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Rugby / El torneo de la URBA

Gobernador de San Isidro

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Una vez más, el SIC venció en el superclásico; en la penúltima acción, un drop de Benjamín Madero le dio el éxito por 15-13 sobre el CASI, al que le ganó 7 de los 10 enfrentamientos más recientes; el bicampeón se acerca en un historial por mucho tiempo desfavorable

Por   | LA NACION

 
 

E l CASI necesitaba que la victoria en el duelo de hinchadas y en el rubro corazón se correspondiera con una en el resultado. Festejar en el superclásico, ganar en rodeo ajeno, acomodarse camino al Top 14, volver a tomar distancia en el historial y detener al bicampeón eran los beneficios de un triunfo que estaba a pocos minutos, a pocas jugadas. Al alcance de la mano, si enfrente hubiera estado un adversario común. Pero el oponente era el SIC, el bicampeón, el conjunto más exitoso de los años 2000. Y en ese desenlace de tensión y alientos contenidos empujaba, presionaba, forzaba. La sucesión de rucks cada vez más cercanos a los palos derivó en lo que todos imaginaban y las 15 cebras no lograron evitar: un fácil drop. Benjamín Madero no falló, el local pasó al frente por 15-13 y quedó tiempo apenas para un saque y un avance, un infructuoso avance.

Otra vez, San Isidro Club hizo suyo el clásico. Venció en un cierre pasional, quedó más cerca de la clasificación, complicó a su rival de siempre -quedó 8º, por ahora fuera del Top 14-, volvió a acortar la brecha en un historial que tiempo atrás fue muy desfavorable y que aún ve arriba a su centenario contrincante, pero por apenas 12 éxitos (59-47, con 10 empates). El conjunto zanjero ganó por séptima vez en los últimos diez choques, contra dos victorias del CASI y una igualdad. Por eso la ocasión daba como para fiesta grande en Boulogne. Con el plafón enorme de la condición de bicampeón consecutivo y de los cinco títulos en el último decenio.

Contra todo eso, esa regularidad zanjera de años en la cúspide del rugby nacional, debía luchar este Club Atlético de San Isidro que, no obstante la aislada coronación de 2005, parece nunca terminar el proceso de reestructuración de su plantel superior (renovación de jugadores, estabilidad de un cuerpo técnico). Y opuso un entusiasmo que sólo las etapas decisivas de un certamen o el propio superclásico pueden generar.

Hoy por hoy, o más bien desde hace varios años, hay una diferencia de técnica entre zanjeros y académicos que convierte en favoritos a aquéllos aunque un SIC vs. CASI sea algo especial y único. El local contó con esa virtud-ventaja ayer, pero le costó mucho hacerla valer porque las cebras ofrecieron una entrega y una motivación extraordinarias. Como en esos scrums ejecutados por Santiago Méndez en los que, si bien el SIC retenía la posesión, su pack retrocedía por la fuerza ajena.

Tras un intercambio de penales entre Madero y Lucas Panichelli, el visitante encontró la ventaja en una linda maniobra (sombrero inesperado) del apertura albinegro que desembocó en un revisado try de Nicolás Cotella (ver aparte). El CASI terminó 13-6 adelante la primera etapa. En la segunda su fervor no decayó, pero la capacidad del SIC se impuso.

El bicampeón controló más el balón y utilizó mejor las patadas, obligando al contrincante a defender y exponiéndolo a cometer infracciones. Penal tras penal, Madero fue erosionando la desventaja, pero erró uno accesible durante el 12-13 para pasar al frente a los 35 minutos. Tantas veces héroe, el Nº 10 podía ser el villano de una película de derrota. Pero más tarde culminó con aquel drop una buena acción colectiva e hizo que la historia fuera como la de los últimos años del clásico y no como la de su génesis. Para que el SIC siguiera dominando, gobernando San Isidro. Y para que sus hinchas cantaran: "Y los bosteros no nos ganan nunca más".

EN SU DEBUT, EL VIDEO REF CASI FUE DECISIVO

Hasta ayer, en el torneo de la URBA el video ref estaba disponible sólo en los playoffs. Desde el clásico de San Isidro, el método que permite revisar por televisión una jugada poco clara en ocasión de try es utilizable en el único partido televisado de cada fecha de las etapas regulares.

El sistema fue probado por Diego Pasman y Martín González Deibe en las seis primeras fechas y habilitado en la 7», nada menos que en SIC-CASI. Y le tocó entrar en acción a los 30 minutos, cuando tras un sombrero y una corrida de Lucas Panichelli, la pelota ingresó al in-goal zanjero y Nicolás Cotella la apoyó apenas antes de la línea de fondo. La duda fue si el wing había cometido un knock-on. El árbitro, Matías Fresia, consultó al asistente de video, que fue Ricardo Etchebehere, el presidente de la Asociación de Referís de la URBA, y éste le confirmó la conquista de CASI. Fue la única situación de try en el juego. Y de no ser por el drop de Madero, habría determinado otro vencedor en el superclásico..

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