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En Vicente López, el misterioso puma no aparece y ya es leyenda

El municipio dice que no tiene medios ni personal especializado para encontrarlo

Jueves 15 de marzo de 2012
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LA NACION
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El puma invisible que desde hace más de dos meses recorre las calles y casas de Vicente López sin dejar huellas, pelos, ruidos ni olores a su paso está más presente que nunca en los alrededores de Villate al 2700, una hermosa zona residencial cuyos vecinos firmaron un documento donde se declaran "dispuestos a dispararle" en caso de que el gobierno municipal no atrape al felino a la brevedad.

Primero fue una sombra en un jardín; luego, una extraña figura en un video; más tarde, un conflicto que puso en jaque a los funcionarios locales. Ahora, ya convertido en un misterio, es el principal tema de conversación en un barrio donde perder la calma equivale a perder la elegancia. Tal vez por eso las señoras pasean tranquilamente a sus caniches, los hombres riegan las plantas y los niños compiten entre sí mientras suben al colectivo 343, todos por completo ajenos al posible ataque del cazador peludo que estaría al acecho. Hoy, la vida en esta región del conurbano no es muy distinta de la de los días previos a la equívoca aparición de su huésped con bigotes. Si hay psicosis, en Vicente López es difícil que se note. Y cuando se nota, se limita a aparecer bajo la forma de charla inevitable en las paradas de colectivos, en los bares de la avenida Maipú y hasta en las siempre concurridísimas clases de pilates.

En Vicente López, la esquina de Villate y Pedro Goyena linda con el imponente predio del laboratorio Roemmers, ubicado en Fray J. Sarmiento 2350. Según indican los vecinos, el dichoso puma estaría escondido entre los árboles de ese enorme jardín; sin embargo, miembros del personal de seguridad del laboratorio desmienten que algo parecido a una bestia salvaje ande por allí tan campante. Su argumento es que personal de la Dirección de Recursos Naturales de la provincia de Buenos Aires, acompañados de elementos de Defensa Civil y especialistas en zoonosis, inspeccionaron el predio y concluyeron que allí no hay ningún animal suelto.

El chivito vivo y las gallinas enjauladas tampoco atrajeron al fantasmal felino, pero su incómoda ausencia sólo causa más preocupación. Y es que, como dijo Alicia Lencina, concejal y presidenta de la Comisión de Seguridad y Defensa de los Derechos de Vicente López, "el municipio no tiene los medios para encontrar a un animal salvaje como un puma; necesitamos una persona idónea, un cazador que le dispare un dardo tranquilizador sin lastimar a nadie". Ese héroe, a mitad de camino entre Spiderman y Cocodrilo Dundee, no integra el gobierno de Vicente López. Pero tal vez tampoco sea tan urgente convocarlo. Como apunta Juan Enrique Romero, ex director del Zoo de Buenos Aires, "sin poner en duda lo que dicen los vecinos, quizá sí convenga poner en duda lo que esos vecinos creen que es un puma. Ningún felino de ese tamaño puede estar suelto en una ciudad sin dejar rastros muy ostensibles, como su orina, que es 12 veces mayor que la de un gato normal. Es importante tranquilizar a los vecinos". Aún sin héroes a la vista, quizás en Vicente López haya razones para pensar que ha nacido una leyenda.

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