Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

São Paulo imita a Nueva York para resolver crisis de vivienda

Jueves 12 de abril de 2012
0

São Paulo está haciendo un nuevo esfuerzo para proveer de viviendas a sus 3 millones de personas que se estima viven en sus barrios marginales con un plan inspirado en la experiencia de Nueva York.

Después de consultar con las autoridades neoyorquinas y con ejecutivos del sector, el gobierno de São Paulo se dispone a ensayar un concepto relativamente ajeno para el mercado inmobiliario de ingresos bajos brasileño: los alquileres.

El boom de la industria de bienes raíces de Brasil ha hecho unos progresos enormes para proporcionar casas a su creciente clase media en São Paulo y otras ciudades. Pero el programa respaldado por el gobierno, que principalmente implica vender casas a personas que obtienen un crédito subsidiado por el Estado, ha dejado fuera a millones que no tienen acceso al crédito ni dinero para hacer un pago inicial.

Las autoridades esperan que el alquiler de viviendas empiece a solucionar ese problema. Para llevarlo a cabo, están a punto de poner a prueba un programa modelado en la experiencia de Nueva York, en el cual los promotores del sector privado reciben subsidios del gobierno en proyectos dirigidos a personas con distintos niveles de ingresos. Al alquilar el 80% de las unidades a precios de mercado los promotores en Nueva York aún obtienen ganancias, pero el gobierno limita el alquiler que pueden cobrar por el 20% restante.

São Paulo, con la colaboración de la filial brasileña de la inmobiliaria canadiense Brookfield Asset Management Inc., ha identificado el sitio para su primer proyecto basado en este modelo, un antiguo estacionamiento de autobuses de casi una hectárea en el vecindario de Barra Funda. Las autoridades esperan construir unas 600 unidades para finales de este año.

"Este es un paso muy pequeño para un nuevo modelo", declaró José Alburquerque, el presidente ejecutivo de la filial de Brookfield para desarrollo de complejos.

Nadie sugiere que el programa vaya a resolver la crisis inmobiliaria paulista, uno de los grandes problemas que ha minado los esfuerzos de la ciudad por transformarse en un moderno centro financiero global. Tampoco está muy claro que el programa que creó millones de viviendas asequibles en Nueva York sea exportable a Brasil.

Teniendo en cuenta la historia de inestabilidad económica del país, muchos brasileños prefieren ser propietarios, declara Ines Magalhães, la secretaria nacional de vivienda. Los brasileños, "quieren ser dueños de sus casas porque están atemorizados de quedarse sin empleo y ser incapaces de pagar el alquiler".

La industria inmobiliaria ha demostrado una gran creatividad y producido grandes ganancias a medida que ha saciado el apetito del país por viviendas. Entre 2003 y 2010, unos 4,4 millones de unidades fueron desarrolladas por compañías como Broookfield, Gafisa SA, Viver Incorporadora e Constructora SA y MRV Engenharia e Participações SA.

Brookfield se ha transformado en uno de los mayores promotores inmobiliarios. La compañía, que ha estado en Brasil desde que adquirió activos de gas en 1910, lanzó un negocio inmobiliario en 1970 que hoy emplea a 6.700 personas.

Las constructoras han conseguido ganar dinero vendiendo casas por apenas 80.000 reales (US$43.704) a familias con ingre-sos iguales o inferiores a US$1.000 mensuales. Normalmente, las compañías venden estos proyectos en grandes cantidades al gobierno y los compradores son capaces de obtener préstamos con las tasas de interés subsidiadas por un banco estatal, Caixa Econômica Federal.

Bajo el plan de alquiler de Sao Paulo, 25% de las unidades, unas 150, serán arrendadas a familias que tengan un ingreso de entre cuatro y cinco veces el salario mínimo, que ahora llega a US$340 al mes. Unas 150 de las unidades restantes serán vendidas a personas con ingresos de cuatro a seis veces el salario mínimo; el resto irán a compradores que ganen entre siete y dieciséis veces el salario mínimo.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas