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Vínculos / Cuando el estrés llega a la cama

Anorexia sexual, un mal que crece

Sociedad

La falta de deseo provoca el 30 por ciento de las consultas a los sexólogos; las mujeres lo padecen más.

Por   | LA NACION

En tiempos donde la posibilidad de un encuentro sexual y los estímulos eróticos parecen estar a la orden del día, son muchos los argentinos que aseguran haber perdido de vista su propio deseo.

Los sexólogos sostienen que ésta es una de las preocupaciones más frecuentes en nuestro país, sobre todo en las mujeres, y que representa más del 30 por ciento de las consultas.

Además, afirman que las causas pueden ser psicológicas y físicas y que, incluso, pueden estar vinculadas al exceso de trabajo o al déficit de la vida en pareja.

"Es importante definir qué es la disminución del deseo: se trata de una pérdida de interés de involucrarse en una actividad sexual. El porcentaje de pacientes que lo presentan es mayor en las mujeres, de alrededor del 30%, mientras que en los varones no supera el 20%", informó el doctor Amado Bechara, presidente de la Sociedad Argentina de Urología (SAU).

La preocupación por la frecuencia de este cuadro se plasma también en los consultorios. León Roberto Gindin, sexólogo y profesor titular de Sexualidad y Salud en la Universidad Abierta Interamericana (UAI), informó que "es una de las consultas que más ha aumentado en los últimos años", y representa más del 30 por ciento de todas las visitas que el especialista recibe.

Frustraciones anteriores

Para los profesionales consultados por LA NACION, las causas son múltiples, pero los aspectos psicológicos son muy relevantes a la hora de evaluar cada caso. "El órgano sexual por excelencia es la cabeza", explicó Diana Resnicoff, sexóloga clínica y miembro de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. Para la experta, uno de los factores que puede ocasionar una disminución del deseo son las "frustraciones anteriores causadas por otras disfunciones sexuales, como problemas erectivos, experiencias de dolor físico o de imposibilidad de llegar a tener un orgasmo. Estas vivencias pueden generar una resistencia al encuentro sexual para evitar el momento doloroso o frustrante".

También, en el marco de una pareja, el aburrimiento propio de la convivencia y la rutina pueden causar la baja del deseo.

"En las consultas, uno se encuentra con parejas en las que uno u otro dice: «Lo amo, pero no lo veo como objeto de deseo». Lo que hay que recordar es que el deseo no continúa naturalmente, hay que alimentarlo", dijo Resnicoff.

Depresión y trabajo

Existen, además, otras causas vinculadas con el mundo interno individual. Por ejemplo, la depresión, entre las tantas consecuencias que tiene en la vida emocional de quien la padece, puede generar una grave disminución en el deseo. Pero las crisis vitales, como la jubilación o el período posparto, también pueden ocasionarlo.

En casos quizás más extremos, las experiencias sexuales traumáticas, como los abusos, pueden ocasionar un rechazo al encuentro sexual e, incluso, pueden manifestarse como una fobia.

El agotamiento que producen las exigencias laborales también puede ocasionar una disminución en el deseo sexual. "Cuando uno está todo el día trabajando y vuelve muy tarde a su casa, muchas veces no tiene ganas de tener un encuentro sexual. Para que el encuentro se dé hay que tener tiempo y energía. Ahora, también es cierto que el exceso de trabajo se utiliza a veces para no enfrentar la situación", sostuvo Resnicoff.

Los expertos también coinciden en que, antes de iniciar otro tipo de tratamiento, se deben realizar estudios hormonales para descartar que la causa de la baja del deseo pueda estar vinculada a un desajuste físico.

"La disminución de la testosterona puede ser una causa. Hay que estudiar también la prolactina en las mujeres porque inhibe la testosterona", explicó Gindin a LA NACION.

También, el uso de algunos medicamentos, en especial los antidepresivos y otros de la familia de los Inhibidores de la Recaptación de Serotonina (IRSS), pueden causar la pérdida del deseo a mantener relaciones.

Anorexia sexual, un extremo

El término anorexia sexual es utilizado en ocasiones para referir a la simple falta de apetito sexual. Si bien la base de este cuadro es la baja o ausencia de deseo, la anorexia sexual, término adoptado por el especialista en sexualidad Patrick Carnes, representa un cuadro extremo en el que la persona puede llegar a manifestar un rechazo o fobia a cualquier posibilidad de contacto sexual.

Para prevenir que la disminución del deseo derive en éste u otros daños en la vida psicológica y vincular son varias las alternativas terapéuticas por las que se puede optar, tanto en pareja como de manera individual.

"En una pareja, cuando los dos integrantes se pegotean es muy probable que el deseo desaparezca. Necesitan alimentar la individualidad para que reaparezca el deseo", explicó Resnicoff. Además, añadió que la mayor parte de las terapias orientadas a revitalizar el deseo apuntan a ejercicios que puedan ayudar a conectarse nuevamente con las propias ganas.

"La terapia sexual es corta y está focalizada en la resolución del problema. Se resuelve a través de tareas que se dan al paciente o a la pareja, como, por ejemplo, recordar aquello que se dejó de hacer en el último tiempo y que estimulaba el deseo, y también incentivarlo a romper con la rutina. La sorpresa es muy importante para estimular la energía sexual", explicó.

Ya sea para rescatar un vínculo, o para revitalizar el espíritu, son muchos los argentinos que buscan dar solución a la "falta de ganas"; quizás para evitar que, con el tiempo, la ausencia del deseo le abra camino al miedo.

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