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Es posible vivir de otra manera

Para acceder a otros niveles de la conciencia, transformarse y liberarse de lo negativo, el chamanismo es ideal

Martes 19 de junio de 2012
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PARA LA NACION
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Estamos desenchufados de las fuentes. En Occidente sufrimos sucesivas fragmentaciones y ablaciones de partes de nuestro cuerpo y espíritu. Se produjo una gran ruptura con los planos espirituales más profundos de nuestra realidad. Esto nos llevó a la muerte y la violencia, a la desigualdad y la pobreza, al autoritarismo, a la discriminación, a la represión y el abandono afectivo, a la destrucción permanente de especies enteras de animales y vegetales. Necesitamos recuperar nuestra alma, nuestro ser profundo, nuestro guía superior", se preocupa Ana María Llamazares, antropóloga y autora de varias obras sobre el tema como el ensayo Occidente herido. El potencial sanador del chamanismo en el mundo contemporáneo.

Una vida más amorosa. "Ante la crisis, ciertos valores del chamanismo milenario aparecen como una respuesta posible a las necesidades del alma: rescatar un mundo pleno de sentido, una vida más amorosa, una gran apertura al mundo espiritual. El chamanismo es la manera más ancestral y arcaica de conectarse con otros planos de la realidad. Un conocimiento antiquísimo, un fenómeno universal común a casi todas las culturas que puede encontrarse en sociedades muy diversas, desde los cazadores-recolectores paleolíticos hasta culturas sedentarias y agrícolas más complejas. Y en grupos indígenas de Africa, América, Asia, Australia y Oceanía", continúa.

Todo tiene alma. "Algo fundamental para comprender el chamanismo es su visión del mundo. Ve el universo como algo profundamente espiritual, una realidad donde todo tiene alma, todo tiene espíritu, todo está animado, a la manera del clásico animismo. El chamán se conecta directamente, de espíritu a espíritu con animales, plantas, minerales, fenómenos naturales. Cuando tiene que tomar algo de la naturaleza, por ejemplo, una planta, antes le pide permiso para tomar ese poder, efectúa un ritual que llama honrar. Lo mismo cuando se dirige a sus animales guías, algo que con nuestros conocimientos actuales diríamos que es un intercambio energético."

Medicina holística. Las funciones más comunes de un chamán en una comunidad tradicional son las de médico. El rol de la mujer es importantísimo, ya que ella tiene mayores poderes extrasensoriales como la intuición, una capacidad que está mucho más desarrollada en las mujeres. En términos actuales se podría decir que la medicina chamánica forma parte de la medicina holística porque es multidimensional, integral y concibe la salud como un equilibrio entre los distintos planos de la persona: físico, emocional, espiritual y mental. Otra tarea del chamán es neutralizar la presencia de espíritus malignos, eliminar lo que está haciendo daño como energías negativas y equilibrar los planos energéticos.

Una estado de éxtasis. "Si hacemos un análisis transcultural veremos que las prácticas chamánicas tienen cuatro ejes fundamentales. Uno es la idea del viaje, porque lo que el chamán hace básicamente es viajar entre mundos; al ampliar su conciencia accede a otras realidades, a otros niveles de conciencia. Otro rasgo es el trance, que le permite llegar a un estado de éxtasis.

El mundo de los muertos. Esto dio lugar a equívocos y durante mucho tiempo, los antropólogos consideraron que el chamanismo era una psicosis, una forma de locura. Hasta los años cincuenta se consideraba que los chamanes eran enfermos mentales porque hablaban con espíritus, podían transformarse, tener visiones, hablar con los muertos e incluso visitar el mundo de los muertos.

Morir para renacer. "El tercer eje es la transformación. El chamán es un artista de la transformación no sólo porque se transforma a sí mismo para lograr el estado de trance, sino porque su tarea consiste en transformar una enfermedad en salud, un estado de sequía que afecta a la comunidad en un tiempo favorable o una señal que nadie sabe interpretar en algo comprensible. El cuarto eje es el adquirir poderes a través de una serie de pruebas iniciáticas, pequeñas muertes y resurrecciones. En realidad la dinámica del chamanismo es aprender a morir para renacer", agrega Llamazares.

Rayos e insectos. La vocación chamánica se manifiesta con señales sobrenaturales: recuperarse de una enfermedad muy grave, sobrevivir a ataques de insectos, incluso rayos que pueden caer sobre una persona son señales de esta vocación.

Vivir de otra manera. "El chamanismo sostiene hoy una manera de concebir y actuar en el mundo radicalmente diferente a la que se desarrolló en Occidente. De esta forma, a través de su perduración, el chamanismo adquiere una condición casi filosófica; más que un aporte a la antropología o a la historia de las religiones su vigencia es la demostración de que es posible vivir de otra manera, bajo otra visión del mundo, basada en la aceptación y la convivencia con lo diferente, en la constante familiaridad con lo no ordinario, con lo multidimensional y lo energético, en la búsqueda activa de la complementación de los contrarios", concluye Llamazares.

LECTURAS

El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis (Mircea Eliade).

El lenguaje de los dioses. Arte, chamanismo y cosmovisión indígena en Sudamérica (Ana María Llamazares y Carlos Martínez Sarasola).

El viaje del chamán. Curación, poder y crecimiento personal (Gary Doore).

COSMOVISION

Ana María Llamazares es antropóloga por la Universidad Buenos Aires con un posgrado en epistemología y metodología de la investigación. Directora de la Fundación desde América, investigadora del Conicet y docente en la Universidad de Tres de Febrero. Es coautora de El lenguaje de los dioses. Arte, chamanismo y cosmovisión indígena en Sudamérica, autora de Occidente herido, el potencial sanador del chamanismo en el mundo contemporáneo.

SANARSE

"Uno puede despertar una conexión profunda con el espíritu de los árboles, como lo hacían antiguamente los chamanes, y pedirles ayuda para enraizarse y transmutar las energías, algo muy necesario en los tiempos de crisis e inestabilidad que estamos viviendo.

"1. Caminar por un bosque, una plaza o un jardín y elegir un árbol sanador. Se dará cuenta de eso cuando al apoyar la espalda sobre el tronco se sienta una grata sensación, como llegar a la casa de un viejo amigo.

"2. Con los pies bien apoyados sobre la tierra, abrazar el árbol y apoyar la frente sobre él o también de espaldas tocar el tronco con la cabeza y las manos.

"3. Visualizar aquello que uno desea transformar: un enojo, una tristeza, un miedo, un dolor, y pedirle al árbol que se lo lleve hacia el centro de la tierra.

"4. A medida que uno se vacía de esos sentimientos negativos por el tronco y las raíces del árbol, se pide que una luz verde brillante llegue por las hojas y las ramas, y ocupe los espacios liberados.

"5. Acordarse de dejar una ofrenda sobre el árbol sanador, aunque sea una lágrima."

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