Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Hubo más de medio millón de divorcios en la última década

Superaron a los registrados en la década en la que se sancionó la ley

Domingo 04 de marzo de 2012
SEGUIR
LA NACION
0

Hace nueve años se enamoraron y hace siete se casaron. Después, ocurrió la vida: la casa, los hijos, el trabajo, la carrera de postas por llegar al final del día... "¿Para qué más estábamos juntos?" Hace tres años perdieron esa respuesta. Gisela, que tiene 35 años y es diseñadora, descubrió que aquellas cosas que la habían llevado a enamorarse de Diego eran las que ahora no toleraba de él. ¿Podían ser más distintos? Fue el momento de llevar la relación al siguiente nivel: hace dos años se pusieron de acuerdo y se divorciaron.

El relato de esta pareja de Villa Devoto es cada vez más frecuente. Nunca en la historia argentina se produjeron tantas separaciones legales como durante la última década, incluso más que cuando se sancionó la ley de divorcio vincular, en 1987. Según los datos del último censo, entre 2001 y 2010 hubo un total de 564.396 separaciones legales.

Para hacerse una idea, en los 80 se producían 114 divorcios diarios. En la década del 90 pasaron a ser 87 por día. En cambio, entre 2001 y 2010, hubo a razón de 172 divorcios diarios. Entonces, ¿cuánto dura el amor? Menos de seis años. Según estadísticas judiciales a las que accedió LA NACION, en la ciudad de Buenos Aires el 54% de las parejas que se divorciaron durante 2010 llevaban menos de diez años juntos; el 34%, menos de seis.

La tasa de separación y divorcio creció 300% en sólo 30 años: en 1980 había 423.000 personas divorciadas en todo el país. Según el último censo, hoy son 1.764.400. Aun así, los divorciados siguen siendo un porcentaje bajo de la población: menos del 5,8% de los argentinos (teniendo en cuenta tanto divorciados como separados), contra 33,5% de solteros, 18,2% de personas en pareja y 35,6% de casados, entre otros estados civiles. En 2001, los casados eran el 40,8%; los divorciados, el 4,8%; los solteros, 33,9%, y los unidos, 13,9 por ciento.

Significa que los casamientos están en baja y los divorcios, en alza. Si se divide la cantidad de casamientos que se produjeron durante el último año por la cantidad de divorcios, la relación parece otra: en el Registro Civil porteño, durante 2011 se registraron 13.160 matrimonios, contra 6685 divorcios registrados.

En la Capital, por cada dos casamientos hubo un divorcio. Esta relación cambia según la provincia: en ciudades como Córdoba o Rosario, hay un divorcio cada tres casamientos. En cambio, en provincias como Salta o San Juan, hay uno cada diez, según un estudio que hizo la jueza María Virginia Bertoldi de Fourcade, vocal de la Cámara de Familia de 1° Nominación de Córdoba.

Por estos días, los abogados viven la temporada alta de divorcios. "Uno de cada tres se produce después de las vacaciones", afirma Leonardo Glikin, que dirige una consultora de Planificación Patrimonial, Sucesora y Financiera, a la que recurren los cónyuges para evitar que el divorcio acabe con su patrimonio.

Martín Andrés es psicólogo y conduce desde hace 20 años grupos de reflexión para divorciados. "Hoy hay un menor límite frente a la frustración. Las personas se sienten rápidamente sobrepasadas por la no aceptación de la diferencia del otro. Enseguida no se bancan y buscan el cambio. Hay poca capacidad de tolerancia de la diferencia. Sobreviene la frustración, que en muchos casos es seguida por una relación agresiva, el detonante final de la vida en conjunto", explica.

"Además, hay un desconcierto bastante generalizado entre los hombres acerca del nuevo rol de las mujeres. Ellas toman las decisiones en la empresa y en la casa. Manejan la plata chica y la plata grande. Esto es motivo de crisis en muchas parejas", apunta el profesional.

"Las nuevas parejas no han desarrollado la capacidad de reciclar el vínculo. A los cinco o seis años juntos, el punto en el que los conflictos se hacen sentir, deberían descubrir que los dos cambiaron. Que no son los mismos que se casaron y que tienen que reinventar la relación. Hoy, las nuevas tecnologías y las redes sociales han hecho que muchas otras relaciones familiares y de amistad estén más presentes en la vida cotidiana de una persona que su propio cónyuge. La relación matrimonial se volvió estática, mientras que las demás son dinámicas. Hay que desarrollar la capacidad para revertir esto, porque sino significará el fin de la pareja", explica Glikin.

