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"Va a ser mi primera vez en un país de tradición católica"

El nuevo nuncio, el suizo Emil Paul Tscherrig, llegará hoy a la Argentina

Viernes 02 de marzo de 2012
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LA NACION
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ROMA.- Un apasionado de las montañas, con una gran carrera diplomática sobre sus espaldas, experiencia en conflictos -Uganda y Burundi, en plena guerra civil-, en su primera misión en un país mayoritariamente católico. Estos son los rasgos característicos de monseñor Emil Paul Tscherrig, el sacerdote suizo que hoy aterrizará en la Argentina para convertirse en el nuevo nuncio, es decir, en embajador de la Santa Sede en nuestro país.

"Va a ser mi primer destino en un gran país católico y en un país latinoamericano", dijo a La Nacion este jovial sacerdote de 65 años, en una entrevista que concedió para presentarse en sociedad, sin espacio para definiciones políticas. Tscherrig, que reemplazará a monseñor Adriano Bernardini -que dejó la nunciatura en diciembre pasado-, habló con La Nacion en Roma, donde se reunió con el Papa.

Aunque asegura que sabe poco de la Argentina, Tscherrig estuvo tres veces en nuestro país: fue parte del equipo que organizaba los viajes de Juan Pablo II y viajó dos veces para controlar los preparativos del recordado viaje de Karol Wojtyla en abril de 1987. Participó de aquella recorrida por gran parte del país cuando Juan Pablo II estuvo en Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.

"Tengo muchos buenos recuerdos... Especialmente, las montañas de Mendoza, con sus viñedos, con paisajes muy parecidos a los de mi patria. Además, la gentileza y el entusiasmo de la gente. Por eso estoy muy contento de volver", afirmó.

Amante de las altas cumbres, nació el 3 de febrero de 1947 en Unterems, un pequeño pueblo de los Alpes suizos, a 2000 metros de altura. "Unterems es un pueblo de 150 habitantes con una suerte de terraza con vista al valle del Ródano, donde nos conocemos todos", contó. "Nací en una familia católica, soy el primero de ocho hermanos -seis varones y dos mujeres-, tengo 17 sobrinos nietos y somos una suerte de clan: una vez por año nos juntamos todos para comer barbecue ", detalló.

En su último destino como nuncio en Suecia, escaló la cumbre más alta de ese país y participó de la Vía del Rey, una caminata de 130 kilómetros en seis días, desde el Norte hasta Estocolmo. "El verano pasado escalé la cumbre más alta de Suiza", contó, interesado por el Aconcagua y los hielos patagónicos.

Ordenado sacerdote en Suiza en 1974, tras estudiar Teología en Friburgo y Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, ingresó en el cuerpo diplomático de la Santa Sede. Su primer destino no fue fácil: Uganda. "Ahí viví mi primera guerra, en tiempos de Idi Amin... Se aprenden cosas básicas", evocó. Luego estuvo 3 años en Corea del Sur, uno en Bangladesh, hasta que volvió a la Secretaría de Estado, donde estuvo 11 años, en los que integró el equipo que organizaba los viajes papales. En 1996, Juan Pablo II lo designó nuncio en Burundi. Fue nuncio en el Caribe, 4 años; luego en Corea del Sur y Mongolia, y finalmente, en Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca.

"La Argentina va a ser mi primera vez en un país de tradición católica y en un país latinoamericano", dijo en muy buen español. "Voy a tratar de hacer lo mejor que pueda... El primer año es el más difícil", confesó.

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