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A un mes de las elecciones en México

El legado de Felipe Calderón: varias guerras sin victorias

Exterior

Su mandato, cerca del final, está marcado por la violencia; la economía, su punto fuerte

Por   | LA NACION

Nada más franquear la entrada de la residencia presidencial de Los Pinos, en 2006, Felipe Calderón declaró la guerra a una cobra de mil cabezas: el narcotráfico.

Alentado por sus asesores, que insistían en dar un golpe de efecto, el flamante presidente asumió la filosofía de Pancho Villa -"primero dispara y luego virigua"- y desplegó miles de soldados en las zonas más castigadas por el crimen organizado. Cinco años y medio después, cuando sólo falta un mes para las elecciones presidenciales, los carteles están más fuertes que antes. Queda un país en llamas y más de 50.000 cadáveres en el camino.

"El esfuerzo que hicimos para mejorar la seguridad será parte de mi legado." La frase, pronunciada por Calderón hace dos semanas, levantó polvareda. Durante su mandato, cientos de inocentes cayeron en el fuego cruzado entre el gobierno y los narcos. Según el último informe de Latinobarómetro, un 61% de los mexicanos cree que vive en un país menos seguro cada día.

"Calderón será recordado como el presidente de los 60.000 muertos, como el mandatario que sacrificó a la juventud mexicana y envió a las fuerzas militares a las calles con el fin de recuperar su legitimidad, después de las elecciones cuestionadas de 2006. No existe un solo indicador de que su estrategia en materia de combate al crimen organizado haya tenido éxito", apunta, desde Ciudad de México, John Ackerman, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En su descargo, Calderón alega que heredó una papa caliente de sus predecesores. "Esto nos pasó porque el gobierno [antes] no se metía con los criminales y crecieron a placer en el país", se desquitó el mandatario hace un par de meses.

Esos dardos envenenados apuntaban, entre otros, al ex presidente Vicente Fox, también del conservador Partido de Acción Nacional (PAN), que le pasó el testigo en 2006. Fox no ahorra críticas contra Calderón, pero él no está exento de responsabilidades. Durante las primeras semanas de su mandato, huyó de una cárcel Joaquín "el Chapo" Guzmán, jefe del cartel de Sinaloa, que sigue fugitivo.

Como Fox, muchos críticos de Calderón creen que el mandatario optó por la peor de las estrategias contra el narcotráfico: la militarización. El gobierno movilizó a más de 50.000 soldados en los estados donde los principales carteles imponían su ley. Al haber sido elegido presidente con tan sólo 0,5 puntos de ventaja sobre el candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador, Calderón quiso ganarse el puesto haciendo frente a un problema que ningún otro gobierno había atendido correctamente. Sin embargo, la intromisión del ejército en un asunto de seguridad pública no le dio réditos a Calderón, quien presume de haber detenido o eliminado a 22 de los 37 cabecillas del narcotráfico.

Esas caídas no minaron el poder de los dos principales carteles, el de Sinaloa y Los Zetas. Además florecieron las denuncias por abusos de los militares en aquellas comunidades donde se reforzó la presencia del ejército. Según Human Rights Watch, las fuerzas de seguridad son responsables de 39 desapariciones, 24 ejecuciones extrajudiciales y 170 casos de tortura.

"Calderón incendió la pradera antes de reunir el agua necesaria para apagar el fuego y deja al país en llamas", subraya Ackerman.

Hay otras guerras que Calderón también parece haber perdido. Aunque la economía sorteó con altibajos los efectos de la crisis global, la pobreza y la brecha entre ricos y pobres aumentaron en el país.

Empleo y crecimiento

Según datos del organismo público Coneval, especializado en desarrollo social, entre 2008 y 2010 más de tres millones de mexicanos se sumaron a los 48,8 millones de pobres que ya había en el país. Los principales indicadores macroeconómicos han permanecido, sin embargo, estables. Gracias a una contención de los salarios, Calderón pudo mantener la inflación a raya, por debajo del 5%. A pesar de la caída del PBI en un 6,1% en 2009 por la crisis en Estados Unidos, la economía repuntó en 2010 por encima del 5%, lo que le permitió a Calderón contar con un crecimiento promedio cercano al 2% durante su mandato y crear dos millones de empleos. Para apuntalar el crecimiento, su gobierno promovió la entrada de capital extranjero. En 2011, captó cerca de 20.000 millones de dólares, muy por encima de otros países de la región.

Pero al presidente aún le queda otra batalla por perder. Las elecciones presidenciales del 1° de julio marcarán, casi con toda probabilidad, el retorno al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), desbancado hace 12 años. Millones de mexicanos soñaron en su día con una regeneración política del país, tras décadas de despotismo, pero el desencanto es hoy abrumador.

La candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, figura en tercer lugar en las encuestas; por detrás de Enrique Peña Nieto, del PRI, y de López Obrador. Como sugiere la politóloga Denise Dresser, Calderón podría pasar a la historia "como el Ernesto Zedillo [último presidente priísta] del PAN". Con la diferencia de que el PRI le tiene gran apego al poder. Cuando lo conquistó, se demoró 71 años en cederlo..

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