"¿Qué dice alguien que se va a casar? Que busca la felicidad. ¿Qué dice quien se separa? Lo mismo -agrega Andrés-. A lo mejor, estemos errando el camino."

Con hijos a cargo

Las estadísticas de Justicia Civil porteña consultadas por LA NACION establecen un perfil bien definido: quienes se separaron durante la última década llevaban pocos años de convivencia y, en la mayoría de los casos, tenían hijos chicos a cargo.

Hace una década, los divorcios involucraban en su mayoría a parejas que llevaban entre 10 y 20 años de convivencia. Hoy, sólo una de cada 30 audiencias de divorcio que se celebran en la Capital involucra a una pareja que ya cumplió las bodas de plata.

Más del 90% de los divorcios fueron de común acuerdo, aunque muchos se hayan comenzado como contradictorios, esto es cuando una de las partes acusa a la otra de ser el o la culpable del fracaso del matrimonio. La infidelidad y el mal trato son las principales acusaciones.

Por otra parte, el 60% de las demandas es iniciado por mujeres, sobre todo entre quienes tienen entre 25 y 35 años.

"Los divorcios contradictorios implican un proceso larguísimo, que desgasta mucho a las partes y que económicamente no significa gran diferencia. Muchas veces inician de esa forma y a mitad del juicio se llega a un acuerdo", explica la abogada Viviana Koffman, que llevó la causa de una mujer que demandó a su marido que le decía que se iba a pescar, pero en realidad la engañaba con otra. La Justicia le dio la razón a la mujer y declaró culpable al marido del fracaso matrimonial. Pero el monto de la indemnización por daño moral fue de apenas 35.000 pesos tras más de cuatro años de litigio.

"Demostrar la infidelidad no afecta la división de bienes, por eso nosotros aconsejamos llegar a un acuerdo", explica Koffman.

"La ley dice que el cónyuge inocente de la separación puede seguir considerando gananciales los bienes que adquiere el otro después de la separación, no al revés. Para el culpable de la separación, lo que el otro adquiere es propio del otro y a él no le corresponde nada", aclara Osvaldo Ortemerg, abogado especialista en Familia.

El precio a pagar

¿Cuánto cuesta divorciarse? Unos 6000 pesos a cada una de las partes de la pareja, según dijeron a LA NACION distintos abogados consultados. Por lo menos, esos son los honorarios que fijan los jueces para divorcios de mutuo acuerdo, sin división de bienes.

Los plazos también se han acelerado en forma vertiginosa. En promedio, tardan entre tres y seis meses. "Hace pocos meses, tuvimos un caso que se resolvió en 20 días, un tiempo récord", confía Koffman.

"Un largo y desgastante proceso"

María Clara Marturano tiene 45 años y, como muchas otras mujeres argentinas, decidió hace dos años terminar su matrimonio porque ya no amaba a su pareja.

En realidad, la relación afectiva con su marido había concluido de hecho en 2003, pero hasta 2009 ambos continuaron viviendo en la misma casa.

"Sobre todo porque los chicos eran muy chicos", explica Marturano a LA NACION.

"Durante seis años estuvimos viviendo así. Mientras tanto, cada uno tenía su nueva pareja. Pero en mi caso, la persona con la que salía no pudo tolerar que yo conviviera con mi ex marido bajo el mismo techo. Eso me llevó a tomar la decisión de iniciar el trámite para divorciarme", recuerda.

Esto ocurrió recién en 2009. "Los chicos ya eran más grandes y decidimos separarnos definitivamente y que viviéramos cada uno en una casa distinta -dice-. El se mudó y poco tiempo después yo inicié el divorcio".

Pero aunque ya no conviven, María Clara y su ex pareja aún están formalmente casados ante la ley, dado que el dilatado proceso para obtener el divorcio aún no ha terminado.

"Todavía estoy en juicio. Es un proceso largo y desgastante. Pero es lo que nos tocó vivir", explica.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas