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Signos del orden perfecto

Para encontrar el propio centro, la terapia con mandalas es una buena alternativa

Martes 05 de junio de 2012
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PARA LA NACION
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Mandala es una palabra sánscrita que significa círculo mágico. Los mandalas son símbolos que representan la energía del univero y, si uno se pone a contemplar las distintas manifestaciones de la naturaleza, tanto en lo micro como en lo macro podemos ver figuras que son mandalas. En lo macro, las formas circulares del sol, la luna, la misma Tierra. En la naturaleza, las flores, los nidos, las telarañas", explica Lucía Rojo, psicóloga junguiana que utiliza el mandala como terapia en sus talleres.

La piedra en el lago. "Cuando tiramos una piedra a un lago, en el agua se van formando círculos concéntricos, que son mandalas. También en la forma en que se propagan las ondas del sonido. En lo micro, un ejemplo clásico son los átomos, que tienen un centro y electrones que giran a su alrededor. Todo esto representa la energía del universo que, por supuesto, nos incluye como seres humanos, porque somos parte de la naturaleza", sigue.

El ojo, también. "Si miramos nuestro propio cuerpo –agrega la terapeuta– observamos que el ojo tiene también la forma de un mandala. Todo el mundo está organizado siguiendo un patrón geométrico, un orden perfecto, una organización de la naturaleza que ya existía desde mucho antes que el hombre apareciera en el mundo."

A partir de un punto. "El mandala como forma está organizado alrededor de un punto, un centro que carece de dimensión y extensión. El dibujo está ordenado en función de ese centro de manera simétrica, armónica y equilibrada. Cuando a este punto le agregamos otra dimensión aparece el círculo, y si le agregamos una dimensión más aparece la esfera, pero ese punto sigue siendo el que organiza todo el dibujo."

Meditación activa. "Los mandalas, entre otras propiedades, tienen un efecto terapéutico y ayudan a las personas a encontrar su propio centro. Son útiles para meditar, tratando de ubicar ese centro en nuestro propio interior. El solo hecho de dibujar un mandala, lo que los tibetanos llaman meditación activa, por su diseño circular anula la tensión y la angustia que generan los opuestos (yin y yang), y aplaca los síntomas de la neurosis. Los humanos tenemos las dos energías, y para estar en armonía necesitamos equilibrarlas. Jung señala que al dibujar un mandala se disminuye la distracción por lo externo y la consecuencia es una excelente forma de meditación. Estoy dibujando y estoy conectado únicamente con eso."

Rituales. En el Tíbet existe un ritual milenario de meditación donde cuatro o cinco monjes hacen dibujos circulares sobre un altar. Ceremonias similares tienen lugar en la India y en América, los indios navajos hacen rituales de sanación trazando círculos con arena de colores. El fin es que el enfermo pueda volver a la armonía con el universo y consigo mismo.

El misterio de las catedrales. "El mandala es un círculo y cuando lo trazamos estamos integrando la realidad. Ya no hay arriba ni abajo, derecha o izquierda. Todo equidista, todo se mantiene a la misma distancia del centro. Y esto tranquiliza y armoniza. Además, la religión cristiana legó grandes catedrales con rosetones y cúpulas que también son mandalas", apunta Rojo.

Deseo de perfección. "En mi trabajo de taller propongo a los participantes que construyan un mandala. Así van a poder acercarse a su propio centro, a sí mismos. Pueden aparecer formas que reflejan estados de ánimo y el propio nivel energético. Incluso podrían aparecer zonas oscuras o reprimidas de la personalidad que se irán integrando en sucesivos mandalas. En la construcción del mandala nace un deseo de perfección que se transmite en el uso del compás, el transportador, de la regla y la escuadra, pero que, en realidad, es un deseo profundo de hacer más perfectas nuestras vidas."

LECTURAS

El secreto de la flor de oro (Carl Gustav Jung y Richard Wilheim).

El hombre y sus símbolos (Carl G. Jung).

Mandalas. Cómo encontrar lo divino en ti (Ruediger Dahike).

FORMAS

Lucía Rojo es psicóloga clínica, con orientación psicoanalítica y en estudios junguianos, y formación en mandalas y sanación con cristales. Además es artista, practicante de yoga y de meditación. Más datos, en Facebook, buscando taller de mandalas.

VISUALIZACION

"Relajarse para lograr la calma, cerrar los ojos, inhalar y exhalar. Cuando se logra cierta calma se puede visualizar un punto, y luego ese punto se va expandiendo hasta formar un círculo. Entonces, en el círculo comienzan a aparecer colores y formas, que se extienden hasta el límite del círculo. Luego pido que traten de dibujar aquello que visualizaron", describe Rojo.

EFECTOS

Trabajar con mandalas sirve para:

Lograr mayor estabilidad emocional y equilibrio interno.

Desarrollar la paciencia, la capacidad de atención y la concentración.

Disminuir la ansiedad y el estrés, calmarse y relajarse.

Liberar tensiones y canalizar la agresividad.

Estimular la expresión y la creatividad.

Facilitar la ausencia de pensamientos perturbadores y la práctica de la meditación.

Estimular el hemisferio del cerebro relacionado con las emociones, la creatividad, la intuición y la imaginación.

Equilibrar la energía de los chacras.

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