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"La escuela es hoy una olla a presión"

Lo dice el sociólogo español Fernández Enguita

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LA NACION
Lunes 04 de junio de 2012
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La rigidez del sistema escolar -en sus horarios, normas, conducta y formación de los docentes- y su retraso para afrontar los vertiginosos cambios vividos en todos los ámbitos en las últimas décadas pueden transformar a la escuela como institución en una "olla a presión que tiende a explotar" y perjudicar a los alumnos.

Así lo afirmó el sociólogo español Mariano Fernández Enguita, de la Universidad Complutense de Madrid, durante la apertura del VIII Foro Latinoamericano de Educación, organizado en Buenos Aires por la Fundación Santillana con el patrocinio de la Organización de Estados Iberoamericanos.

Para Fernández Enguita, la obligatoriedad de asistir a la escuela aun a disgusto durante 10, 12 o 13 años, según los países, provoca una relación especial entre el alumno y esa institución que se expresa en casos de acoso escolar y hasta de violencia extrema.

Fernández Enguita participó en Buenos Aires del VIII Foro Latinoamericano de Educación
Fernández Enguita participó en Buenos Aires del VIII Foro Latinoamericano de Educación. Foto: LA NACION / Marcelo Gómez

La situación actual favorece la "escolarización en casa", una modalidad de educación por fuera del sistema formal que crece más que que otros tipos de escuela. Los padres que, insatisfechos ante la oferta educativa, se organizan para hacerse cargo de la formación de sus hijos; involucra sólo en los Estados Unidos a unos tres millones y medio de alumnos de nivel primario y es incipiente también en otros países, como España, Francia y Alemania.

Fernández Enguita es autor de una veintena de libros, entre ellos La profesión docente y la comunidad escolar , Alumnos gitanos en la escuela paya , La jornada escolar y, los últimos, ¿Es pública la escuela pública? y Educar en tiempos inciertos .

El investigador fue el principal orador en la apertura del VIII Foro Latinoamericano de Educación, realizado la semana pasada en la sede de la Fundación Santillana. Convocados en torno de la preocupación sobre "¿Qué debe saber un docente y por qué?", unos 500 docentes y pedagogos participaron de los encuentros.

En la actualidad Fernández Enguita investiga, entre otros temas, sobre educación y desigualdades y es director del Observatorio Social de Castilla y León (Oscyl). En su juventud adhirió al movimiento trotskista español. "Era un sectario de izquierdas y ahora procuro no ser sectario", dijo para definir su actual postura en el marco de las ideologías políticas durante un diálogo con LA NACION mantenido luego de su charla, en la que también afirmó que "la escuela es la última institución basada en la conscripción universal".

-¿Cómo describiría los efectos no deseados de la obligatoriedad de la enseñanza?

-No es que yo esté en contra de que la enseñanza sea obligatoria, pero hay que tener en cuenta los costos. Cada vez tenemos a la gente más tiempo escolarizada y esto genera tensiones cuando la experiencia no es gratificante para el alumno, cuando no cree en lo que se ofrece a cambio o cuando la relación con sus compañeros no es buena. La escuela es un lugar donde la gente está muy próxima y el ego de docentes y alumnos está muy expuesto. Los crímenes en las escuelas son casos extremos, pero el acoso escolar no es tan anecdótico y puede hacer muy siniestra, negativa y dura la experiencia de una persona. Otro problema de la escuela tal cual como funciona hoy es que tiene un público cautivo. Es decir que es como una olla a presión que tiende a explotar. No es difícil ver esto, pero a veces no queremos mirarlo. Mientras nosotros discutimos si escuela privada, pública, religiosa o laica el tipo de escuela que más crece es la escolarización en casa, es decir, la no escolarización.

-¿En qué países?

-La escolarización en casa da más en los Estados Unidos. Allí ya son más de 3.500.000 los alumnos de nivel primario que se educan así. Pero también hay casos en España, Alemania y el Reino Unido. Y no se trata de sectas religiosas que quieren mantener a los niños encerrados o de fundamentalistas que creen que el gobierno no debe meterse con la educación. Se trata de familias de clase media que tienen los mismos objetivos que la escuela pero piensan que pueden hacerlo mejor o igual y ahorrarse los problemas que hay en la escuela.

-¿Qué opina usted de este sistema?

-No se puede condenar el hecho de que, por ejemplo, cuatro familias de buena posición económica y cuyos adultos son todos profesionales se organicen para hacerse cargo de actividades educativas, visitas a museos, excursiones con sus hijos. Pero ésa no es la fórmula ideal. Eso es para familias de lujo, y las familias de lujo son pocas, y menos todavía las que aciertan con el método. El lugar de aprendizaje debe ser la escuela, donde los niños estén con otros de su edad en un entorno protegido y con educadores que saben de educación. Pero no podemos ignorar que un sector importante de la población se está llevando los niños de ahí. No podemos seguir pensando que están felices. No. Están ahí porque están obligados a estar.

-En la conferencia de apertura del Foro usted dijo que la escuela de hoy fue diseñada para educar a pocos y no puede contener los cambios en cuanto a nuevos conocimientos o tecnologías. ¿Cuál es o debería ser entonces el diseño de la escuela?

-Necesitamos una institución escolar mucho más capaz de favorecer, propiciar y reconocer el trabajo individual, al ritmo del alumno, en equipo y el uso de las Tics (nuevas tecnologías). En lugar de prohibir o dosificar las nuevas tecnologías habría que dejar que los alumnos las usen libremente. La escuela debería ser más abierta a la comunidad, no basarse sólo en los recursos que bastaban antaño, y trabajar en red con empresas y grupos de interés de diverso tipo. Antes, excepto para unos pocos, la escuela era la única ventana al mundo. Hoy la ventana al mundo es Windows.

En voz alta

"Mientras discutimos si escuela privada, pública, religiosa o laica, el tipo de educación que más crece es la que se da en la casa, es decir, la no escolarización"

"El público «cautivo» de las escuelas las transforman en ollas a presión que tienden a explotar"

"No podemos seguir pensando que los niños están felices en la escuela. No. Están ahí porque están obligados"

SIN LOS DOCENTES NO HAY CAMBIO POSIBLE "Es imposible imaginar algún cambio educativo que no se realice con los profesores", dijo la licenciada en Ciencias de la Educación Flavia Terigi, al presentar el documento básico del VIII Foro Latinoamericano de Educación, que ella preparó. En el texto, titulado "Los saberes docentes", la especialista argentina afirma: "Preguntarnos qué necesitan saber los docentes para enseñar no supone que están preparados para hacerlo, sino reconocer que la formación inicial no agota la transmisión de los saberes necesarios para enseñar; que son aceptables los desempeños parciales y que un docente se va haciendo experto de manera paulatina".

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