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En Malvinas profundizan una campaña de autoabastecimiento

Culpan a la Argentina por la escasez de comida; los residentes cultivan sus propios alimentos

Viernes 23 de marzo de 2012 • 17:24
Foto: LA NACION / Mauro V. Rizzi / Enviado especial
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MALVINAS (Reuters). - La competencia fue feroz en la exhibición de horticultura este año en las Malvinas, donde los isleños cultivan verduras y crían sus propios pollos para hacer frente tanto a la escasez de comida como al aumento de precios que muchos consideran culpa de Argentina.

Treinta años después de la guerra entre Argentina y Gran Bretaña por el remoto archipiélago del Atlántico Sur, muchos de sus 3.000 habitantes dicen que los controles argentinos sobre el transporte están interrumpiendo las importaciones de comida y convirtiendo a los productos frescos en artículos de lujo.

Las bananas, que desaparecieron de los mercados durante meses, recientemente aparecieron con un precio de casi 1,59 dólares por unidad.

El hotel más importante de la capital -llamada Stanley por los británicos y Puerto Argentino por los argentinos- casi se queda sin suministro de huevos. El gerente publicó un pedido urgente en una página de Facebook y evitó el problema al recibir ayuda de residentes a kilómetros a la redonda.

"Hace un par de meses probablemente tuve la peor experiencia en 10 años", dijo Carl Stroud, gerente general del Malvina House Hotel , lamentando que el elevado precio de la fruta los haya obligado a tomar medidas de austeridad a la hora del desayuno.

Los escandalosos precios y los irregulares suministros están convenciendo a los residentes de que es hora de cultivar sus propias verduras, reavivando la tradición de autosuficiencia en las islas.

Alternativa económica

Foto: Archivo

Entre los coloridos techos de chapa y las casas blancas de la ciudad, las huertas de repollos, zanahorias y nabos ofrecen una alternativa más económica frente a los productos importados que se venden en el supermercado. Los tomates maduran lentamente en parras o invernaderos.

"Las verduras no siempre están disponibles y cuando lo están, no siempre son de buena calidad y pueden ser caras", dijo Derek Howatt, de 61 años, que cría gallinas en su jardín trasero y cultiva coliflor en el frente de su casa.

Roger Spink, presidente de la cámara de comercio, dijo que los controles de Argentina destinados a presionar a Gran Bretaña para que acepte dialogar sobre la soberanía sólo lograron dañar los intereses de los isleños.

"La gente siente que Argentina tiene rencor con las Malvinas (...), por eso la gente de Malvinas no tolera demasiado a Argentina, así que es contraproducente", afirmó.

Según un decreto argentino del 2010 en protesta contra la exploración de petróleo por parte de compañías británicas, los barcos que viajan hacia y desde las islas a través de aguas argentinas deben obtener un permiso de Buenos Aires.

La Corporación de Desarrollo de las Islas Malvinas lanzó el año pasado un programa de sustitución de importaciones con el fin de apuntalar los suministros de alimentos, en una señal de la preocupación de las autoridades. Está considerando proyectos como una granja comercial de huevos.

"No es una campaña tipo 'Dig for Victory'", explicó Marc Boucher, gerente general de la corporación, en referencia a la campaña de cultivo de vegetales en Gran Bretaña en la Segunda Guerra Mundial.

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