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Conflicto gremial

Máxima tensión gremial / Los efectos del paro de camioneros

Empieza a faltar combustible y varias ciudades no tienen gas

Política

Hubo largas colas en las estaciones de servicio; situación crítica en Guaminí

 
 

El inminente desabastecimiento de combustible en las principales ciudades del país y la falta de gas, con fuerte riesgo de corte del suministro , en varios municipios de la provincia de Buenos Aires son los efectos más palpables del paro de 72 horas convocado por el gremio de camioneros, una medida de fuerza que puso en emergencia a la administración de Cristina Kirchner .

"La gente cargó muchísimo combustible, así que en el caso de que siga el paro, aunque restrinjamos la venta, no llegamos al viernes", advirtió ayer Rosario Sica, presidenta de la Federación de Expendedores de Combustibles de la República Argentina (Fecra).

"En 24 horas van a faltar combustibles", alertó ayer Luis Malchiodi, presidente de la Federación de Entidades de Combustibles de Buenos Aires (Fecoba), quien aseguró que el paro de los camioneros agudizará una situación ya de por sí endeble. "El abastecimiento a las estaciones de servicio es bastante precario y realmente escaso en épocas normales", admitió el dirigente empresario.

Hasta el momento, los lugares más amenazados por la falta de combustible son las grandes ciudades. Así, la imagen de largas filas de automóviles esperando para acceder a un surtidor se repitieron ayer en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, pero también en capitales provinciales, como Córdoba, Neuquén y Formosa; y localidades del interior de Río Negro.

LA NACION realizó una recorrida por estaciones de servicio de la Capital y encontró varias en las que el combustible ya se había agotado. En las que todavía tenían, las demoras para cargar iban de los 45 minutos hasta las dos horas, ante la gran demanda. Así, en la Esso de Las Heras y Agüero, a las 11 de la mañana, la fila de automóviles llegaba hasta la avenida Pueyrredón.

Un fenómeno similar se registró en Mar del Plata, en donde locales y turistas se encontraron con la dificultad de conseguir combustible, con el agregado de que en el caso de los visitantes atraídos por el feriado nacional se sumaba la urgencia por emprender el regreso a sus lugares de origen.

Los faltantes aparecieron ya a media mañana, en especial en los puntos de venta de YPF, cuyos costos son más accesibles y, por lo tanto, más demandados. Por la tarde, el efecto alcanzó a otras petroleras. "La situación es crítica", graficó en diálogo con LA NACION Mónica Killian, presidenta de la Cámara de Expendedores de Combustible de Mar del Plata.

Otra advertencia llegó desde el sur del país. "Las estaciones de servicio están trabajando al límite", informó ayer en un comunicado la Cámara de Expendedores de Combustible de Río Negro y Neuquén, en donde trabajadores del gremio de camioneros bloqueaban las plantas de YPF de Plaza Huincul y Catriel.

 

Falta de gas

Otro de los efectos del paro fue la afectación del suministro de gas en varias ciudades de la provincia de Buenos Aires que dependen de la carga de gas licuado de petróleo (GLP) para asistir la red domiciliaria del fluido.

Hasta ayer, la falta de gas ya había alcanzado a 3600 personas de los municipios de Guaminí, Tres Arroyos, Lobería y Lobos. De continuar el paro hasta mañana, como está previsto, otros 8000 habitantes podrían quedar sin suministro.

La situación más grave es la de Guaminí (sudoeste de la provincia), en donde unos 3000 habitantes no tienen gas desde la noche del martes. Dos hospitales, un hogar de ancianos y unos ochocientos hogares particulares padecen la falta de calefacción y agua caliente.

"Hay graves problemas en Guaminí. Hay ciudadanos internados en el hospital que hoy no tienen gas por el capricho de estos señores", se quejó ayer el vicegobernador de la provincia, Gabriel Mariotto.

En tanto, el intendente de Guaminí, Néstor Alvarez, dijo a LA NACION que "la situación es compleja". "Estamos tratando de solucionar esta situación grave. Compramos estufas eléctricas, repartimos leña y enviamos garrafas sociales", precisó. En el hospital Joaquín Llambías, la situación es de emergencia: sus 38 camas están ocupadas y no hay gas. En la misma situación se encuentra el hogar de ancianos municipal..

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