la mujer agredida y sus hijos)

7- Brindar formación a aquellos que trabajan en los servicios esenciales (especialmente la policía, los abogados y los jueces, los trabajadores sociales y el personal de salud, de modo que se garantice el cumplimiento de normas y protocolos de calidad)

8- Otorgar recursos públicos adecuados (reconocer el costo y las consecuencias devastadoras de la violencia contra las mujeres en la sociedad y la economía en general)

9- Recopilar, analizar y difundir la información nacional (para evaluar la prevalencia, las causas y las consecuencias de la violencia contra las mujeres y las niñas)

10- Invertir en la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres (considerar como áreas estratégicas la educación secundaria de las niñas, los derechos reproductivos de las mujeres y su participación en la política y la economía)

11- Mejorar la autonomía económica de las mujeres (garantizar su derecho a poseer tierras y todo tipo de propiedades, a la herencia, a una paga igual por un trabajo igual y a un empleo seguro y decente)

12- Aumentar la conciencia pública y la movilización social (para que las mujeres y niñas víctimas de violencia rompan el silencio y busquen justicia y apoyo)

13- Involucrar a los medios de comunicación de masas (poner en tela de juicio las normas de género perjudiciales que perpetúan la violencia)

14- Trabajar para y con los jóvenes en tanto que defensores del cambio (con el fin de establecer relaciones de género basadas en la armonía, el respeto mutuo y la no violencia)

15- Movilizar a los hombres y a los niños (esto ayudaría a alentar la igualdad y la solidaridad entre los géneros)

16- Realizar una donación al Fondo Fiduciario de la ONU para poner fin a la violencia contra las mujeres (el único fondo de subsidios en el mundo dedicado exclusivamente a colaborar en este área)

DATOS UTILES

Corte Suprema de Justicia. Oficina de Violencia Doméstica. Lavalle 1250; 4370-4600 (internos 4510 al 4514); ovd@csjn.gov.ar. Todos los días, las 24 horas.

Programa Las Víctimas contra las Violencias. (desde la ciudad de Buenos Aires) 137. Brigada móvil de intervención en urgencias de violencia familiar y sexual. Atiende las 24 horas.

Consejo Nacional de la Mujer. Av. Paseo Colón 275, 5º piso; 4345-7384/85 y 4342-7079. Lunes a viernes, de 9 a 20.

Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia. Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Juan Domingo Perón 524; 0800-222-2800. Asesoramiento jurídico gratuito.

Dirección General de la Mujer. Servicio de contención psicológica individual y grupal; asesoramiento, orientación y patrocinio jurídico. Atención inmediata en cualquier Centro Integral de la Mujer (Salguero 765, Av. Francisco Beiró 5229, Humberto 1º 470, 24 de Noviembre 113, Piedras 1281, Av. Escalada 4557). mujer@buenosaires.gov.ar

Línea Mujer gratuita. 0800-66-68537 (MUJER); 4370-4600, internos 4510 al 4513. Todos los días, las 24 horas.

Emergencias. (a nivel nacional) 911.

Refugios. Se llega por derivación. No se informan las direcciones por razones de seguridad para las personas internadas.

www.violencianunca.org.ar

www.mujeresenigualdad.org.ar

www.amoradolescente.org.ar

www.lacasadelencuentro.org

www.unwomen.org/es/

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