Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Orquesta Sinfónica Nacional

Gran noche, con la acertada dirección de Pedro Ignacio Calderón y el violín de Luis Roggero

SEGUIR
LA NACION
Lunes 21 de mayo de 2012
0

Dirección: Pedro Ignacio Calderón / Solista: Luis Roggero (violín) / Otros intérpretes: Coro Nacional femenino preparado por Dario Marchese / Programa: Obras de Alberto Ginastera, Marx Bruch y Gustav Holst / Sala: Auditorio de Belgrano. Nuestra opinión: muy buena.

Fue un concierto superlativo desde todos los ángulos de la apreciación musical. Programa interesante y poco frecuentado, un solista de alta jerarquía internacional, orquesta impecable en los sectores instrumentales y un director acertado en su enfoque estético interpretativo y la evidencia rotunda de su ascendiente sobre el conjunto orquestal del que es su titular desde 1994. Por su parte, el público fue receptivo y a la vez sabio para valorar con justeza, a través de su aplauso, los méritos de los intérpretes.

La Pampeana Nº 3, de Alberto Ginastera, subdividida en tres partes con un Adagio contemplativo con cierto sabor a nuestro folklore pampeano, la parte media de la composición es de un carácter bucólico y placentero, y concluye con un Largo con poe tica esaltazione, sumamente refinado en cuanto al uso de los timbres orquestales y matices. Una joya del notable creador argentino, objeto de una versión ideal, tanto por la variedad de los matices logrados, como por la calidad de los sonidos.

Gran noche, con la acertada dirección de Pedro Ignacio Calderón y el violín de Luis Roggero
Gran noche, con la acertada dirección de Pedro Ignacio Calderón y el violín de Luis Roggero. Foto: Eduardo Carrera/AFV

A continuación, se escuchó una versión jerarquizada del cautivante Primer concierto para violín, de Max Bruch, obra infaltable en el repertorio de todo virtuoso del violín, dato que conlleva la natural y espontánea comparación con las muchas versiones que se atesoran en el recuerdo. En este sentido, Luis Roggero reiteró las virtudes de quien es uno de los más eminentes violinistas de nuestro tiempo, que no lleva a cabo una carrera de virtuosos girando por el mundo, sino que -con conmovedora honestidad- ama pertenecer a una orquesta sinfónica, precisamente la Nacional de la que es concertino, además de integrar conjuntos de cámara y dedicarse a la enseñanza.

Y como no podía ser de otro modo, la versión ofrecida de la obra de Bruch fue sencillamente conmovedora, no sólo por la admirable entrega y mirada interpretativa del solista, sino por la amalgama espiritual que se produjo entre la batuta, la agrupación orquestal y el violinista. La nobleza de la línea melódica quedó expuesta sin amaneramiento. Los pasajes románticos de la melodía se escucharon sencillos y sin exageraciones, los arabescos técnicos fueron consumados, pero, en todo momento, al servicio del discurso integral de la composición. De ahí el entusiasmo generalizado. La ovación a Roggero y el agregado de una obra endemoniada de Bach para violín solo, ¡oh! milagro de talento, con una lección de estilo y de técnica sin mácula, para un cierre que no admitía nada más. Todo se había dicho en el más alto nivel.

En la segunda parte, se escuchó la obra que se podría considerar una suite para gran orquesta en siete partes o movimientos, Los planetas ,del compositor británico Gustav Holst, que, en esta propuesta, ofrece el atractivo de un manejo integral de todos los recursos orquestales, incluida una pincelada vocal, en el místico "Neptuno final", que proviene de un coro femenino interno, cuyos integrantes se pasan la noche esperando esa breve y tenue intervención. A propósito de la obra, hasta hoy para quien escribe este comentario, no es posible conocer la razón por la que Holst no incluyó a Tierra como un planeta más. Sí es probable, que no supiera de la existencia de Plutón.

Pero más allá de este dato poco importante, sí cabe destacar la excelencia de la versión ofrecida, no sólo por el acierto de Calderón en el manejo de los planos sonoros y la nobleza de su visión interpretativa, sino, asimismo, por la calidad de la Nacional en su conjunto y el virtuosismo de los solistas de todas sus filas.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Las más leídas