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Nadie es tan libre como piensa

La historia de los antepasados puede dirigir una vida. Por suerte, la técnica del genosociograma puede evitarlo

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PARA LA NACION
Martes 08 de mayo de 2012
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Somos menos libres de lo que creemos, pero tenemos la posibilidad de conquistar nuestra libertad y de salir del destino repetitivo de nuestra historia si comprendemos los complejos vínculos que se han tejido en nuestra familia", escribe la terapeuta francesa Anne Ancelin Schützenberger en su libro ¡Ay, mis ancestros! Schützenberger creó la técnica del genosociograma, un camino para cerrar y superar asuntos inconclusos y reforzar nuestras defensas.

Extraña coincidencia . En esos vínculos complejos pueden esconderse secretos celosamente guardados, lealtades que inconscientemente uno siente que debe respetar, conflictos que quedaron abiertos y reclaman una urgente solución, duelos demorados... En los años 70, la doctora Schützenberger analizaba a domicilio a una joven sueca de 35 años que padecía un cáncer terminal. Desahuciada, los médicos acababan de amputarle parte de un pie y se preparaban para amputar todavía más. "Como yo era psicoanalista, le pedí a esa joven que dejara libre su mente y me contara todo lo que pasaba por su cabeza. En un extremo del salón estaba el retrato de una mujer joven y la paciente confesó que se trataba de su madre, muerta de cáncer a los 35. Esta doble coincidencia de edad y enfermedad me dejó estupefacta. De pronto tuve la impresión de que esta joven se había programado para caer enferma a la misma edad en que su madre había muerto de cáncer."

Síndrome del aniversario. La sorpresa llevó a la terapeuta a desarrollar la teoría del síndrome del aniversario, que, según sus estudios constituía el 20% de las causas del cáncer. También despertó en ella una fe inquebrantable en poder desmontar los destinos fatales producto de conflictos mantenidos en secreto en rincones de las historias familiares y que, a manera de herencias, iban de generación en generación creando malestar, incapacidad y muerte.

Foto: Archivo

Condiciones y caminos. Las situaciones en las que uno nace (la familia, el país, la época) crean condicionamientos culturales, familiares e históricos positivos o negativos. Al mismo tiempo, la persona inconscientemente se encuentra ante dos caminos: obedecer los mandatos de estos determinismos o ser protagonista de su propia vida.

Un dibujo inquietante. En nuestro país, la psicóloga Mabel Meschian es discípula de Schützenberger y aplica la técnica del genosociograma en la terapia. Indica: "Lo que no quedó cerrado queda abierto y el conflicto se transmite de padres a hijos y de generación en generación. Las reacciones inconscientes hacen que un paciente llegue a la consulta porque tiene dificultades en su profesión, en el manejo del dinero, en formar pareja, etcétera. El genosociograma es una construcción gráfica que van registrando el paciente y el terapeuta con los datos que tiene el paciente acerca de la historia de su propia familia. Sin embargo, lo primero que dice el paciente cuando llega a la consulta es: No me acuerdo, sé muy poco, nunca me interesó. Pero la realidad es que siempre sabemos mucho más de lo que pensamos que sabemos".

Taladrar el cerebro. El genosociograma esta basado en la lógica de la repetición. Si voy a rendir un examen y lo rindo bien, la situación queda cerrada, concluida. Pero si voy a rendir un examen importante para mí y me toca una bolilla que no estudié y me terminan bochando, la situación es una frustración que queda abierta y, como sostiene la doctora Schützenberger, "parece taladrar el cerebro, y nos llena de cuestionamientos y culpa".

Mirar el futuro. "Cuando logramos sacar a la luz y descubrir nuestros conflictos recuperamos nuestras raíces y logramos una paz, una fuerza, una actitud y una conciencia diferente. Porque para mirar el futuro y ser protagonistas también tenemos que saber de dónde venimos", concluye Meschiany.

Discipula

Mabel Meschiany es psicóloga egresada de Universidad Nacional de La Plata. Especialista en enfoque gestáltico, también es discípula de Anne Ancelin Schützenberger. Coautora del libro Dar y recibir, una responsabilidad social.

Porque a uno

"En el genosociograma dibujamos en un papel un mapa de lo que el paciente conoce de su propia familia, con el objetivo de hacer un análisis de esos datos. Si yo siento una tensión, un conflicto en relación al propio éxito, a una pareja, el genosocigrama me permite sacarlo a la luz, tomar conciencia y superarlo", explica Meschiany. El dibujo puede comenzar con la familia de origen; y la familia de origen tiene que ver con la madre, el padre, los hermanos, los abuelos y los tíos. También podemos ir generaciones atrás, recordar matrimonios anteriores. Una de las incógnitas que se plantean es ¿qué hace que una persona esté enredada inconscientemente en un conflicto? o ¿por qué yo y no mis hermanos?

Schützenberger propone usar colores para dibujar los vínculos: por ejemplo, líneas verdes para los vínculos positivos de amor, afecto, solidaridad; el rojo para las repeticiones; el negro para los vínculos conflictivos.

Lecturas

¡Ay, mis ancestros! (Anne Ancelin Schützenberger)

Genogramas en la evaluación familiar (M. McGoldrick y R. Gerson)

La voluntad de vivir (A. A. Schützenberger)

Liberarse del destino familiar (Elisabeth Horowitz)

Salir del duelo (A. A. Schützenberger)

Película

Un secreto (Claude Miller, Francia, 2007)

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