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Un coro de alto vuelo

Concierto del ciclo anual de la Academia Bach. Programa: Un Réquiem Alemán, de Johannes Brahms (versión Londres). Grupo de Canto Coral, dirigido por Néstor Andrenacci. Solistas: Mónica Capra (soprano), Víctor Torres (barítono). Piano: Sergio Feferovich y Pablo Assante. En la Iglesia Metodista Central. Sábado 3 de julio
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12 de julio de 1999  

GCC no es la sigla de ningún grupo económico ni de un fondo de inversión, sino el sinónimo de la mejor música coral argentina.

Se trata del Grupo de Canto Coral, la agrupación vocal fundada y dirigida desde hace más de 20 años por Néstor Andrenacci, que ofreció una muy cuidada versión de "Un Réquiem Alemán", de Johannes Brahms. Después de la clásica introducción didáctica sobre la obra a cargo del director de la Academia Bach, Mario Videla, Andrenacci se sumergió de lleno en la versión "Londres" de la obra, en la que el propio Brahms realizó una reducción al piano de la parte original para orquesta. Si hay algo que volvió a comprobarse en el concierto fue por qué Andrenacci es uno de los grandes directores de la actualidad: sabe muy bien qué es lo quiere lograr con cada obra que elige y toda su inteligencia musical está puesta en ese sentido.

Cuidada versión

El GCC tiene un sonido característico que va más allá del repertorio: voces limpias sin vibrato, un preciso control del fraseo nota a nota y, lo que es más importante, sobre todo en Brahms, un refinado control de las variaciones de intensidad a lo largo de las frases.

Su versión del Réquiem, que está dividida en siete secciones, estuvo enmarcada dentro de este estilo interpretativo. Tanto en los pasajes de masa coral como en los de los solistas, Andrenacci se preocupó por mantener el balance dinámico y la transparencia entre las voces, pero sin descuidar los arcos más extensos, las transiciones entre frase y frase.

Sin embargo, Andrenacci no consiguió sacar del coro todo lo que se propuso. Esto fue más ostensible en los puntos más opuestos: tanto en el fortissimo, como en el pianissimo, asomaron algunos problemas de afinación con respecto al piano y también de pérdida del color, sobre todo en las voces de sopranos y tenores.

En este punto, tal vez utilizar un poco de vibrato hubiera ayudado a corregir la siempre compleja afinación de las voces humanas con el piano, ya que el carácter sinfónico de esta obra lo admite.

Los solistas Mónica Capra y Víctor Torres sí hicieron uso de ese recurso, lo que les permitió lucir sus voces e interpretar las piezas con el mismo espíritu camarístico que las canciones con piano del compositor alemán. De paso, Torres ratificó en sus dos piezas su brillante momento musical. El barítono sabe sacarles el jugo al máximo al color y la potencia de su voz.

Sin duda, las siete secciones con textos bíblicos y espíritu humanista de la obra de Brahms estuvieron en las mejores manos, y voces, del país, algo que el público de la Academia Bach agradeció con un cálido aplauso.

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