Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Magela Zanotta, ninguna ingenua

A los seis años ya sabía que quería ser actriz; hoy forma parte del elenco de Lo que vio el mayordomo

Martes 19 de junio de 2012
SEGUIR
PARA LA NACION
0

Los compañeros de la residencia en Uruguay, donde vive Elida, la abuela de Magela Zanotta, dudan cuando ella cuenta orgullosa que su nieta es actriz. Es que lejos de los escándalos y de la tiranía mediática, Magela fue construyendo su carrera en el exigente universo de los escenarios. No sólo se luce desde la primera hasta la última escena de Lo que vio el mayordomo, con Enrique Pinti, Alejandra Flechner y Luis Luque, sino que, además, desde su debut en la escena comercial, fue dirigida por los grandes directores de teatro de nuestro país: desde Carlos Rivas hasta Javier Daulte, pasando por Daniel Veronese, Manuel Iedvabni y Manuel González Gil, entre otros.

Magela no proviene de una familia de artistas. "Soy un poco la oveja negra de la familia. No sé de dónde lo saqué. Desde que tengo seis años le insistía a mi mamá en que me llevara a estudiar teatro. Por suerte, ella siempre confió en mí y me alentó, como mi marido, que no tiene nada que ver con este mundo de la actuación", dice. A los 11 años, comenzó en el taller de Agustín Alezzo y desde entonces no cesó de trabajar y de transitar su vocación.

Aún con el uniforme, por las tardes, cuando terminaban las clases, Magela "iba a patear los pasillos de Canal 13", recuerda. Así, consiguió su primer papel en 1991 en Estado civil, en la que interpretaba a la hija de Luis Brandoni. "Siempre mi objetivo fue claro: trabajar. Cuando no lo tenía, lo buscaba. Me acuerdo que realmente «pateaba» los canales. Por eso, con mi primer sueldo, me compré zapatos", festeja. Luego siguieron Son de diez, Nueve lunas (en la que interpretó a la hija de Mercedes Morán), Alta comedia, Los fiscales, y tantos otros ciclos, entre los que destaca Culpable de este amor, en el cual aportaba un toque de comedia al culebrón, y Hombres de honor, con su entrañable "muda", que enamoraba a Carlos Portaluppi.

Además de actriz, Magela escribió y dirigió una obra, Según Zicka, que estuvo más de dos años en cartel: "Trabajaba con el grupo Buena Yunta, y buscábamos una pieza para seis actrices. Justo estaba escribiendo un cuento y decidimos adaptarlo. Se dio de modo natural", dice, sobre esta historia de una mujer que les enseña a leer a otras, en un tiempo donde la alfabetización era sólo exclusiva para los hombres. "La idea, en realidad, es una especie de mito sobre la posibilidad de que el Antiguo Testamento haya sido escrito por mujeres", explica.

Su debut en los escenarios, a los 20 años, no podría haber sido más promisorio. Carlos Rivas la seleccionó entre decenas de otras actrices para La noche de la iguana, para trabajar junto con Oscar Martínez, Susú Pecoraro y Mirtha Busnelli. "Nunca llegué a llevar mis cosas al camarín. Tenía miedo de que me echaran", dice hoy con otra actitud, pero con la misma humildad, esta vez custodiada por sus cosméticos y por la ropa diseñada por Renata Schussheim.

Su segundo trabajo con Rivas fue La duda, en la que le daba vida a una novicia, primero acompañada por Susú Pecoraro y luego por Gabriela Toscano. "Soy atea, pero, de todos modos, este trabajo lo encaré con un profundo respeto a este personaje que tiene tanta fe y bondad, pero que luego ingresa en una profunda crisis", opina.

En Lo que vio el mayordomo también interpreta a una chica ingenua, y en vez del hábito y del convento, Magela ingresa y sale de escena innumerable cantidad de veces, siempre en paños menores. "La diferencia con la hermana Clara es que esta vez hago de una tontita, de una chica que quiere ascender a toda costa. Durante todo el tiempo que dura la obra, estoy buscando mi vestido. Si hace algunos años me hubiese tocado interpretar este personaje, hubiese tenido las carnes más duras, pero me la banco. No soy una modelo, soy una actriz contando una historia", explica. Esta es una de sus primeras incursiones en la comedia, y Magela advierte esa energía: "Es inevitable que algo de la historia que acabás de contar quede en vos. Hoy recibo la energía del público, esas carcajadas hacen que termine cada función con alegría, como si viniese de una fiesta".

También fue dirigida por Veronese en La forma de las cosas; por Iedvabni en Guachos y Soledad para cuatro, y por Daulte en Proyecto vestuarios. La lista es larga y su entrega para cada personaje que interpreta es tan auténtica y sincera como su sonrisa: "Alezzo nos enseñaba que el mayor maestro es siempre Tabloski, es decir, la experiencia sobre los escenarios, antes que los libros. Es difícil lograr popularidad haciendo sólo lo tuyo, sin transar. Creo que pude ir construyendo una carrera a fuerza de trabajo y de confiar en quienes me dirigen: a ellos me entrego ciegamente".


PARA AGENDARLo que vio el mayordomo: de Joe Orton. En el Lola Membrives, Corrientes 1280. Miércoles a viernes, a las 20.30; los sábados, a las 20.30 y 22.30, y los domingos, a las 20.
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas