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Otra masacre aún no esclarecida / Nuevamente detuvieron a un sospechoso

Giro en el cuádruple crimen de La Plata

Seguridad

Los dichos de un albañil, que apuntó al novio de una de las víctimas y que ayer terminó preso, causaron un brusco cambio en la pesquisa

Por   | LA NACION

LA PLATA.- En un sorpresivo giro de los acontecimientos, Osval­do Martínez, el joven sospechoso de haber participado en el cuá­druple homicidio ocurrido a fines de noviembre pasado en esta capital, volvió a ser detenido por ese hecho, luego de que un albañil con­fe­sara haber estado en la escena del crimen y declarara que fue Martínez, novio de una de las víctimas, quien las ejecutó y lo obligó a que él se incri­mi­nara.

Con la declaración de Javier Quiroga, un formoseño de 34 años, sin antecedentes, arrestado anteanoche tras compro­barse que su patrón gené­tico coincide con el hallado en el lugar de la masacre, los investigadores creen haber esclarecido el caso. La hipótesis del fiscal Alvaro Gargan­ta es que ambos hombres come­tieron el hecho, cu­yas víctimas fueron tres mujeres y una niña.

Se trata de Bárbara Santos, de 30 años, que estaba en pareja con Martínez; la madre de ésta, Susana de Bártole, dueña de la casa donde ocurrió el múltiple homicidio; Micaela Galle, la hija de Bárbara, de 11 años, y Marisol Pereyra, una amiga de la joven que tuvo la desgracia de entrar en la vivienda cuando acababa de cometerse el múltiple crimen.

El ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, dijo ayer que "se está por llegar al esclarecimiento" del caso, pero tanto los familiares de Micaela y Marisol como los investigadores son menos cautos: creen que ya se esclareció.

"Que lo sepan todos: lo logra­mos", dijo ayer, en una conferen­cia de prensa, Daniel Galle, el padre de la chiquita asesinada. "Ahora vamos por lo otro, por un fallo ejemplar."

La detención de Quiroga, apoda­do "la Hiena", se produjo apenas horas después de que Julio Beley, el abogado defensor de Martínez, pidiera el sobreseimien­to del jo­ven, basado en el fallo de la Cámara Penal platense, que dispu­so su liberación el 4 de enero pasado por entender que no había pruebas suficientes para dejarlo preso. En particular, los análisis de ADN determinaron que el patrón genético hallado en el lugar no es el del novio de Bárbara Santos; ahora se sabe que corresponde al de Quiroga.

En su declaración, que prestó pese al consejo de su defensor de no hacerlo, el albañil dijo que Martínez, a quien había conocido mientras hacía reparaciones en la vivienda del barrio La Loma donde vivían Bárbara, su madre y su hija, fue a buscarlo a su casa el día anterior al crimen. Dijo que le dio "una rodaja de merca" (droga) y agregó que fuera esa noche para hacer otro trabajo. El joven estaba en el proceso de separarse de Bárbara y también Quiroga pasaba por una situación similar.

Según el relato que Quiroga le hizo al fiscal, cuando llegó a la casa Martínez no estaba allí, pero las mujeres, como lo conocían, lo recibieron amablemente y le convidaron mate y cigarrillos. Dijo que cerca de media hora después llegó el novio de Bárbara y con él, la muerte.

"Traía un par de zapatillas debajo del brazo", dijo Quiroga. Según su versión, Martínez mató en la cocina a Susana de Bártole, mientras él estaba en otra parte de la casa, y luego le apuntó a él con un arma y le dijo que se corriera, tras lo cual mató a la joven, que había ido a bañarse, y a la pequeña Micaela. Justo entonces, agregó, llegó Marisol, y también fue ultimada por Martínez.

Los investigadores del caso no creen los dichos de Quiro­ga, quien afirmó que el joven le hizo tocar las armas homicidas (una cuchilla y un palo de amasar) para dejar en ellas sus huellas y patrón genético. Fuentes judiciales afir­ma­ron que un peritaje determinó que al menos dos personas cometieron la masacre y que el ADN del albañil no está sólo en las armas, sino también bajo las uñas de las mujeres que intentaron defenderse.

