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Les dan clases en una capilla porque la escuela está destruida

El temporal dejó sin techo al edificio; las docentes encontraron una rápida solución

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LA NACION
Jueves 26 de abril de 2012
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LA PLATA.- El bullicio señala la una de la tarde con precisión de reloj. Decenas de chicos se apiñan en el patiecito del frente, mientras algunas madres esperan la salida de sus hijos o los llevan de la mano. Hay una bandera argentina que flamea y una campana. Pero esto es una iglesia, no una escuela. La escuela quedó destruida por el violento temporal de hace veinte días, y ahora las clases se dictan aquí.

La ciudad es Merlo y el barrio, Lago del Bosque. A pocas cuadras está el edificio de la Escuela Primaria N° 48, que quedó inutilizable. Los chicos deben venir a estudiar aquí, a la Capilla San Cayetano, que tiene tres saloncitos destinados a cate­quesis. La campana que cada domingo llama a misa ahora hace doble turno llamando a los recreos.

La tormenta se abatió sobre buena parte del conurbano la noche del miércoles 4. El jueves por la mañana, la directora de la 48, Analía Villar, llegó al edificio de Rodin esquina Galeno y se encon­tró con un pano­rama sombrío. El viento había arrancado los techos. Era imposible dar clases allí.

La capilla San Cayetano aloja a los alumnos de la escuela 48 del barrio Lago del Bosque, en Merlo
La capilla San Cayetano aloja a los alumnos de la escuela 48 del barrio Lago del Bosque, en Merlo. Foto: LA NACION / Santiago Hafford

Entonces, ¿adónde? Primero pensaron en el club local El Semillero, pero Zulema, una de las auxiliares, recordó que estaban los salones del padre Ramón. "Vi la campana y dije: acá vamos a estar en casa", confiesa Villar.

Aunque el espacio es reducido (los tres saloncitos alcanzan para un centenar de chicos y la matrícula de la escuela es de 207), aguzando el ingenio se logró recuperar la actividad. Desde el jueves 12 de abril los alumnos estudian en la capilla: los más chiquitos van todos los días, y los más grandes, día por medio, y hacen tareas en sus casas, explica Villar.

Ese jueves, el primer día de clases después del temporal, estuvo destinado a hablar de lo ocurrido y trabajar sobre ello. Para muchos había sido una experiencia terrible, explica Elisabet Droege, maestra de sexto grado.

"Mi hijo recién empieza hoy", dice Eva Machuca. "El tornado nos destruyó la casa. Ahora estamos viviendo con un familiar. Las clases empezaron hace una semana, pero él no quería venir: tiene miedo de salir, porque teme que se vuele todo."

Ahora todo está volviendo a la normalidad. Elisabet volvió a enseñar matemática; los alum­nos están tranquilos y sonríen. En los días posteriores al temporal, las maestras fueron a buscarlos casa por casa, para ver cómo estaban y llevarlos de nuevo a clases.

En el mismo edificio funciona también, o funcionaba, la Escuela Secundaria 45. Su directora, Teo­dora Ruiz Díaz, logró que los alumnos no perdieran un solo día de clase: tras la tormenta, los 203 estudiantes ya tenían un "aula" a la que concurrir. Se trata de la Iglesia Cristiana Evangélica Nue­va Vida, ubicada a un par de cuadras de la escuela destruida. Todos se ubican en el gran salón, agrupados por año, y cada grupo tiene su correspondiente clase en forma simultánea.

HUBO 60.000 AFECTADOS LA PLATA.– La Dirección General de Cultura y Educación bonaerense informó que los 60.000 alumnos de las 218 escuelas afectadas por el temporal del 4 de abril retomaron las clases. En algunos casos, las instituciones fueron reparadas y los estudiantes volvieron a las aulas; en otros, y para que los chicos no sigan perdiendo clases, los inmuebles quedaron reformados hasta tanto terminen de ser remediados. Como hubo escuelas muy dañadas tras el paso del tornado, esos alumnos se encuentran por estos días cursando en lugares como parroquias, clubes y sociedades de fomento.

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