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Soriano & Brandoni: reencuentro de titanes

Espectáculos

Además de compañeros son amigos y vuelven a trabajar juntos en Conversaciones con mamá, donde hacen de madre e hijo

Por   | LA NACION

A fines de la década del 60, el teatro comenzó a posibilitarles un acercamiento que con los años se fue consolidando en una profunda amistad. Pepe Soriano y Luis Brandoni han recorrido un fuerte camino, no hay dudas. El teatro, el cine y la televisión les fueron posibilitando desarrollar una intensa experiencia.

Juntos se cruzaron en los años 70. Sobre los escenarios en dos proyectos bien opuestos, una obra teatral, Amo , de Carlos Izcovich (papá de Gabriela) y un experiencia de café concert Monólogos y adulterio, sobre textos de diversos autores nacionales. Por ese tiempo, también, participaron en dos películas emblemáticas, Tute cabrero y La Patagonia rebelde.

Los años pasaron, ellos mantuvieron su amistad y el empresario Bruno Pedemonti es quien hoy les da la posibilidad de reencontrarse sobre las tablas. Conversaciones con mamá, el guión cinematográfico de Santiago Carlos Oves que en 2004 protagonizaron China Zorrilla y Eduardo Blanco, ha sido adaptado al teatro por el español Jordi Galcerán (El método Gronholm) y, con la dirección de Santiago Doria, comenzará a presentarse en el Multiteatro a partir del próximo viernes.

La versión tiene una sorpresa. El rol de la madre será encarnado por Soriano. "Cuando me lo propusieron sentí un poco de temor -cuenta el actor-. Y me explicaron: en tiempos shakespereanos los actores hacían los roles femeninos, lo mismo en el Kabuki japonés. ¿Cuál sería el reparo? ¿Sería respecto del papel o de orden personal, asumir un sector de uno que no está manifiesto? Me senté a pensar y acepté. La idea no es que la gente crea que soy una mujer, sino que crea que esta relación entre madre e hijo puede existir. Es una fuerte relación humana. A los cinco minutos la gente se va a olvidar de que estoy vestido de mujer. La idea no es el travestismo, sino sacar los sentimientos afuera."

De inmediato Soriano recuerda que en tres oportunidades, en su carrera, recreó a mujeres. La primera, en una revista junto a Marcos Kaplán, Pedro Quartucci y Miguel Ligero. Entonces construía a una diva que bajaba una escalera y cantaba una canción que se llamaba "Yo busco un millonario". La segunda fue durante la grabación de un piloto televisivo, que nunca salió, y cuyos textos eran de Juan Carlos Gené. Luego, su personificación de La Nona, en cine.

A Luis Brandoni le tocó en suerte hacer de mujer en una recordada puesta de Sergio Renán de Las criadas, de Jean Genet. Conoce el juego y disfruta verlo a Pepe en ese rol. Pero lo que más le gusta es volver a trabajar con él. "Eso es muy grato -dice-, porque estamos vivos, porque seguimos con el mismo oficio. Nos une un afecto de muchos años, atravesamos situaciones de la vida muy complicadas, muy diversas. Siento por Pepe una gran admiración y creo que es uno de los pura sangre del teatro. Y reencontrarnos para hacer una obra de esta naturaleza, de un autor argentino, con un tema que tiene una enorme ternura y muchas referencias a la realidad social nuestra. Creo que es muy importante que se muestre, que se discuta".

Por su parte, Soriano agrega que a él le hace bien encontrarse con gente que tiene años en el oficio. "No tenemos que mentirnos nada, nos conocemos. Con Luis hemos andado caminos muy parecidos. Yo fui dirigente gremial y él también; él fue diputado y si bien yo no tengo una militancia, hablamos del país y coincidimos muchísimo. Los dos queremos la misma cosa: que la gente esté bien, que todo el mundo tenga acceso a la educación, a la vivienda propia. Queremos una sociedad más prolija."

La trama de Conversaciones con mamá, si bien es pequeña, resulta profundamente conmovedora. Un destacado profesional ha perdido su status y va a ver a su madre porque se ve en la obligación de vender el departamento que ella habita. Pero al cabo del encuentro ambos irán dándose cuenta no sólo de su verdadera realidad personal, sino de un mundo familiar que los liga y sin duda los define.

"Esta mujer me conmovió porque es muy parecida a todas las mujeres que tenemos en la familia -explica Soriano-. Madres sobreprotectoras, que tienen conflictos con las nueras, con las consuegras. Ella adora a ese hijo y él a veces no es todo lo que ella quisiera, tiene otras aspiraciones. Pero todo esto se da en un marco en el que aparece un común denominador: el afecto."

