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Pelea mediática / Dos pesos pesados de la política tienen en vilo al país

Uribe vs. Santos, el inesperado duelo que inquieta a Colombia

Exterior

Por   | LA NACION

Bolívar y Santander, los dos próceres de la Gran Colombia, acabaron enfrentados por sus discrepancias sobre la gestión política de los territorios emancipados. Ambos plasmaron sus desavenencias en cartas y en las gacetillas de la época. Hoy, la guerra dialéctica entre Alvaro Uribe y Juan Manuel Santos se dirime en Twitter, la gacetilla de nuestros días.

El ex presidente lleva tiempo arremetiendo contra su delfín, al que acusa de haber traicionado su legado. Y el mandatario, harto de recibir diatribas de 140 caracteres, comenzó a replicarle con golpes bajos. Un duelo de consecuencias imprevisibles que tiene en vilo a Colombia.

El legado. Ese es el verdadero casus belli de esta inopinada batalla. Uribe, que abandonó la presidencia (2002-2010) con un 70% de popularidad, no concibe que el hombre al que le despejó el camino hacia la Casa de Nariño no le rinda una continua pleitesía. A su juicio, Santos ha descuidado los tres pilares de su mandato: la estrategia de "seguridad democrática", la política de cohesión social y el clima de confianza para la inversión. Los "tres huevitos", en la campechana terminología uribista.

Uribe siempre pensó que Santos, su fiel escudero en Defensa, no se alejaría un ápice del "uribismo", la doctrina política que nombra oficiosamente al Partido de la U, creado por Santos y otros dirigentes conservadores a la medida del ex presidente. Pero no fue así. Y el delfín, con ínfulas de líder internacional, prefirió instaurar otro ismo: el "santismo", una propuesta de centro que no ha llegado a cuajar del todo en la opinión pública, pero sí ha logrado encolerizar a Uribe.

Twittero infatigable, Uribe lleva meses despachándose a gusto con Santos, al que llegó a calificar de "mentiroso" en esa red social. "Mientras el gobierno [de Santos] busca la mediación del pte. de Venezuela para negociar con terroristas, nuestros soldados son asesinados", escribió el 30 de abril. Y no paró ahí: "El gobierno es el responsable de debilitar la seguridad democrática".

Dos días antes, ya había cargado las tintas: "Más soldados asesinados; lo que iba bien, en retroceso". Y un poco antes, el 12 de abril, bombardeó a mensajes a Santos mientras éste concedía entrevistas con motivo de la Cumbre de las Américas: "Pte. Santos: derroche, legalización drogas, burocratismo, inseguridad, laxitud con albergues terroristas, lo contrario a la plataforma que lo eligió".

Santos, que hasta entonces había mirado hacia otro lado, saltó al ring y le lanzó a su predecesor varios dardos envenenados. "Es cosa del pasado (?) todavía no ha asimilado que dejó el poder", le recriminó. Puede que sea verdad. Pero mientras las encuestas le sigan otorgando a Uribe una popularidad similar a la de Santos, el ex presidente se sentirá con respaldo suficiente para seguir presentando batalla. Curiosamente, a Uribe le irrita la "traición" de Santos, pero no le quita el sueño algo más preocupante: las 242 investigaciones que tiene abiertas en su contra. Junto a sus tres "huevitos", Uribe dejó también los escándalos de corrupción de estrechos colaboradores, las escuchas ilegales del DAS (el antiguo Centro de Inteligencia), los "falsos positivos" (asesinatos de inocentes para hacerlos pasar por guerrilleros caídos), la "parapolítica" (relaciones con los paramilitares) y un largo etcétera.

Legado

Lo cierto es que ese "legado" no le pasó factura al ex presidente. "Uribe es muy carismático y el colombiano promedio sintió que con él hubo bonanza económica, subsidios para los más pobres y una guerrilla más débil", explica el analista político Francisco Miranda, desde Bogotá. "En su enfrentamiento con Santos, a Uribe le asiste la razón cuando señala el deterioro de los indicadores de seguridad en el país; hay zonas donde las Bacrim [bandas criminales paramilitares] están tomando fuerza y otras en las que la guerrilla ha logrado desplegarse con éxito", subraya Miranda.

La batalla entre las dos principales figuras de la derecha colombiana ha llevado a la mitad de los ciudadanos a considerar a Uribe como el auténtico jefe de la oposición, según los sondeos. Sin embargo, Miranda no cree que la sangre vaya a llegar al río: "Se trata de un choque más mediático que político, por lo que no creo que haya un riesgo de ruptura en el del Partido de la U. Uribe no va al Congreso a pelear porque está en minoría. El ve la disputa como un enfrentamiento de tú a tú con Santos".

Una disputa que empezó a gestarse desde el primer día del mandato de Santos, cuando éste tendió puentes con la oposición y nombró a varios ministros antiuribistas. Para rematar la faena, Santos aprobó una ley de víctimas y restitución de tierras muy criticada por Uribe y recompuso las relaciones con la Venezuela de Hugo Chávez.

La guerra entre Santos y Uribe no tiene todavía un claro ganador. El mandatario cuenta a su favor con el aparato del poder, pero su popularidad sigue cayendo de manera vertiginosa (más de 20 puntos desde que asumió la presidencia). Sin el carisma del popular Uribe, que supo conectar con las clases bajas, al patricio Santos le pesa mucho su linaje aristocrático.

"Si continúa esa caída de popularidad -augura Miranda-, no sería extraño ver a Santos tendiéndole la mano a Uribe para no comprometer su reelección."

Pero de momento parece más probable que cualquiera de los protagonistas del duelo lance en las redes sociales algún mensaje parecido a éste: "No me escriba más porque no quiero responderle ni darle el título de amigo". Bruscas palabras enviadas a Santander por un dolido Bolívar el 16 de marzo de 1827, el día en que el Libertador rompió definitivamente con el Hombre de las Leyes..

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