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Enérgica desmentida

Negó la DAIA haber criticado a LA NACION

Política

El presidente de la Delegación Argentina de Asociaciones Israelitas (DAIA), Aldo Donzis, negó ayer a LA NACION que la entidad haya aprobado un comunicado o una declaración de rechazo por el artículo publicado el lunes en este diario sobre el viceministro de Economía, Axel Kicillof.

"El artículo no puede ser acusado de antisemita", afirmó Donzis, al desmentir una información difundida por la agencia oficial Télam, que transmitía un supuesto comunicado de la DAIA, según el cual "la comunidad judía argentina observa con preocupación la utilización por parte del periodista Carlos Pagni, de LA NACION, de la ascendencia rabínica de Kicillof".

Anoche, Cristina Kirchner se basó en el inexistente comunicado para criticar un editorial publicado ayer por LA NACION. En el editorial se lamentaba que la Presidenta manipulara un drama como el del antisemitismo para denostar a sus críticos. Sergio Widder, director ejecutivo del Centro Simon Wiesenthal, dijo que disentía de la interpretación descalificatoria que Cristina Kirchner le dio a la nota de Pagni. "El artículo no tiene ningún sesgo antijudío", afirmó.

Minutos antes del discurso presidencial, el titular de la DAIA reveló que la institución nunca difundió un comunicado, solicitada o declaración de repudio sobre la nota del periodista. "Sólo hubo una reflexión política, en un espacio interno de la entidad, pero el asunto jamás se discutió en la comisión directiva", aclaró Donzis a LA NACION.

El comunicado que nunca existió fue difundido por el servicio de Télam anteayer, a las 17.16. Llegó a las redacciones en un despacho de cuatro párrafos y se difundió por los medios. Al recibir la información, LA NACION consultó a la DAIA -en ese momento Donzis no atendió las llamadas- y un dirigente de la entidad dijo que conocía el contenido del parte de prensa, pero se excusó de difundirlo.

En la tarde de ayer, cuando la declaración difundida por Télam ya estaba en duda, la Agencia Judía de Noticias atribuyó al tesorero de la DAIA, Mario Comisarenco, una declaración en la que se mostraba "sorprendido por la descripción que el periodista utiliza para desestimar al funcionario, asociando la ascendencia rabínica de Kicillof al carácter dogmático de la tradición rabínica".

En contraste con la información a la que la Presidenta dio crédito, el titular de la DAIA explicó que "los comunicados o expresiones de condena de nuestra institución son siempre enérgicos y llevan la firma del presidente y del secretario, y el expreso pedido de difusión, cosa que no ocurrió en este caso".

Tras negar la existencia del comunicado, Donzis precisó que la entidad no difundirá ninguna aclaración o desmentida oficial. "No queremos entrar en polémicas ni discusiones. No nos interesa entrometernos en la forma en que los medios toman las informaciones", explicó.

Un hábito frecuente

El lunes, la Presidenta había acusado públicamente a Pagni de haber escrito un artículo "con cierto tufillo antisemita". Ayer insistió en que Kicillof, que en la nota había sido mencionado como "el marxista que desplazó a Boudou", había sido acusado de "cosas tremendas". Sus reacciones motivaron críticas desde la propia comunidad judía.

"En la sociedad argentina se recurre con mucha frecuencia a las acusaciones de «nazi» y «antisemita»", dijo Widder, que dirige en nuestro país la sede regional del Centro Simón Wiesenthal, dedicado a promover la memoria de las víctimas del Holocausto y denunciar en todo el mundo a los criminales de guerra del nazismo.

"Quizás el autor de la nota quiso contraponer el carácter religioso de su bisabuelo, un hombre piadoso y dedicado al estudio de la religión, con la paradoja de que el bisnieto adscribe a una visión marxista de la economía", señaló Widder.

"No me pareció que la nota fuera antisemita, como tampoco estoy de acuerdo con quienes identifican, por ejemplo, al productor Diego Gvirtz -y sus programas cercanos al oficialismo- con Joseph Goebbels por hacer programas del gusto del Gobierno. Ni una cosa ni la otra", agregó, con ánimo de desdramatizar el efervescente clima político.

"Llevar al extremo las posiciones es quitarle gravedad a lo que sucedió en la Alemania nazi. Algunos podrían pensar, con esa concepción, que el nazismo consistía en una pelea entre el gobierno de Hitler y la prensa", advirtió Widder, convencido de que la conflictividad política que se vive en la Argentina "es muy distinta al drama del nazismo"..

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