La fórmula secreta de la reina de la telenovela

Sábado 03 de marzo de 2012

Según el recorrido de vida y obra que figura en su página oficial, cuando tenía 21 años Natalia Oreiro protagonizó Muñeca brava . Un dato concreto similar a otro menos demostrable pero igual de cierto: en el año que duró, la tira Oreiro confirmó lo que ya sospechábamos desde que había aparecido en la pantalla chica un par de años antes: las estrellas de TV existen. Mezcla de talento, carisma y algunos otros ingredientes que nadie conoce porque si los conocieran intentarían reproducirlos aunque fuera en un laboratorio, el modelo Oreiro de artista/figura/personalidad no suele ocurrir muy seguido. Para ser más claros, no pasa casi nunca, pero eso no hace que dejemos de buscar a la próxima.

La TV necesita de esas actrices de telenovelas que en principio parecen ser una con el papel que las consagró y luego, con tiempo, con paciencia y mucha inteligencia, son mucho más, son ellas. La primera de la fila, la que encabeza el programa, la que junta rating cuando a otros se les escapa de entre los dedos. Por supuesto que las damas de las tiras no son infalibles, pero cuando el programa no funciona, tendemos a buscar la culpa en otros lados. Así pasó con El deseo, de Oreiro, o Un año para recordar, de Carla Peterson, que puede y debe encabezar tiras. Ese es un lugar nada fácil de conseguir y mucho menos de mantener. Sino que lo digan las actrices de veintipico, como Emilia Attias, Brenda Asnicar, Liz Solari o Vanesa González, que tienen -y tuvieron- papeles importantes, hasta protagónicos, pero que no llegan a conectar del todo con el público que es el que decide cuándo una actriz es una estrella. Los guiones pueden insinuarlo y los críticos afirmarlo, pero el visto bueno del espectador decide la partida.

En su momento, después de Resistiré y con menos de veinte años, Celeste Cid podría haber sido la próxima indiscutida de las tiras, de la TV, pero ella decidió que no. Tal vez, ojalá, pronto pueda y quiera retomar su trabajo en la TV y si no es pronto está bien también. No hay apuro, porque está claro que por más que se busquen, no es fácil encontrar a estas mujeres bonitas, talentosas, carismáticas que las tiras necesitan. Si Oreiro, Peterson y Cid necesitan tomarse su tiempo fuera de la pantalla chica, que lo hagan. Pero que vuelvan porque la patria televisiva las estará esperando.

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