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Denuncia de una mamá: "Me pedían 5000 dólares para ayudar a morir a mi hija Melina"

Sociedad

Susana Bustamante, junto a Selva Herbon, son dos mujeres que luchan por la muerte digna, que tratará en breve el Senado; ambas denuncian que existe eutanasia clandestina

 
Foto: LA NACION / Marcelo Gómez
 

Susana Bustamante, junto con Selva Herbon, una de las dos militantes más comprometidas en el proyecto de ley por una muerte digna, se anima a denunciar que existe la eutanasia clandestina en la Argentina. A ella le consta. Cuenta que lo vivió en carne propia con su hija, quien murió a los 18 años luego de luchar contra una enfermedad degenerativa. "Me pedían 5000 dólares para ayudar a morir a mi hija melina", dijo en declaraciones al diario Tiempo Argentino.

El tema de la eutanasia volvió a la agenda mediática a partir del caso de los enfermeros uruguayos acusados de asesinar a pacientes con una inyección letal. En la Argentina, la discusión se inició el año pasado, cuando se logró media sanción en Diputados del proyecto de muerte digna. Según los tiempos parlamentarios, el 11 de abril próximo Senado lo trataría y podría convertirse en ley.

Una de las caras visibles de la lucha de los familiares con pacientes en estado terminal que piden morir dignamente y sin lo que se llama "encarnizamiento terapéutico" es Susana Bustamante, a quien en enero del año pasado se la conoció como "la mamá de Melina". Su hija, Melina González, tenía 18 años cuando murió en el Hospital Garrahan el 1 de marzo de 2011. Había quedado tetrapléjica, su columna estaba partida en dos y había sido sometida en 2009 a una operación por un tumor maligno en la columna. La suya había sido una larguísima lucha contra una enfermedad degenerativa que comenzó cuando tenía tres años.

Los médicos la habían sedado cinco días antes para aliviarla de sus tremendos dolores físicos y el agotamiento espiritual que sufría por la lucha judicial que decidió llevar adelante para que su caso fuera testigo de gente que, como ella, pide morir en paz.

Ante el vacío legal en torno del tema quiso ponerse al frente de esa batalla: "No estoy obligada a vivir sufriendo", decía.

"La eutanasia y la muerte digna es una práctica que se realiza en nuestro país", denuncia Susana. "En algunos casos hay médicos que hacen acuerdos con la familia, en otros hay quienes piden dinero por hacerlo en forma clandestina." Y cuenta cómo le ofrecieron dinero para darle alivio definitivo a su hija. "Me ofrecían por un monto que podía ser más o menos de 5000 dólares ayudar a morir a Melina", cuenta.

Y agrega: "Los médicos y los enfermeros saben cómo hacerlo. Esto no es nuevo, lo que pasa es que si bien los profesionales de la salud saben que esto existe, todo el mundo mira para un costado. Los enfermeros y médicos que trataban a Melina argumentaban objeción de conciencia, aunque le tenían mucho afecto. Sabían lo que estaba pidiendo", explica a Tiempo Argentino.

La experiencia de Selva

Selva Herbon es mamá de Camila, de 2 años y 10 meses, una beba que nació con severas secuelas luego de un parto con mala praxis. El daño cerebral que tuvo derivó en un estado vegetativo permanente e irreversible.

Allí empezó la mayor lucha de Selva: trabajar para intentar que la Ley de Muerte Digna sea una realidad. En 2010 se contactó con Susana Bustamante (madre de Melina González) y otras madres que luchaban por lo mismo, peregrinó por el Congreso Nacional hasta llegar al diputado Gerardo Milman, quien elaboró uno de los proyectos que más se adecuaban a la ley buscada, concluyendo en noviembre del 2011 con la media sanción en Diputados.

Selva coincide con las denuncias de Susana Bustamante respecto del encarnizamiento terapéutico en ocasiones en las que hay dinero de por medio. En diálogo con LA NACION, contrasta: "Hoy se lucra con la enfermedad, entonces si una persona no tiene recursos y está en un hospital público tiene garantizada una muerte digna segura, porque ahí sí hablan de acotar los recursos; esto no es así cuando hay un paciente internado en una clínica privada".

Aclara que no todos los casos son iguales ni los médicos actúan de manera uniforme, pero le consta que estos casos existen. "Hay que saber que el médico no es dueño de la vida; está para mejorar las condiciones de vida cuando se puede hacer algo, pero no puede prolongar el dolor para siempre", reflexiona.

Selva sueña con que este proyecto sea ley el 11 de abril próximo. Sería pocos días antes de que Camila cumpla 3 años de estar postrada. "Ella no parpadea, no ve, no escucha, no emite sonido, no sonríe. Está imposibilitada de todo. Eso es no vida".

Conocé el grupo Por el derecho a una muerte digna en Facebook

¿Qué dice el proyecto?
- Indica que el paciente que "presente una enfermedad irreversible, incurable o se encuentre en estadio terminal, informado en forma fehaciente, tiene el derecho a manifestar su voluntad en cuanto al rechazo de procedimientos quirúrgicos, de reanimación artificial o al retiro de medidas de soporte vital".
Esto sería posible "cuando sean extraordinarias o desproporcionadas en relación con las perspectivas de mejoría, o produzcan un sufrimiento desmesurado".
También podrá rechazar procedimientos de hidratación y alimentación cuando el único efecto sea de la prolongación en el tiempo de ese estadio terminal.


Conferencia: La ética al final de la vida
Agora Americana organiza una disertación para mañana que ofrecerá la Dra. Myriam Dibarboure, especialista en Patología Clínica en la República Oriental del Uruguay, sobre el tema "La ética al final de la vida". Es a las 18, 45 en la sede de la Sociedad Científica Argentina, Av. Santa Fe 1145. Participarán como oradores el senador Nacional Samuel Cabanchik y el diputado Nacional Gerardo Milman. También estará Selva Herbon.

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