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Voces que se afianzan a lo lejos

El Coro del Fin del Mundo crece al ritmo del Festival de Ushuaia

Miércoles 11 de abril de 2012
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LA NACION
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USHUAIA.- Quien escuche al coro fueguino del Fin del Mundo difícilmente pueda creer que hace un par de años atrás era apenas una idea para sumar al Festival Internacional de Ushuaia. La propuesta del director y programador del festival, Jorge Uliarte, llegó a Pablo Dzodan, quien se puso a trabajar y en unos pocos meses logró que el festival tuviera coro. Amateur, sí, pero orgullosamente propio.

En marzo de 2010, la flamante agrupación interpretó el Requiem, de Mozart, y obras del compositor renacentista Anerio. "Pensá que en el coro todavía hay gente que no sabe solfear. Entonces, el aprendizaje de partes es difícil. Considerando la situación, el resultado es casi milagroso. Pero estamos trabajando", dice Dzodan, padre de esta criatura.

El director viaja una vez por mes desde Buenos Aires para encontrarse con los coreutas. De la labor cotidiana y semanal que consiste en dos ensayos, uno por cuerdas y otro a cuatro voces, se encarga Manuela Bubis. Los cantantes tienen las edades y ocupaciones más variadas: hay comerciantes, médicos, estudiantes, funcionarios de gobierno. "Para la época del festival, estamos ensayando cinco veces por semana, sobre todo, los fines de semana. Es decir: al ritmo de un coro profesional. Es evidente que tienen un gran amor por todo esto", dice el director.

Para los conciertos del festival se prepara el repertorio que propone Uliarte. Durante el resto del año se estudian obras a capella o con acompañamiento de piano. "Este año, Jorge nos invitó al festival de Ovieto y también tenemos una fecha en el Vaticano. Ahí cantaremos La m isa criolla. Ese es el objetivo y la motivación."

Hay mucha gente que quiere participar en el coro; tanta que se tuvo que crear otro, el Del Sur, que funciona como semillero. En el del Fin del Mundo hay 60 personas para la época del festival y 70 en el Coro del Sur. Incluyen integrantes que llegan desde Río Grande, a 200 kilómetros de Ushuaia, y para las actuaciones del festival vienen de Buenos Aires cantantes profesionales. "Es para reforzar y buscar un sonido sinfónico, ya que también tenemos una orquesta realmente grande." En esta edición, dio conciertos en el Hotel Las Hayas, sede del festival, en el estadio Polideportivo y en el ex presidio, hoy convertido en museo.

Los mayores aplausos del concierto en el Polideportivo fueron para el coro. O sea que, además de la pasión de los cantantes, hay hinchada propia. "En todos los lugares donde se presenta, llena. Creo que hay cierto orgullo local. Y es también orgullo para mí haber impulsado algo que tomó vida propia", dice Dzodan. "Lo que quiero es establecer un fuerte coro sinfónico. Acá hubo muchos de cámara, pero no uno así. Apuntamos a obras de gran envergadura, como la Novena Sinfonía , de Beethoven, o la Segunda , de Mahler. Por supuesto que son proyectos a largo plazo, porque se necesitan noventa coreutas para hacer algo así. Pero estamos en camino."

¿En qué instancia está el coro? En la artística y también en la formativa. "Siempre hay que tener en cuenta las posibilidades del grupo con el que trabajás. Con buena lectura y técnica vocal en tres o cuatro años, el coro va hacia el semiprofesionalismo. Si bien está la Federación Internacional de Coros, la música coral se mueve generalmente de manera independiente. Incluso las giras que se hacen a veces están solventadas por los mismos coros. En lo orquestal es diferente. Todo se encara de un modo más profesional. Por eso creo que profesionalizar una realidad en un lugar tan lejano como Tierra del Fuego no es simple. Además, no te podés inspirar en modelos por copiar. El proyecto orquestal de Venezuela y la figura de Dudamel es inspirador para cualquier músico. Aunque en cuestiones corales estamos medio solos. Pero al mismo tiempo, creo que, dentro de lo que sería un coro amateur, estamos en el tope de ese nivel, al menos en la Argentina."

Varietales

La buena elección de repertorio es fundamental para cualquiera que interprete música y los coros no son la excepción. Una de las inquietudes de una formación amateur es salir de lo convencional y conocido. "Me salgo un poco de lo que debería ser –dice el director Pablo Dzodan–. El año pasado, hicimos todos los motetes de Bruckner, que son de un gran nivel técnico y que no son de los más complacientes para los oídos, sobre todo, para los que no están educados en esto. Pero uno se quiere dar ciertos gustos." De la charla con el director, surge una comparación con el vino. Hace un par de décadas no se hablaba de varietales. "Hoy, en cambio, la gente comienza a afinar el paladar", completa.

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