El juez de Garantías de La Plata Guillermo Atencio, a cargo del caso, dijo ayer en Radio Mitre que ambos imputados pudieron haber cometido la masacre. Preguntado sobre la posibilidad de que se hayan robado peritajes de ADN de la causa, el magistrado afirmó: "Me extraña mucho que en toda la casa no se hayan encontrado rastros genéticos de Martínez, que iba todos los días a ese domicilio".

Beley dijo que presentará un hábeas corpus en favor de su defendido y que pedirá "varias medidas probatorias", entre ellas la reiteración de análisis de ADN. "Nada de lo que dice el tipo (por Quiroga) me cierra", dijo el letrado.

El móvil, tras los celos patológicos

P.- ¿Por qué el fiscal sospecha de Osvaldo Martínez?

R.- El fiscal le atribuye a Martínez haber cometido el crimen por cuestiones pasionales, basado en exámenes psiquiátricos que revelan una personalidad con celos patológicos. Martínez era el único sospechoso; cuando los estudios de ADN indi­caron que otro hombre fue el autor material del crimen, el fiscal Garganta le atribuyó el papel de coautor.

P.- ¿ Por qué había sido liberado el novio de Bárbara?

R.- Porque el estudio de ADN resultó negativo en la compara­ción con su perfil genético y porque el principal elemento en su contra eran los dichos de un remisero, Marcelo Tagliaferro, que dijo haberlo visto salir de la casa donde ocurrió el crimen, pero habría incurrido en algunas inconsistencias en su testimonio.

P.- ¿Por qué fue detenido Javier Quiroga, el albañil?

R.- Porque el cotejo genético mostró una coincidencia entre los tejidos hallados en las armas homicidas, en unas colillas de cigarrillos, en la bombilla del mate de la casa y bajo las uñas de las víctimas, y el ADN de Quiroga. Hasta entonces se sabía que esa huella genética correspondía a un hombre que no era Osvaldo Martínez, conocido como "El Karateca".

P.- ¿ Por qué volvieron a arrestar a Martínez?

R.- Porque el juez Guillermo Aten­cio considera que existen moti­vos suficientes para sospechar que ambos hombres cometieron el múltiple crimen. Al testimonio del remisero Taglia­ferro se suma ahora la declaración del albañil, que ofrece una versión de los hechos en la que Martínez habría participado sin dejar su ADN en la escena de la masacre.

P.- ¿ Es creíble el testimonio de Quiroga?

R.- Para Julio Beley, abogado de Martínez, no. Por eso pedirá que se tomen nuevamente las mues­tras de ADN. Dice que es "una declaración armada". Los investi­ga­dores, en tanto, insisten en que efectivamente Martínez participó del hecho, pero descreen de la parte en que el albañil afirmó haber sido amenazado y obligado a dejar pistas que lo involucren.

P.- ¿ Cómo sigue la causa?

R.- Los familiares de Micaela Galle y Marisol Pereyra creen que el caso está esclarecido y buscan que los acusados vayan a juicio y reciban duras condenas. La defensa de Martínez, en tanto, apunta a demostrar que los testimonios en contra del novio de Bárbara son falsos y que no hay pruebas de peso en su contra, para lo que solicitará nuevas medidas.

JUICIO POLÍTICO AL JUEZ DE LA CAUSA
LA PLATA.- El juez Guillermo Federico Atencio, que interviene en el caso del cuádruple crimen ocurrido en esta ciudad a fines de noviembre, será sometido próximamente a juicio político, por varias causas en las que se lo acusa de mal desempeño en sus funciones. La denuncia original fue presentada por Vanina Pisani y hasta anoche no se conocían detalles sobre las imputaciones que recaen sobre el magistrado. Los legisladores encargados de juzgarlo serán Iván Budassi, Roberto Costa, Cristina Fioramonti, Ariel Franetovich, Franco Caviglia, Gustavo Oliva, Ramiro Gutiérrez, Mauricio D'Alessandro, Fernando Rozas y Gustavo Ferri..

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