Brandoni encuentra que su personaje del hijo no revela ningún misterio. "Pero en eso -aclara- encuentro cierto atractivo, al ser un ser común se va a instalar de inmediato entre los espectadores. Lo que a él le sucede pasa en un mundo que el público conoce. Entonces esto provoca una gran complicidad respecto de lo que verá en el escenario. Y no creo que porque sea un personaje tan reconocible resulte más sencillo de hacer. Al contrario, el espectador tiene muchos datos. En ese sentido creo que está bueno jugar este tipo de roles porque representan a la sociedad en la que uno vive. Las diferentes crisis económicas en este país han hecho que mucha gente descienda en la escala social. Una situación muy incómoda. En los últimos años, muchas veces he tenido que recurrir a una frase de Nelly Fernández Triscornia, que aparece en la obra Made in Lanús: «Las cosas tienen que durar». Este hombre forma parte de una generación donde las cosas ya no duran. Ahora estamos pareciéndonos a eso y hay una nueva generación que, pareciera, no tener ningún lazo de afecto con los objetos queridos."

Profundamente activo, a los 82 años Pepe Soriano sigue dando batalla en distintos frentes. El que más le interesa es el teatro. "A mí me va el corazón trabajando para los demás porque hubo muchos que trabajaron para mí. No sé si lo saben, pero lo hicieron. Ahora intento devolver ¿si no, qué hago con todo lo que me dio la gente, me lo guardo en mi casa? Si los actores grandes entendiéramos esto le haríamos muy bien al resto de la comunidad teatral."

El teatro, ese espacio por excelencia

Convencido de que el teatro es el vínculo más fuerte que tiene con su trabajo, Pepe Soriano ha decidido dejar de lado la TV y un poco también el cine. "Es que la televisión empezó a tener una especie de prostitución, algo que en el teatro no pasa. Ahí se ha perdido el respeto. En cambio en el teatro yo al director le sigo diciendo señor. Eventualmente hago algo de cine. Pero está castigado y va a seguir castigado porque hay un productor mundial que domina el mercado. El teatro sigue siendo un lugar más reservado, donde se puede seguir desarrollando el oficio. Y a la TV la seguiré rechazando hasta tanto no vuelva a tener a gente como García Márquez, Galeano, Gorostiza, Cossa, Kartun, Gambaro. ¿Por qué no están?, si son titulares. Por otro lado, porque tengo que ir a sacrificarme 12 horas por día porque el producto tiene que estar para mañana. No hay ningún árbol que me de el producto mañana. Me lo dará cuando la vida le de madurez a ese producto."

Un país preocupante

Destacado hombre político, Luis Brandoni observa la realidad nacional con mucha preocupación. "Creo que la mayor parte de la gente que se dedica a la política es porque está enferma de optimismo, seriamente. Y eso me está agotando porque ya estoy grande, no tengo un horizonte tan lejano, y lo que creo que hay que reparar va a llevar mucho más tiempo que el de mi vida. El tema educacional en la Argentina, por ejemplo, en el mejor de los casos, llevará 20 o 25 años. Yo me crié en un barrio, mi familia era de clase media, pero había un común denominador que no se discutía: hay que empeñarse. La vida se gana trabajando y eso hoy está muy desacreditado. En esto estoy un poco desilusionado porque hay cosas que tenemos que recuperar en este país. Como ha dicho Sartori, «no siempre lo que se ve es un ejemplo.»"

Un sacerdote particularmente bendito

En la serie El hombre de tu vida, que creó, escribe y dirige Juan José Campanella y que pasado mañana, a las 22, por Telefé, estrenará su segunda temporada, Luis Brandoni interpreta al padre Francisco, un cura que llegó al seminario con bastantes años a cuestas y toda una vida pasada en la que los placeres mundanos no le fueron ajenos. Con este bagaje en su haber, el particular sacerdote es el confidente perfecto que, sin necesidad de bañarse en agua bendita, puede entender y aconsejar a Hugo Bermúdez (Guillermo Francella), un hombre que se dedica a enamorar mujeres con el objetivo de resolverles sus problemas de autoestima. El particular personaje de Brandoni sorprende en cada capítulo con la manera graciosa en que encara, sin perder su fe y su respeto a Dios, las contradicciones de la iglesia. En esta nueva temporada, el cura se enfrenta a una crisis al enamorarse de una joven que trabaja con él, pero el conflicto se resuelve de una manera tan particular y sin alejarse de los preceptos católicos como solamente podía lograrlo este simpático personaje..

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