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¿Salvataje a España?

Opinión

Luego de muchas dilaciones, los ministros de Economía de los 17 países miembros de la Unión Monetaria (Eurogrupo) decidieron poner a disposición de España un crédito "blando" de hasta 100 mil millones de euros (10% de su PBI), destinado a capitalizar al sistema financiero español, por cierto paralizado por las fuertes pérdidas sufridas por la recesión en general y por la burbuja inmobiliaria en particular.

Dos preguntas surgen de inmediato. ¿Se trata de un nuevo "rescate a la griega", con fuertes condicionamientos macroeconómicos de ajuste? ¿Será suficiente para dar confianza a los mercados y, por ende, facilitar la recuperación económica de España?

Respecto a la primera cuestión, es claro que -más allá de cuestiones semánticas- la asistencia financiera otorgada a España no es igual al "rescate griego" y esto, al menos, por tres razones:

  • El aporte de los fondos no cuenta con la participación del FMI, sino solamente con la de los países miembros de la Euroárea.
  • El préstamo no será otorgado al Estado sino al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), organismo español constituido recientemente para "sanear" su sistema financiero. Obviamente, contará con la garantía del estado hispano.
  • La asistencia será, exclusivamente, destinada a las entidades financieras faltas de capital. Por lo tanto, los condicionantes del préstamo no serán los salvajes ajustes fiscales pedidos en los anteriores planes de rescate, sino solamente exigencias de reingeniería en los bancos y cajas que reciban aportes.

Dicho esto, pasaremos a dilucidar el segundo interrogante. ¿Generará la asistencia financiera suficiente confianza? Al respecto, lo cierto es que -luego de una inicial y muy breve reacción positiva- los mercados han mostrado crecientes dudas acerca de su eficiencia, ya que no confían en que el préstamo por si solo permita solucionar la crisis bancaria hispánica y, menos aún, la actual recesión. A nuestro juicio, se presentan una serie de factores que -a través de un peligroso cóctel de incertidumbre y temores- juegan en contra. A saber:

  • ¿Existe certeza de que el programa no incluirá condicionamientos fiscales, similares a los exigidos a Grecia, Portugal e Irlanda? La Comisión Europea dice que no, Alemania dice que sí.
  • ¿Cuál es la cantidad de fondos que realmente se necesitan? El FMI los calcula entre 40 y 60 mil millones de euros, las dos auditorías externas pedidas por el ejecutivo español (Oliver Wyman y Roland Berger) aún no se han pronunciado e, increíblemente, el Banco de España guarda silencio.
  • ¿Cuál será el vehículo para inyectar fondos? ¿Obligaciones convertibles contingentes o aportes directos de capital?
  • ¿Cuáles serán los ratios de solvencia y liquidez exigibles a las entidades?
  • ¿Cuáles serán las características básicas del préstamo: plazo, tasa de interés y esquema de amortización, entre otras?
  • ¿Quien aportará los fondos? ¿El transitorio Fondo Europeo de Estabilización Financiera o el permanente Mecanismo de Estabilidad? No es un tema menor: en el segundo caso, la deuda emitida sería "senior", es decir con preferencia de cobro respecto al actual stock de pasivos estatales.
  • ¿Cómo será la reacción de los mercados de capitales ante el abrupto incremento de la deuda pública española en 100 mil millones de euros, lo cual implicaría que el actual ratio deuda/PBI pasara del 90% al 100%? La experiencia no es buena: los países ya rescatado, prácticamente, no tienen acceso a dichos mercados. Por su parte, que España, en el segundo semestre, tiene que refinanciar pasivos por 95 un monto del orden de los mil millones.
  • ¿Podrá el Banco de España -entidad que no tuvo la capacidad de advertir a tiempo la evidente crisis que se avecinaba en el sistema financiero- controlar y supervisar la implementación del programa?
  • ¿Los tres países rescatados, no pedirán también suavizar sus actuales condicionamientos, conforme al "salvataje griego"?
  • ¿El sistema financiero italiano, que ya enfrenta serios desequilibrios, no sufrirá un "efecto contagio"?
  • ¿No sucederá lo mismo con el resto de los países que también muestran serias falencias en sus entidades bancarias?

Ante este conjunto de interrogantes, la respuesta de los mercados no fue positiva: el rendimiento de los bonos a 10 años alcanzaron un máximo histórico de 6.85%

A todo esto, recientemente, se han sumado los siguientes hechos: anuncio de las autoridades de Chipre en el sentido que se hallan próximas a un pedido de rescate, reciente baja de la calificación por parte de Moody's de los dos bancos más grandes de la península y, finalmente, la posibilidad de un triunfo de la izquierda radicalizada (Syriza) en las elecciones del próximo domingo en Grecia- partido que exige una revisión completa de los condicionamientos fiscales oportunamente aprobados-.

En síntesis. No cabe duda que se ha dado un paso positivo, pero -como ha sucedido siempre hasta ahora- las autoridades europeas han actuado muy lentamente y, en este caso en especial, sin aclarar detalles elementales de la operación. El plan de asistencia es condición necesaria, pero no suficiente, para sacar a España -y menos a la Euroárea- de su actual y grave crisis. Para ello será necesario, de una vez por todas, en el corto plazo reemplazar la actual política de "austeridad a rajatabla" por la de "austeridad con crecimiento" y, en el mediano, converger hacia una unión fiscal y bancaria. A este respecto, el mensaje del presidente Obama fue muy claro: "Es el momento para que la autoridades europeas tomen todas las medidas necesarias para estimular el crecimiento y afianzar la unión. Recortar, recortar y sólo recortar, lo único que logra es generar mayor recesión". ¿Habrá escuchado la Sra Merkel? ¿No debiera pedir asesoramiento a Ben Bernanke?.

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