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La empresa inglesa que controla la SUBE no existía antes de la licitación

Política

GI se inscribió en junio de 2009, cuando el concurso ya había comenzado; su dueño se reunió con los funcionarios clave de Transporte y con los directivos que ahora tiene que controlar

Por   | LA NACION

Antes de que comenzara la licitación para supervisar la SUBE, Global Infraestructure (GI) ya tenía aceitados los contactos para quedarse con el contrato de $ 65 millones. Aunque todavía no existía como sociedad, las gestiones que realizó su dueño ante funcionarios públicos tuvieron rédito: la empresa inglesa, que fue creada durante el proceso, ganó el concurso.

Según pudo reconstruir LA NACION, el consultor británico Stephen Chandler, dueño de GI, desembarcó en el país a comienzos de 2009 con un raid de reuniones. Antes de la licitación, Chandler estuvo con los funcionarios de la Secretaría de Transporte que meses después recomendaron contratar a su empresa pese a que una consultora internacional realizó una oferta $ 10 millones más económica. También se reunió con el presidente de Nación Servicios SA, empresa del Banco Nación que opera la SUBE y que ahora Chandler debe controlar. A esa altura, GI todavía no existía.



En los primeros meses de 2009, Chandler visitó al menos tres veces Buenos Aires. ¿El objetivo? Participar en un megaproyecto de transporte que recién nacía: el boleto electrónico en Buenos Aires, un área metropolitana de 12 millones de habitantes. Es decir, la implementación de la tarjeta SUBE.

"Qué mejor para una empresa nueva que ganar semejante contrato. No hay tantos proyectos disponibles de esa magnitud", dijo un hombre que acompañó al consultor.

Interesado en ingresar al mercado argentino, Chandler pidió a la embajada británica que le organizara una típica ronda de promoción de negocios: almorzó con funcionarios, cámaras empresarias y ejecutivos. La nutrida agenda incluyó una reunión con directivos de Nación Servicios SA (NSSA), empresa del Banco Nación que ya estaba a cargo de la operación de la SUBE.

También participó de ese encuentro Angel de Dios, presidente de Nación Servicios y hombre cercano a Julio de Vido. En esa reunión, Chandler le propuso a De Dios trabajar en la SUBE. "Estaban muy interesados por el conocimiento que Chandler tenía sobre el tema. Lo invitaron a participar en cualquiera de las licitaciones, pero todas las contrataciones dependían de la Secretaría de Transporte. Igualmente, siguieron en contacto", agregó una fuente que participó de la cita.

Dos años después, el consorcio integrado por GI, Ingeniería en Relevamientos Viales SA (IRV), Iatasa y González Fischer y Asociados (GFA) es el encargado de supervisar a NSSA en el funcionamiento del boleto electrónico. Chandler es el máximo responsable del control.

Lobby inglés

Días después, el consultor inglés volvió al país. Lo esperaban en Transporte. "La reunión duró una hora y se hablaron sólo temas técnicos. La SUBE estuvo incluida en la agenda", aseguró una fuente diplomática al tanto de su agenda. Las dos funcionarias que recibieron a Chandler serían determinantes a la hora de inclinar la balanza a favor del consorcio que ganó la licitación para controlar el boleto electrónico.

LA NACION intentó comunicarse con Transporte, pero evitaron responder sobre la visita de Chandler. En estricto off the record, una funcionaria que participó de la cita, confesó, con ironía: "No recuerdo esa reunión en particular, pero es habitual ese tipo de lobby. No te olvides de que el lobby está permitido en Inglaterra".

Después de esa visita a la secretaría, Chandler recibió una llamada que lo acercó al negocio. "Desde IRV llamaron a la embajada británica. No dieron demasiadas explicaciones y pidieron su contacto", agregó una fuente allegada a esa empresa. LA NACION reveló que al menos tres miembros de IRV mantenían relaciones personales o laborales con funcionarios de Transporte.

Al poco tiempo, Chandler fundó GI. La sociedad fue inscripta el 22 de junio de 2009 en el registro de Inglaterra y Gales con un capital de 100 libras esterlinas. Días después, la firma británica se asoció con IRV, Iatasa y GFA para ganar la licitación por la supervisión del boleto electrónico. Luego, el consultor británico se convertiría en el máximo responsable técnico de la operación con un sueldo de 40.000 dólares mensuales.

LA NACION intentó comunicarse con Chandler, pero el consultor inglés no respondió ninguno de los llamados que este medio realizó a las oficinas del consorcio y a sus contactos en Londres.



Evaluación personalizada

Las dos funcionarias de Transporte que se reunieron con Chandler conformaron el comité de evaluación que recomendó contratar al consorcio GI, IRV, Iatasa y GFA pese a presentar una oferta $ 10 millones más alta. Una marcada diferencia en la calidad de las propuestas fue el argumento oficial para desacreditar la propuesta 25% más económica.

La calificación que este tribunal realizó sobre el plantel profesional inclinó la balanza en la evaluación de calidad entre las ofertas. Los ítems "personal clave" y "dotación del personal" significaron el 70% de la calificación. Chandler era el empleado más importante del proyecto -con mayor influencia en el puntaje-, ya que era propuesto como "jefe de proyecto". El inglés hizo valer su experiencia: calificó con el máximo puntaje y sacó una diferencia que sería irremontable para la competencia. Con sus antecedentes, enterró los $ 10 millones entre las ofertas.

Como vicepresidente de Electronic Data System, Chandler participó del desarrollo de la Oyster card, el boleto electrónico que se utiliza en el transporte de Londres. Esos avales y los antecedentes presentados por GI fueron determinantes en la licitación para controlar la SUBE. En su página web, la firma inglesa se vale de esos antecedente como propios.

Algo similar sucedió en el expediente. Pese a que reconocen que funcionan desde 2010, al mismo tiempo que se desarrollaba la licitación para controlar el boleto electrónico, GI acreditó como antecedentes ante la Secretaría de Transporte otro trabajo que Chandler realizó como profesional independiente: la gestión integrada de tarifas de transporte realizado en Gauteng, una provincia de Sudáfrica.

El único antecedente propio acreditado por la empresa británica en la licitación fue un proyecto en el área militar del gobierno de República Checa.

iruiz@lanacion.com.ar
@iruiz

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